Puercos y dinero
joomla.2009
Alguna vez Luis Donaldo Colosio usó aquello de que el mundo que habitamos lo tenemos prestado por nuestro hijos y nietos. Es una bonita forma de destacar la importancia que para todos debe tener el medio ambiente, la herencia más importante que habremos de legar y, en contra posición a este criterio ecológico, el negocio más productivo para los políticos comerciantes del poder, cómplices por cierto de los irresponsables y ambiciosos fraccionadores.
Todos los días pienso en lo que acabo de apuntar ya que el Periférico Oriente se convirtió en mi ruta cotidiana. Lo circulo y en algunos lugares se me revuelve el estómago al ver cómo proliferan las ciudades “tinacolandia”, curiosamente construidas por “inversionistas” sin vínculos sentimentales con Puebla y los poblanos.
Es un “paisaje” que taladra los ojos. Esto porque gran parte del otrora bosque de encinos quedó sepultado con toneladas de escombro, montones de tabique y cientos de miles de kilos de varilla. Además acabó (o está por hacerlo) con las especies endémicas, y en poco tiempo contaminará el suelo y los mantos freáticos que finalmente servirán de depósito a la mierda y la porquería que desecharán las miles de familias que, sin imaginar los antecedentes del negocio, vivirán en esos monumentos a la corrupción.
Preocupado por ello le pregunté al ingeniero Javier García Ramírez el por qué se habían autorizado esos “fraccionamientos”. Su respuesta me dejó frío y desilusionado: “No fue el gobierno del estado, fue Blaquita la que autorizó el cambio de uso del suelo”.
Ya no quise indagar si la firma de la presidente municipal también había sido contaminada con el lodo que en algunos casos mejora el cutis. Y preferí preguntarle a ella para, de una vez por todas, aclarar las razones de semejante acción burocrática.
Después de varios intentos no me fue posible hacer contacto con la maestra Alcalá Ruiz, razón por la cual ahora y a través de este espacio le pido atentamente proporcione la información que aclare lo que ocurrió en esa parte de Puebla, y lo que está pasando en otros espacios también usados por fraccionadores poco o nada éticos.
Esta misma petición se la hago a las autoridades del Soapap y las Secretarías del Medio Ambiente estatal y federal. Que digan cómo resolvieron el problema de los servicios públicos (si los hay) y por qué se derribarron miles de árboles sembrados hace casi cien años por poblanos esos sí preocupados por el futuro de sus hijos.
Esperaré las respuestas que ojalá lleguen antes del final de las administraciones municipal y estatal. Le prometo a usted, respetado lector –quien es el beneficiario o la víctima de la administración municipal–, publicarlas íntegras en este mismo espacio. Si no llegaren tendré que acogerme al dicho popular que nos ha enseñado que el que calla otorga. Y a partir de ese “principio” diré los “chismes” que andan de boca en boca y corren por las calles de la señorial Angelópolis.
En otras de las variables de mi investigación me encontré con un hecho que sorprendió a mí ya endurecida capacidad de sorpresa: el trazo original o proyecto del Periférico Oriente, sufrió modificaciones que elevaron su costo en muchos cientos de millones de pesos. ¿Para qué? Pues para beneficiar a los especuladores de las tierras urbanas que adquirieron a un peso el metro cuadrado, por ponerle un precio. ¿Y qué creé Usted? Según Javier García Ramírez, el cambio de trazo fue obra del gobierno anterior.
Decía una respetable señora tlaxcalteca dedicada a las porquerizas: en negocios de cochinos todo es dinero, y en negocios de dinero todos son cochinos.