lunes, 15 junio 2026
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Eduardo Rivera: desaires y fallas de organización en su toma de protesta

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 16 de febrero de 2011

TV Azteca publicó que en la toma de protesta del alcalde Eduardo Rivera se notó la falta de experiencia de la empresa que organizó el evento… cuentan que muchos de los invitados especiales se quedaron parados… los proyectores fueron colocados en el paso de la gente, por lo cual todo el tiempo se veían sombras… el circuito cerrado de video parecía de feria popular… cuando habló el gobernador el audio se vicio varias veces… el himno nacional entró a destiempo… y por si fuera poco la señal de la transmisión por internet se caía cada 5 minutos…

También comentó que quien sí llegó al evento fue el actual diputado Enrique Doger Guerrero… pero quienes lo vieron cuentan que se salió apenas había empezado el evento… y es que dicen que se molestó porque no le dieron un lugar con los ex alcaldes… otra que también se salió temprano fue Ana Teresa Aranda, quien lo hizo justo después de que Rivera Pérez acabó su discurso…

Por su parte, Fermín Alejandro García en la Jornada de Oriente apuntó:

Faltando unos minutos para que dieran las 12 horas de este martes, el diputado del PRI y ex alcalde de la capital Enrique Doger Guerrero entró apresurado al restaurante Sanborn’s del Centro de Convenciones, en donde lo esperaba un columnista desde hacía casi una hora. El ex edil se disculpó y le comentó al periodista que sus actividades legislativas lo retrasaron y que había mandado a un ayudante a que le apartara su lugar en la ceremonia de toma de protesta del nuevo presidente municipal, Eduardo Rivera Pérez.

Cuando apenas se estaba acomodando, uno de sus colaboradores le comunicó que la ceremonia había iniciado y que ésta sería breve. El legislador convino con el columnista verse más tarde, cuando acabara el cambio de poderes en el ayuntamiento de la capital, y a continuación se dirigió al salón del Centro de Convenciones, donde transcurría la sesión solemne de cabildo de la Comuna Poblana.

El comunicador se llevó una sorpresa cuando antes de que pasaran 10 minutos Doger estaba de regreso, y con una sonrisa le dijo: “mejor platico contigo”.

“¿Ya acabó la ceremonia?”, preguntó con cierta ingenuidad el periodista, a lo que Doger explicó que se había retirado del acto cuando al llegar se percató de que su lugar se ubicaba en la cuarta fila de los invitados, lejos de los otros ex presidentes municipales de Puebla que acudieron al acto, y cuyos asientos estaban en la parte delantera.

El ex edil no dio más importancia a lo sucedido y se puso a conversar de diversos temas durante casi una hora.

Lo ocurrido ayer con Enrique Doger no puede ser considerado como un berrinche o descortesía del ex edil, sino todo lo contrario; fue una grave falta de civilidad política del nuevo gobierno, que parece seguir en campaña electoral y no asume una actitud de que de ahora en adelante Eduardo Rivera Pérez debe ser alcalde para toda la ciudadanía.

Doger, más allá de que sea militante del PRI y de que haya derrotado en las urnas al PAN en la elección local de 2004, es un ex presidente municipal, y como tal debe ser tratado y respetado. Es un principio mínimo de cortesía y de convivencia civilizada; sin embargo, es fundamental preguntarse si lo de ayer fue una simple situación de descortesía. Hay elementos para suponer que no fue así.

El lunes Doger fue la única voz crítica en el Congreso local que cuestionó la actitud fascista de los diputados oficialistas –provenientes del PAN, el PRD y el Panal– que se negaron a reformar el artículo 11 de la Constitución para evitar la discriminación por preferencias sexuales.

Tal parece que eso agravió a las fuerzas de derecha que ahora controlan los poderes públicos en el estado, y no es difícil que la revancha se haya manifestado por parte del PAN, colocando el lugar de Doger en la cuarta fila de los invitados.

No cabe duda que en Puebla estamos entrando a una etapa de oscurantismo y de control de la ultraderecha.

¿Qué sigue? Si no atenemos a lo que ha acontecido en otras partes del país, a nadie debe sorprender que en breve muchas oficinas públicas –sobre todo del ayuntamiento de la capital– empiecen a aparecer crucifijos, fotos de Juan Pablo II o de Marcial Maciel, y se prohíba la minifalda, los escotes, se dictamine que los condones dañan la ecología –tal como lo sostenía Carlos Castillo Peraza– y se creen en Puebla centros para “curar” la homosexualidad.

 

Staff Puebla On Line 2009
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