La política cultural
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La fuerza real de la cultura está en la diversidad y el acento que hace la diferencia en lo propio.
Alessandro Barico
Un poco de historia
Nuestro país tiene una honda y profunda tradición en la construcción de instituciones culturales. En el México recién independizado, en 1822, se fundó el Conservatorio de Antigüedades que en 1825 se transformó en el Museo de Historia Natural, Arqueológico e Histórico. Tanto Guadalupe Victoria como Vicente Guerrero, crearon las Juntas de Antigüedades en el siglo XIX.
En 1833 se fundaron, el Archivo Histórico de la Nación así cómo el Jardín Etnobotánico y la Academia de las Nobles Artes, de la que dijo Alexander Von Humboldt que era “la más bella y completa que ninguna de las de Alemania”.
En 1833 se funda la Academia de Letrán, cuyo objetivo fue impulsar y crear una literatura mexicana y en la educación preparatoriana, se impartíanlas siguientes materias: latín, griego, nahua, ñhañhu, purépecha, francés, ingles y alemán, entre otras lenguas. También se fundaron varios periódicos y revistas, cómo el: Ateneo Mexicano (1844), El registro yucateco (1849); El ensayo literario (850-1852) o la Revista Científica y Literaria (1845).
En 1851 se edita el primer libro de texto por parte de Carlos María de Bustamante, cuyo propósito era fomentar un nuevo nacionalismo. El educador Justo Sierra, llegó a decir que “la religión es la patria”. Estaba en marcha la construcción de una nueva identidad nacional y en no pocos textos se hacía referencia a nuestro ¿glorios? pasado prehispánico, pero se combatía fieramente a los indígenas vivos, a quienes se les veía como causantes del atraso nacional. Cualquier parecido con la realidad actual, no es mera coincidencia.
Porfirio Díaz crea la Comisión General de Monumentos y se formulan las primeras normas para definir, considerar y proteger, el patrimonio nacional y pone los cimientos del Palacio de Bellas Artes.
Es hasta 1930 que se expide la Ley sobre Protección y Conservación de Monumentos y Bellezas Naturales y se funda el Departamento de Monumentos Artísticos, Arqueológicos e Históricos, dependiente de la S.E.P
Pero es en la época post-revolucionaria en dónde se ponen los cimientos de las instituciones culturales del México moderno y en no pocos casos, de la política cultural actual.
En 1921, se crea la Secretaría de Educación Pública y su primer Secretario, lo fue le filósofo José Vasconcelos, creador de múltiples instituciones. Fue él, el creó el Departamento de Bellas Artes, el Departamento de Bibliotecas, el de Cultura Indígena, etc. Vasconcelos incorpora en la currícula académica de la enseñanza primaria el dibujo, el canto y la música. Las famosas misiones culturales Vasconcelistas, estaban compuestas por: un profesor de escuela, una enfermera, un ingeniero agrónomo y un pintor que muchas de la veces, su trabajo consistía en hacer la escenografía para las clases de teatro, así cómo los carteles y la propaganda correspondiente. También funda la estación de radio CZE, Radio Educación, con el fin de apoyar la campaña de alfabetización. En 1927, se funda la Escuela de Escultura y Talla, antecedente de la Esmeralda. En 1930 nace la Escuela Nacional de Danza y en 1945, la Escuela de Arte Teatral. El Palacio de Bellas Artes, se inaugura en 1934 y en 1946, se crea el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
En 1939, nace formalmente el Instituto Nacional de Antropología e Historia que al igual que el INBAL, siguen vigentes hasta la fecha. Pero la preocupación e interés por la cultura, no solamente se daba en las instituciones de la educación o la cultura, tocaba también a otras dependencias, tal es el caso del Seguro Social y de su ex director, Benito Coquet que estuvo al frente del IMSS, a finales de los años 50 del siglo pasado. Benito Coquet, mencionó que “la estética da bienestar superior a la salud”. Qué tiempos aquellos, en dónde la salud de una población, pasaba por la salud del espíritu. El IMSS, llegó a tener un número importante de teatros y canchas deportivas.
En los años 60 del siglo pasado, se crea la subsecretaría de cultura al interior de la SEP, misma que desparece en 1988 con el naciente CONACULTA. Había una relación estrecha entre educación y cultura que se rompió después de 1988.
