García Ramírez y Arango se niegan a rendir cuentas
joomla.2009
Opacos, los secretarios de Obra Pública y de Salud rechazaron aclarar a los diputados las muchas dudas que existen sobre su honestidad y uso del presupuesto
“No traigo esos datos” o “Eso no corresponde a mi dependencia”, respondió el titular de la Seduop, Javier García Ramírez, cuando los legisladores lo cuestionaron sobre el fracaso de La Celúla o el costo real del Centro Expositor.
No fue diferente la actitud del secretario de Salud, Alfredo Arango, cuando le pidieron que aclarara por qué adjudicó tantos contratos a una sola empresa de la que se presume es socio. Enmudeció y se hizo el olvidadizo.
Ambos funcionarios –los de peor fama del marinismo- comparecieron ayer ante los diputados y no sólo se negaron a rendir cuentas: también reprobaron. Y es que la transparencia no es lo suyo.
Javier García Ramírez, secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, no pudo explicar a ciencia cierta el costo total del Centro Expositor y de Convenciones, pues en un principio dijo que se invirtieron mil 654 millones de pesos y luego cambió la cifra a mil 700; sin embargo, sí presumió que le ganó un proceso legal a la constructora Unión Preforzadora para que regrese 500 millones de pesos por rescisión del contrato.
A García Ramírez, secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, le fallaron las cuentas para explicar cuánto costó el Centro Expositor y de Convenciones, al comparecer ante los diputados locales en la glosa del VI Informe de gobierno.
Los legisladores de todas las bancadas e incluso del PRI, cuestionaron fuertemente el trabajo de esta dependencia al generar más dudas que respuestas sobre las obras y sus costos, siendo recurrente la pregunta sobre el magno recinto construido e inaugurado este martes en la zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
Lo que sí reconoció García Ramírez fue que la magna obra se retrasó cerca de un año para su terminación.
Hasta el diputado del PRI Víctor Hugo Islas lo acorraló al reprocharle que se haya invertido tanto dinero en la obra de Los Fuertes cuando con todos esos millones de pesos pudieron atender otras necesidades prioritarias de los poblanos más necesitados.
El que se fue directo a la yugular fue Héctor Alonso Granados, el diputado hooligan. Él recordó a García Ramírez que solía pedir diezmo de 20 por ciento por obra. El funcionario dijo que hasta el momento no hay señalamiento alguno en ese sentido por parte de algún constructor.
En el caso de La Célula, dijo que su dependencia únicamente invirtió 213 millones de pesos en construir la aduana, vialidades al recinto y el pozo y red de agua, por lo que desconocía el costo total del proyecto. Le tiró la papa caliente a Gerardo Pérez Salazar, de Finanzas.
También negó sobre costos en la construcción de la Vía Atlixcáyotl, que tuvo una inversión de 453 millones de pesos. No quiso dar cifras de obras en proceso, sólo dijo que se dejará al próximo gobierno la carpeta con los avances y dinero etiquetado para que se concluyan en este 2011.
ARANGO ENMUDECE
La opacidad y el silencio marcaron la comparecencia del secretario de Salud, Alfredo Arango. Y es que al igual que Javier García Ramírez, se negó a aclarar las muchas dudas existentes sobre el manejo del presupuesto de la dependencia.
Incluso, soberbio y sobrado, presumió que deja a la Secretaría de Salud sin deudas y a todos los hospitales completamente equipados. Ya encarrerado, también aseguró que no existe carencia de medicinas en los hospitales y áreas médicas de los 217 municipios de la entidad.
El diputado de Acción Nacional (PAN) Rafael Von Raesfeld Porras fue el más crítico hacia Alfredo Arango, uno de los funcionarios marinistas con peor fama.
El legislador le exigió que respondiera cuántos contratos para comprar medicinas o inmobiliario otorgó de forma directa y a qué empresas, pues se sabe que sólo privilegió a sus amigos y socios. Pero el funcionario evadió la pregunta y de plano ignoró a Von Raesfeld Porras.
Esta actitud causó que el diputado panista reprobara al secretario de Salud, cuya labor a lo largo del sexenio, dijo, provocó muchas dudas sobre su honestidad y dejó mucho qué desear.