País banenero en un mundo convulsionado
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La crisis política que ha ocasionado el derrumbe de ya dos dictaduras, Túnez y Egipto, y el posterior contagio en Libia, Irán y Arabia Saudita, representa un importante cambio no solo en los países árabes, sino un severo ajuste en los esquemas de poder mundial.
Más allá de estos movimientos sociales que derivaron en la caída de, hasta ahora, dos regímenes dictatoriales, se encuentra la crisis por la que atraviesa Estados Unidos y el reposicionamiento de China, primer deudor y prestador del mundo respectivamente.
Casi sin darnos cuenta, dicho país asiático se ha convertido en una gran potencia a punto de desbancar a su rival americano. Su influencia económica en la región que hoy se convulsiona es impresionante, aunque no podemos despreciar la que mantiene en el resto del mundo, incluido el propio Estados Unidos.
Muchos hablan ya de lo que sería el inicio de un nuevo equilibrio mundial, que no es otra cosa que un reacomodo de poder. Yo en lo personal, no creo que los americanos estén dispuestos a abandonar su lugar sin mayor aspaviento, aunque ello sea inminente y altamente costoso.
Por otro lado, la nueva amenaza que genera el desabasto de alimentos, el ejercicio especulativo de algunos grandes consorcios y organismos que presionan los precios de los granos y el incremento de los precios del petróleo a raíz de las revueltas del medio oriente, anuncian una nueva y severa crisis financiera, cuando por cierto, aún no nos recuperamos de la anterior.
Bajo este esquema, Estados Unidos está en la tablita y nosotros vamos de la mano. Sin embargo, mientras todo esto sucede y presenciamos el inicio de un cambio de los esquemas de poder mundial y el consecuente desajuste económico, político y social, en México nos mantenemos ajenos a ello, pero eso sí, muy preocupados y atentos a los berrinches del colérico Presidente francés, Nicolás Sarkozy, y a su férrea campaña a favor de compatriotas criminales; también nos afecta brutalmente la renuncia de López Obrador al PRD; el despido de Carmen Aristegui; las tonteras de Fernández Noroña y, por supuesto, la boda de Angélica Vale, el interesantísimo caso de Kalimba y un montón de estupideces más que, para nuestro mundo bananero son mucho más importantes que los acontecimientos que hoy se viven y que representan una amenaza a la paz mundial y a la economía mexicana.
México siempre tarde y frívolo. Nos leemos la próxima semana……