lunes, 15 junio 2026
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Aristegui, ¿la Lydia Cacho de Calderón?

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Aristegui, ¿la Lydia Cacho de Calderón?
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 14 de febrero de 2011

Gerardo Fernández Noroña exhibió una manta en la Cámara de Diputados, en la que se leía: Dejarías a un borracho manejar tu auto, seguro que no, entonces por qué lo dejas manejar el país. En medio una fotografía de Felipe Calderón, con una expresión un poco ida. Como ya es sabido esto ocasionó una gran trifulca e incluso los panistas abandonaron el recinto y se interrumpió la sesión.

Fue pues un hecho público transmitido en la televisión y manejado por los periódicos del día siguiente. De la misma forma Carmen Aristegui lo comentó como noticia y citó lo señalado en la manta, una versión efectivamente existente sobre que Felipe Calderón tiene un problema de alcoholismo. Agregó que debería ser desmentida o confirmada por la Presidencia de la República.

Inmediatamente el dueño de Multivisión, acusó a Carmen de dar como noticia un rumor, por lo que consideraron que faltó a la ética profesional y por ello la despidieron y sacaron del aire su noticiario.

La periodista afirma que el gobierno se inconformó con su comentario radiofónico y exigieron una disculpa a cargo de ella misma, la cual fue rechazada por la comunicadora. Incluso, se dijo  que le habían enviado una carta para que la  leyera. Ella respondió: “No me disculpo, sino al contrario ratifico la pertinencia de que la Presidencia de la República se manifieste” (respecto al cuestionamiento sobre la salud del presidente Felipe Calderón). Calificó su salida de la radio como un hecho autoritario, desmedido e inaceptable de dictaduras que nadie quiere para México, en donde se castiga por opinar. Consideró asimismo que su salida y la desaparición de su noticiero del aire es resultado del desahogo absurdo de un berrinche presidencial.  

Esta situación ha causado una gran polémica. Por una parte está el respeto a la libertad de expresión. ¿Estaba la periodista en su derecho de solicitar a la Presidencia que aclarara el señalamiento sobre el alcoholismo del presidente Calderón? ¿O esto forma parte de la vida privada y no debe manejarse?

¿Y en caso de que se tratará del segundo supuesto ameritaría su conducta que se le despidiera  ya sea por órdenes de la Presidencia o por tratar de quedar bien con quien otorga las concesiones a las radiodifusoras?

Ante este último supuesto, los que expresamos nuestras opiniones por escrito, debemos solidarizarnos con Carmen Aristegui, pues cualquiera puede con sus comentarios “molestar” a los poderosos y “caer su cabeza”, como producto de un berrinche bipolar.

El “rumor” del alcoholismo de Felipe Calderón es algo que ha corrido por todo el país con extraña rapidez y desde hace mucho tiempo. Incluso ha traspasado nuestras fronteras y llegado al viejo mundo. ¿Es verdadero o se trata de un infundio lanzado por sus enemigos para desprestigiarlo aún más? Lo desconozco. Lo que sí sé es que era necesario ventilarlo públicamente y que se diera una explicación oficial al respecto, sobre todo porque el país pasa por el peor momento de inseguridad y violencia de su historia, y está siendo manejado con una estrategia errónea, misma que ha llevado al aumento de la inseguridad, el desempleo y la corrupción. Lo que indujo a los Estados Unidos a amenazarnos con la intervención militar, además recordemos que Hilary Clinton solicitó a su embajador información de cómo manejaba el estrés Calderón.

Después del despido de la periodista salió el secretario particular del Presidente a dar una explicación detallada de las actividades de Calderón, para que se viera que es un hombre deportista, sano, trabajador y responsable. Ahora está por verse quién tiene mayor credibilidad, si  Roberto Gil o los que señalan que todas las tardes corre el vino en las fiestas de Los Pinos y que se dan órdenes que se desconocen al día siguiente; que se tiene un presidente de medio tiempo y que su condición personal altera cotidianamente la agenda presidencial. Esto lo dijo Rafael Loret de Mola, aquí mismo, el miércoles 9 de febrero.

¿Es importante conocer si el presidente tiene esa enfermedad o adicción? Desde luego que sí. Tratándose de cualquier persona sin un cargo de máxima responsabilidad, sólo importaría a su familia y el problema pertenecería a la vida privada.

Pero tratándose de quien tiene en sus manos el destino de todos los mexicanos y que con una decisión equivocada puede poner en peligro la vida de millones de personas, es un asunto de vital importancia. Incluso debilidades sexuales como las de Silvio Berlusconi han ocasionado protestas públicas en Italia.

El alcohol es, pues, la droga dominante por excelencia y el alcoholismo es una obsesión del yo incapaz de resistir el impulso hacia la gratificación inmediata. Y aunque hace que el ego se sienta poderoso en los primeros instantes de su ingesta, después provoca el estrechamiento de la conciencia, disminuye la capacidad de respuesta a las señales externas y obligan al sujeto a una regresión infantil donde se pierde el lenguaje y el control motriz.  Por ello es tema de seguridad nacional  el conocer si un mandatario tiene el control total de sus acciones.

Los encargados de la comunicación social del Presidente han fracasado, su popularidad va a la baja y los chistes sobre su presunta adicción corren por todo el territorio nacional sin ser atajados por los propagandistas del gobierno.

Curándose en salud, Enrique Peña Nieto se adelantó a los cuestionamientos y aclaró las circunstancias de la muerte de su esposa en una entrevista publicada por el periódico Reforma. Esta actitud deberían de adoptarla todos los políticos y sacar de lo oscurito a sus fantasmas para exhibirlos a sus electores y así evitar que los rumores se lleven su prestigio a la cloaca.

alvarezenriqueta@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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