lunes, 15 junio 2026
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Piña Olaya sale del ostracismo con la llegada de López Muñoz al TSJ

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 11 de febrero de 2011

Como lo advertimos oportunamente, el gobernador Rafael Moreno Valle le dejó juego libre a los magistrados para que, por primera vez en la historia de la entidad, fueran ellos mismos quienes eligieran a su presidente. Con ello, se desestimaron versiones alocadas como aquellas en las que el abogado Juan Velázquez vendría a Puebla, o que Carlos Alberto Julián y Nácer regresaría al poder Judicial de manera triunfal. Ni una ni otra, y quizá peor. El Pleno de los magistrados del TSJ eligió revivir al piñaolayismo de la mano del procurador del Ciudadano Juan Pablo Piña Kurczyn, hijo del célebre exgobernador. En una negociación con el titiritero Alfredo Mendoza, le encargaron la responsabilidad a David López Muñoz, quien en 1991 recibió la magistratura de manos de Mariano Piña Olaya y, desde entonces, hace casi 20 años, no se ha destacado como un togado comprometido con la academia, el fortalecimiento del poder Judicial, o un jurisconsulto. Su desempeño, en el mejor de los casos, podría ser calificado como mediocre.
Y será él quien deba iniciar los pasos para sacar a la entidad de la última posición del ranking nacional del sistema de administración de justicia, así como desmontar la red de complicidades y nepotismo a través del consejo de la judicatura. Simplemente, no se ve cómo un miembro de la mafia pueda desmontarla.

Sin embargo, el lector no debe creer que Moreno Valle ha obrado con ingenuidad al permitir el relevo de León Dumit con un magistrado integrante de la mafia, sin imponerles a uno de su verdadera confianza como Carlos Alberto Julián y Nácer. En los primeros días de diciembre, una vez superado el escándalo de la venta de los dos terrenos ubicados en la zona de Angelópolis y en el que los magistrados jugaron un papel determinante para poner a la opinión pública en contra de los funcionarios marinistas, se llegó a un acuerdo entre las partes. Las artes conspiratorias del magistrado Alfredo Mendoza, para variar, resultaron efectivas y con lágrimas de cocodrilo logró arrancarle al gobernador un compromiso para no interferir con el Tribunal Superior de Justicia a cambio de que ellos mismos limpiarían los establos que ensuciaron con la corrupción y el nepotismo. Moreno Valle aceptó pero puso límites temporales al acuerdo: si en el plazo de un año no se observan resultados tangibles en la administración de justicia, entonces intervendrá con toda su fuerza nombrando como magistrado presidente a Carlos Alberto Julián, quien en estos momentos únicamente fungirá como asesor, para lograr los avances en la administración de justicia.

El acuerdo no tiene visos para durar, pero Moreno Valle quiere dejar asentado que una vez más cumplió su palabra pese a que sabe perfectamente que un piñaolayista corresponsable de la podredumbre del Tribunal Superior de Justicia no va a poder limpiar el establo. El gobernador, sin embargo, usará ese año de gracia para preparar y poner en marcha la trascendental creación del consejo de la judicatura al que se integrarán consejeros del poder Ejecutivo y Legislativo, y arrebatará a los magistrados el control de la carrera judicial, así como de las adscripciones de jueces y secretarios.

El grupo de Alfredo Mendoza, Villar Borja y compañía, ahora parapetados tras el piñaolayista David López Muñoz, a su vez, también buscan ganar tiempo. Como buenos taimados, ahora agachan la cabeza y se muestran complacidos, pero esperan el momento de rebelarse exactamente dentro de un año, cuando calculan que Moreno Valle perderá poder a causa de la elección presidencial que fragmentará a Compromiso por Puebla. Mientras tanto, tratarán de dilatar al máximo la instauración del consejo de la judicatura.

Staff Puebla On Line 2009
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