En el olvido hospital inaugurado por Marín en los últimos días de su sexenio
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En un “elefante blanco” está convertido el nuevo hospital de Tetela de Ocampo, pues a 24 días de que fuera inaugurado por la administración estatal pasada se encuentra con las puertas cerradas y bajo la custodia de guardias de seguridad.
Este inmueble que con su funcionamiento prometió desahogar las operaciones ya saturadas del nosocomio de Zacatlán, -el cual se ha transformado en el principal receptor médico de municipios de la Sierra Norte-, a la fecha no ha podido cumplir esta encomienda al carecer del personal médico y presupuesto para poder maniobrar, dejando sin atención a más de 42 mil habitantes de dicha región.
Esta situación ha condenado a moradores de las diferentes localidades a seguir refugiándose en el antiguo hospital integral, instalación que para su desgracia presenta acentuadas fallas y problemáticas, entre ellas la falta de un cirujano que ha hecho que desde inicio del presente año esté paralizada la actividad del quirófano, pues aunque hay anestesiólogo, éste no puede realizar su trabajo sin el primero, y de un ginecólogo que ha provocado que desde los últimos cuatro años no se ofrezca atención oportuna al cuidado de la mujer.
También está presente el desabasto de medicamentos y el déficit de médicos, porque actualmente sólo en dos recae la responsabilidad de atender a más de un centenar de personas que diariamente acuden con la esperanza de aliviar sus males.
Por si fuera poco, los habitantes ni siquiera puedan acceder a los sanitarios del sanatorio, debido a que los únicos dos están fuera de servicio desde los últimos dos meses por deterioro de las redes hidráulicas, salvo el correspondiente al área de urgencias.
Tanto trabajadores de la Secretaría de Salud local de este hospital como los pobladores, lamentan que el nuevo nosocomio, -cuya inversión de construcción y equipamiento superó los 136 millones de pesos-, “luzca como aparador” y más aún cuando mucha gente de escasos recursos está obligada a gastar significativas cantidades de dinero para trasladarse a municipios vecinos como Chignahuapan y Zacatlán para realizarse estudios de laboratorio o ser atendidos por un galeno.
También califican como irónico que el municipio cuente con dos hospitales encontrados en la misma calle (7 Poniente) y que ninguno funcione como debería, pues el nuevo está cerrado, mientras que el segundo de “policlínico integral ya pasó a la modalidad de centro de salud”.