La mula no era arisca
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Decíamos ayer que el principio es la mitad de todo. Esta, llamémosle premisa, induce a hurgar en las entrelíneas y motivaciones del discurso inaugural del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Empecemos, pues, por lo mediático:
Para los medios de comunicación resultó de alto impacto el mensaje sobre “Valle Fantástico”. La razón: el terreno de los hechos había sido “fertilizado” por Mario Marín y sus decisiones de tipo jurídico-inmobiliario. De ahí que lo dicho por el nuevo gobernante haya propiciado la buena respuesta de la sociedad que está hasta el gorro de las componendas entre los políticos. La reacción de los gobernados produjo una digamos que palomita de confianza.
Los académicos deben haber escuchado complacidos las palabras con que el mandatario se refirió a los rectores poblanos y a José Narro Robles, de la UNAM, preámbulo a su mención sobre la revolución educativa que se propone, referencia que medio atemperó el impacto que siempre provoca la presencia de la controvertida maestra Elba Esther Gordillo Morales. Después vino la siempre para ellos importante lluvia de cifras, datos y estadísticas que, además de mostrar la problemática de Puebla, encueró a la administración marinista que, al parecer, en seis años no sólo no pudo disminuir los índices de todo lo malo que ocurre en la entidad sino que hasta los agravó.
Los políticos y críticos por antonomasia, creo, se sintieron tomados en cuenta debido a que, según dijo Moreno Valle, por primera vez en la historia de la Puebla burocrática el gabinete está conformado con personas de diferentes ideologías y partidos. Y aunque Convergencia lleva la delantera, diría Jesús Ortega, todavía no hay fijón. Otra mención que resultó musical para esos oídos curados del efecto “canto de sirenas”, fue la frase: “sin importar su origen partidista hemos acordado con los presidentes municipales…”
La festinada derogación de la tenencia resultó otro detonante de la simpatía popular. De alguna manera Rafael confirmó que habrá millones de pesos de ahorro, cantidad que beneficia a los ya de por sí sufridos poblanos cuya economía no da más que para irla pasando y a veces con el Jesús en la boca. Esa nueva alcancía en el gasto familiar, se complementa con una noticia alentadora: la derrama económica que empezó ayer, dineros que producen el sonido de las campanitas que acompañan a la esperanza. Sumándole las cantidades a invertir, llegamos a los 23 mil 200 millones de pesos, la mayor parte en un lapso de 100 días.
Para evitar que el lector naufrague en el proceloso mar de cifras, le comento la última de esta entrega: tres millones de poblanos podrán tener acceso al Seguro Popular. O sea que la clase económicamente depauperada está a un tris de resolver sus problemas de salud. La deficiencia que percibe este modesto columnista, es que todavía no existe un censo de salud; es decir, lo que los médicos llaman diagnóstico clínico familiar.
Con este discurso entre asertivo y emotivo echamos a volar la imaginación positiva. Algunos pensando en que por fin se acabará la pobreza generacional y la marginación tradicional. Otros suponiendo que se detonará la economía para pasar de los últimos lugares en todo, a la vanguardia del progreso integral. Quizá. Claro que dependerá de que la tecnocracia se enriquezca con la propuesta social que, por citar a uno de los genios de las finanzas, bosqueja el ahora arrepentido George Soros.
Me queda una duda que me he prometido ir dilucidando: si los nuevos secretarios del gabinete morenovallista trabajarán por Puebla, o si quieren resolver su futuro familiar, o si llegan al cargo con la misma actitud que distinguió a los déspotas ilustrados.
Olvidémonos de aquello de que la mula no era arisca, y démosle, en serio, a todos, el beneficio de la duda.
acmanjarrez@hotmail.com