En los años 70 de siglo pasado se da una explosión importante en la fundación de Casas de la Cultura en varias partes del país y bajo el modelo francés, creado por el escritor y diplomático, André Malraux. Bajo esa concepción, se crea en Puebla la Casa de la Cultura, antecedente directo de la Secretaría de Cultura. La cinemateca de la Casa de la Cultura, tuvo un papel relevante en la formación de públicos, mucho antes de que tal palabra apareciera en los discursos de los funcionarios culturales. Igual relevancia, tuvieron sus talleres literarios. En 1988 y por decreto presidencial, como se hacen muchas cosas es éste país, desaparece la Subsecretaría de Cultura de la SEP y sus funciones son absorbidas por le recién creado, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Dos grupos se pelearon la paternidad del Consejo: el grupo Nexos y Vuelta, de Octavio Paz. Y la cereza del pastel la representa la creación del Fondo Nacional para la Cultura y la Artes, (FONCA), cuyo objetivo es el apoyo y estímulo a loas artistas, escritores y creadores del país. No pocas veces, los resultados de los jurados dictaminadores de las distintas ramas del FONCA, han sido severamente cuestionados. Poco a poco y a cuenta gotas, en los estados se fueron creando los respectivos fondos estatales y firmando con el CONACULTA los fondos mixtos para la cultura y las artes.
En 1989 entra en operación un programa que tiene como fin, darle recursos a los creadores y colectivos indígenas y populares, no ha individuos: el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias ( PACMyC. Un año después, el ex INI, impulsa los Fondos para la Cultura Indígena.,
LOS PENDIENTES CULTURALES
Después de un largo y tortuoso camino, finalmente el año pasado se dio un paso importante al reconocerse en el artículo 4to de la Constitución General de la República, el derecho a la cultura. Fue un pequeño paso, pero paso al fin. Todavía falta la emisión de la Ley correspondiente y el cambio jurídico e institucional del CONACULTA.
En la parte en la cuál estamos lejos de cumplir, es en la recomendación de la UNESCO en el sentido de destinar el 1% del PIB nacional a la cultura. Permítaseme amable lector ponerlo de la siguiente forma; la cámara de diputados federal, aprobó para el presente año , entre 12 y 16 mil millones de pesos al sector cultura (INAH,INBA,RADIO EDUCACIÖN;etc). Un punto del PIB representa algo así cómo 100 mil millones de pesos; hay una enorme distancia entre lo que hoy se destina al sector y el horizonte del 1% del PIB a la cultura.
Otra asignatura pendiente, es la que tiene que ver con la renegociación del capítulo de las industrias culturales en el marco del T.L.C, en particular, con las industrias del cine, discos y libros, etc; para proteger nuestras industrias culturales. El T.L.C, fue también obra y gracia de Salinas de Gortari.
A nivel estatal podemos señalar los siguientes pendientes: Una urgente y necesaria cirugía mayor a la Secretaría de Cultura, acompañada de un proceso de desburocratización para cumplir con su cometido. El reconocimiento en la constitución local del derecho a la cultura, el destinarle el 1% de lPIB estatal , entre otros muchos pendientes.
El 12 de Enero de 2009, fue publicado en el periódico oficial del estado, la Ley de Cultura del Estado de Puebla, que en su artículo 72 señala la integración y creación del Consejo Poblano de Cultura, mismo que hasta la fecha no se ha integrado a contrapelo de lo que señala el artículo transitorio, décimo segundo. La pregunta surge, ¿ cómo, cuándo y con quién (perfiles), se va a integrar dicho consejo o se dejará en letra muerta?
Sería lamentable para aquellos compañeros que de buena fe se han manifestado en contra de la desaparición de la Secretaría, cuestión con la que estoy de acuedo, en que en dicho rechazo, se agazapen personas que solamente les interesan las becas o apoyos del FOESCAP o que los contraten en el FIP o el simple protagonismo y no la defensa de una política cultural democrática, incluyente , descentralizada y participativa.
El arte, la educación y la cultura se imbrincan, pero cada una de éstos saberes y conocimientos, tienen su propia lógica, ritmo, tiempos y procesos de maduración. Tampoco podemos reducir la cultura a las “ bellas artes” o la cultura libresca.
Ojalá y que la política cultural no solamente se discuta en los periodos electorales o a finales de sexenio e inicios de un nuevo gobierno o por cuestiones coyunturales y sea una discusión y reflexión permanente, tanto en las plazas públicas, cómo en la universidades, sobre todo, en la universidad pública, en la que también hay que discutir, debatir y reflexionar el tipo de política cultural que tienen como parte de su quehacer sustantivo; una política cultural encrática, folklórika y muchas veces, de espectáculo y relumbrón. Es necesaio voltear a las cuatro esquinas de nuestro territorio y a la “Puebla profunda” para conocer su diversidad cultural y problemática y no discutir o hacer sesudos análisis desde el centro histórico de la ciudad de Puebla o atrás de un escritorio.