La Franja pierde 3-0 en su visita a Tigres
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Con una desastroza actuación de La Franja en tierras norteñas, los Tigres les pasaron por encima con anotaciones de Héctor Mancilla, Damián Álvarez y Carlos Ochoa. Los camoteros deberán reforzar el trabajo en la línea defensiva para su próximo partido como locales ante Atlas
El diario Récord en su edición digital informa que “el retorno del Rey” está dado, imponente, descomunal, titánico, fue como Tigres jugó de forma literal ante el Puebla de Héctor Hugo Eugui, quien se paró a la cancha del Estadio Universitario con un zaga que intentó sostener el mayor tiempo posible a una ofensiva de peso como la de los felinos.
El principio del encuentro se tornó para ambos lados pues los embates del lado de Enrique Palos fueron igual de incesantes que los que recibiera Alexandro Álvarez, sin embargo fue el auriazul quien mostró una solvencia en balones por alto que haría pensar a cualquiera en mantenerlo como titular, inclusive al experimentado Tuca Ferretti.
¿Y cómo no? Si su madurez y su don de mando son visibles para una zaga que ya acumula más de 360 minutos sin gol, algo que para las líneas defensivas de los últimos años sonaba tan lejano como los gritos de Ferretti en la tribuna por allá del 2003, algo que en comparación con las anteriores deja a esta nueva edición ‘sin lugar para los débiles’
Esta historia que envidiaría el multigalardonado Steven Spilberg no podía tener mejor actor principal que ese que ha significado el resurgir del 9, al minuto 25 Héctor Mancilla tomó un balón en el centro del área chica que solo necesitaba ser tocado por los botines gloriosos del chileno, cual huella en el paseo de las estrellas de Hollywood.
Pero la historia tendría también a un actor de reparto digno de la la Academia cuando Damián Álvarez dribló a un defensa poblano a los 43’ y puso en el ángulo superior derecho un tiro magistral que hizo explotar a una hinchada que esperó con ansias el estreno del argentino en el Volcán en el presente torneo.
La segunda mitad fue de mero trámite pues un Puebla que intentó más con ganas que con futbol y un Tigres cargado al frente impulsado por las gargantas de miles de aficionados que vivieron hoy como nunca, un triunfo que ilusiona, un futbol que puede parecer irreal y anotaciones que saben a gloria tras años de larga espera.
La ola apareció de nuevo en el Volcán dejando en claro que en el Norte un nuevo coloso ha despertado de la mano de delanteros que como Carlos Ochoa a los 87’ buscan goles que demuestran que no pierden el hambre de lo que vaticinara Juninho a media semana, tienen la fe y la esperanza puesta en que éste pueda ser de una vez por todas, el año del Tigre.