Henaine censuró columna de El Heraldo que apoyó acción legal para quitarle Valle Fantástico
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La semana pasada, este espacio se dedicó, entre otros asuntos a comentar el caso del empresario Ricardo Henaine y la intención del gobierno de obtener para uso público el predio conocido como Valle Fantástico, un asunto que al presidente y director general de El Heraldo de Puebla le ha de haber resultado molesto, es decir que en las páginas de su propio medio se hiciera un análisis crítico a su postura como empresario.
No haberlo hecho, hubiera constituido para este reportero una forma de complicidad a la gestión de quien al amparo de la fuerza de un medio puede presentarse, si la ley así lo demuestra, en un claro caso de influyentismo e impunidad.
La columna de la semana pasada apareció en Periódico Digital, en La Quinta Columna, en El Columnista y en el portal de Los Periodistas, no así en las páginas de El Heraldo de Puebla, como había venido siendo habitual desde varios años.
El hecho constituye una forma de separación de relaciones, no laborales por cierto, sino del acuerdo y empleo de inteligencias para colaborar en un medio que lleva más de 4 décadas en el mercado local.
Desde 1979 inicié mis colaboraciones con el entonces llamado El Heraldo de México en Puebla, cuyas oficinas estaban en los bajos del Palacio Municipal, empresa administrada por don Arnaldo Fernández y donde algunas colaboraciones bajo la cabeza de “Escenario Político” permitieron obtener varios reconocimientos periodísticos en los certámenes de la Universidad de las Américas, como aquella columna titulada “Puebla, Ciudad Proyecto”.
Del pasado se pueden contar muchas anécdotas, me limito a una: Por recomendación de don Alfonso Neri Castaneira, entonces director regional de El Sol de la Puebla me dio la recomendación para escribir en El Heraldo dado que había iniciado mi etapa en la radio. Don Arnaldo me citó un sábado al medio día, llegué y me introdujo al privado, ahí conocí a un personaje que trascendió por generaciones en los medios de comunicación, Alberto Peniche Blanco, quien de gerente de El Heraldo de México había pasado a los poderes de la Secretaría de Gobernación y desde donde ejercía una influencia notable.
Me dijo: “Bienvenido, tiene usted buenas recomendaciones, la columna es la reina del periodismo, es mucha responsabilidad, sólo le pido que cuide a tres personas: al Presidente, a la Virgen e Guadalupe y al Secretario de la Defensa, y aquí en Puebla a los mismos, al gobernador, al arzobispo y a comandante de la Zona Militar”. Fue una muy corta entrevista.
La columna se mantuvo por varios años, luego, ante el ejercicio del poder en el sexenio de Piña Olaya, desapareció este reportero de los medios de comunicación, radio y prensa. Cinco años después, el entonces director de El Sol de Puebla, José Luis Sagasti, abrió una página dominical para la columna “Por Soleares” que ha brincado entre El Sol y El Heraldo por varios años.
El periodismo es una práctica que no puede dejarse fácilmente, así que seguiremos, en cualquier trinchera del Centro Histórico.