Atentado a la libertad de expresión
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El Pleno del Congreso del Estado aprobó la propuesta del Ejecutivo estatal para abolir los delitos de difamación y calumnia y modificar, para ampliarlo, el concepto de daño moral en el Código Civil del estado. La sanción a los comunicadores que cometan esta “falta”, llegará hasta los 170 mil pesos. Se aprobó un artículo transitorio para que en 180 días continúe la discusión de la reforma y se enriquezca con foros sobre los temas de la vida privada y la imagen.
Se desestimó la propuesta panista de que los medios fueran los que pagaran la multa, cuando uno de sus articulistas incurriera en daño moral. Asimismo se quitó de la definición el ridículo criterio de atacar los sentimientos o los secretos con la publicación. Sin embargo, se dejaron conceptos subjetivos que podrán ser manipulados por un juez “a modo” de los funcionarios señalados, como por ejemplo: “la afectación que una persona sufra en sus creencias, honor, decoro, prestigio o reputación, sus aspectos físicos, vida privada, su libertad. La consideración que de sí misma tienen los demás, y cualquier aspecto de su privacidad.”
Para empezar la mayoría de los comunicadores, a excepción de los propietarios de los medios, no tienen los recursos económicos para pagar la sanción, y se atentaría contra el patrimonio familiar y, en caso de ser insolventes, se podría convertir en delito para acabar en la cárcel, lo cual según los defensores de la ampliación del concepto de daño moral, es lo que se quiere evitar.
Según declaraciones de Mario Riestra Piña, coordinador de la diputación panista, toda crítica no puede ser considerada daño moral; la critica profesional literaria y los análisis políticos no serán restringidos y, en caso de que se hagan imputaciones sobre delitos, serán protegidos siempre que se tengan las pruebas que la sustentan. Como dijo Manuel Bartllet, esta reforma es violatoria de la libertad de prensa establecida en la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos y convertiría a los periodistas en ministerios públicos, que tendrían que recabar pruebas, no para integrar una averiguación previa, sino para escribir un artículo, un reportaje o una columna de análisis político.
Los legisladores poblanos dieron una triste demostración de su obsecuencia al Ejecutivo y engaño a los periodistas, a quienes sólo les administraron el clásico atole con el dedo. La excepción fue Juan José Espinoza porque no se atrevió a votar en contra, pero por lo menos se abstuvo. Los demás se comportaron con absoluta subordinación a lo solicitado por el gobernador. La nota triste estuvo a cargo de los priistas, sobre todo de Enrique Doger y Jesús Morales, de quienes sus correligionarios esperaban una actitud más digna. (Espero no lastimar su honor de alguien porque no me alcanza para pagar la infracción).
Se ha mencionado que la intención de la reforma es que no se vuelva a dar un caso como el de Lydia Cacho. Sin embargo, cabe mencionar que ese brutal error no se debió a que existiera el delito de difamación, sino al mal uso de los medios legales para torturar y darle un “escarmiento” (coscorrón) a la periodista. Y eso podría repetir en cualquier momento, con delito o sin él.
Como señalamos en la entrega anterior, los dueños de los periódicos empezarán a ejercer censura en sus colaboradores, con el pretexto de que sus escritos provoquen un daño moral para los funcionarios a los que se refieren o consideren que están haciendo una campaña para denostarlos. Como patrones tendrán el derecho de despedir a quienes dependan económicamente de ellos, cumpliendo con los artículos de la Ley Federal del Trabajo. Pero nunca se podrán manifestar como defensores de la Libertad de Expresión.
En virtud de que esta actitud ha sido adoptada por el periódico Síntesis, en donde se ha censurado al columnista Alejandro C. Manjarrez , quien ha colaborado en este medio de forma gratuita durante 18 años sin haber nunca recibido una aclaración o queja, informo a Armando Prida, quien me invitó a escribir en ese diario, que esta será mi última colaboración, si es que decide publicarla. Le digo además que le deseo éxito en su proyecto personal, pero que por congruencia no se manifieste como un defensor de la libertad de expresión.
Continuaré apareciendo en la revista Réplica, en pueblaonline, en facebook, y en algunos medios que acepten publicarme sin censura.
Por el momento, me despido con respeto de mis lectores en Síntesis.
alvarezenriqueta@hotmail.com