Afrocubism, mezcla de músicos cubanos y africanos
joomla.2009
Despues de 14 años en la espera, finalmente se grabó el CD
El sitio en internet unafuente.com informa que hace 14 años, la industria musical recibió un éxito inesperado: Buena Vista Social Club, el disco grabado por Ry Cooder con olvidados artistas cubanos, que conquistó el mundo y le cambió el sentido a la expresión world music. Pero la historia es más complicada. Producido por el británico Nick Gold, en realidad Buena Vista Social Club es el disco que se hizo porque no pudo hacerse el que estaba planeado: una grabación con músicos cubanos y de Mali, el país africano que tiene una riquísima tradición musical. Por problemas burocráticos, los africanos nunca llegaron a La Habana. El disco conjunto recién se pudo hacer ahora: se llama Afrocubism y cierra por fin la historia.
Primero sonó la guitarra del cubano Elíades Ochoa, iniciando el clásico ritmo circular de la guajira, acompañada por el bajo de José Angel Martínez y la percusión de Jorge Maturell, integrantes de su grupo, el Cuarteto Patria. Enseguida encontró un lugar dentro de ese ritmo el sonido del ngoni, un antecesor del banjo, a cargo del maestro maliense Bassekou Kouyate. Luego Ochoa cantó en castellano los primeros versos originales del tema, se escuchó el primer solo del balafon –una suerte de marimba– de Lassana Diabaté y Kasse Mady Diabaté respondió con una estrofa en su idioma. En aquella jornada de grabación de fines del 2008, el productor británico Nick Gold asegura que sintió un escalofrío que le atravesó todo el cuerpo. Porque después de doce años de espera, finalmente músicos de Cuba y de Mali estaban reunidos en un mismo estudio de grabación, tal como lo había imaginado antes de viajar por primera vez a La Habana, con dos proyectos por delante. Según cuenta la leyenda, uno se realizó tal como estaba planeado. Pero fue el otro, el que nunca llegó a buen término, el que justamente abrió la puerta para un fenómeno llamado Buena Vista Social Club, que nunca se planeó, sino que simplemente sucedió.
Pese a que aquel éxito –que cambió para siempre su vida, el destino de su sello World Circuit, la carrera de los músicos involucrados en la grabación y también el concepto de world music dentro de la industria discográfica– lo mantuvo ocupado durante más de una década, Gold asegura que jamás se olvidó del disco que nunca se concretó. La mejor prueba es que el primer tema intentado en esa jornada inicial de una semana de grabación en los estudios Sonoland de Madrid fue la guajira “Al vaivén de mi carreta”, que originalmente formaba parte de aquel proyecto fallido. “Es un tema muy especial para mí, porque formaba parte de la primera grabación de música cubana que llegó a mis manos”, asegura el productor británico, refiriéndose a una de las últimas grabaciones del autor del tema, el mítico Ñico Saquito, también conocido como El Guarachero de Oriente o Compay Gato, que terminó su carrera cantando en La Bodeguita del Medio. Gold editó finalmente aquella cinta –en la que participa un joven Elíades Ochoa– en su sello, como homenaje al fallecimiento de su autor en 1982, bajo el título de Goodbye Mr. Cat.
Antes de empezar a grabar en Madrid, según cuenta Gold, los músicos hicieron un pequeño ensayo y el cantante Kasse Mady Diabaté preguntó por el significado de los versos de la canción. Diabaté conocía el tema, pero siempre lo había cantado por fonética, ya que –como el resto de los músicos de Mali– no sabe hablar castellano. “Elíades se lo explicó, Kasse pensó por no más de cinco minutos, y ya tuvo lista su propia letra y línea melódica. Entonces fue Elíades el que preguntó qué era lo que cantaba Kasse. Pero esa fue la única explicación que hizo falta para grabar la versión”, relata Gold, que confiesa que su momento preferido del tema es cuando la guitarra eléctrica de Djimady Tounkara se cruza con la acústica de Elíades. “Ahí fue cuando cualquier duda que podía tener sobre el proyecto se evaporó”, confiesa el productor del flamante Afrocubism, un disco que, con su edición a fines del año pasado –y la subsiguiente minigira de presentación que llevó al grupo por España, Gran Bretaña y Nueva York–, finalmente completó una historia que había quedado inconclusa desde que Gold, junto a Ry Cooder y Elíades Ochoa, se enteraron de que los músicos de Mali que estaban esperando en La Habana jamás llegarían, y se pusieron a pensar cómo utilizar las horas de estudio que tenían reservadas