lunes, 15 junio 2026
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Censura y paradoja

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Censura y paradoja
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 28 de febrero de 2011

Esta es una columna difícil de escribir porque se trata de mí. He meditado cómo y qué decir para no caer en el reclamo vulgar hacia lo que fue una censura tan sofisticada como el hacer negocios con el poder de la prensa. Así que seré parco y directo dejando los detalles para otra ocasión, cuando los tiempos y los hechos así lo indiquen.

Durante dieciocho años colaboré en el periódico Síntesis. No quise pactar ningún salario u honorarios porque me entusiasmó el proyecto que entonces contaba con buenas ideas y el deseo de hacer un nuevo periodismo. Nunca fui parte de la nómina de la organización, circunstancia que me permitió una total libertad para actuar y escribir.

En su inicio Síntesis tuvo varios socios, entre ellos Armando Prida, Tomás Borge, Enrique Gaucher, Mariano Morales y Héctor Palma. La redacción olía a libertad y tinta, combinación que insuflaba el espíritu crítico entonces ausente en la Puebla de aquellos días, cuando el periodismo prácticamente estaba controlado por el gobierno.

Poco a poco desaparecieron del acta constitutiva los mencionados, excepto Prida y Mariano: el primero siguió como dueño y el segundo se quedó con la etiqueta de socio minoritario. Prevaleció la inercia. Y se propició algo que podríamos llamar escuela porque la dirección editorial respetaba el criterio vertido aunque éste fuera incómodo para el gobernante en funciones. La frase de Voltaire: “Aunque no esté de acuerdo con lo que dices, defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”, adornaba uno de los muros del edificio, sede de las oficinas y la redacción. Éramos pues una “familia” cuyo entusiasmo propició el ejercicio del periodismo ético, sin censura y honesto.

Así nos la llevamos hasta que dos o tres plumas ajenas arremetieron contra el presidente de la organización. Dolieron las ofensas y hubo que responder con la regla de la ley a esas agresiones absurdas. De ello se encargó Armando Prida. El error –garrafal por cierto– consistió en abonar el terreno de la diatriba al adoptar un estilo equivalente, mismo que consistió en una lamentable campaña, además de un deplorable libro. Según mi apreciación, esos dimes y diretes más algunos comentarios en corto, incubaron en el nuevo gobierno el llamémosle germen de la mordaza.

Hace diez días una de mis columnas fue censurada. Reclamé y cuarenta y ocho horas después la publicaron anticipándome que alguien de la dirección hablaría conmigo para comentar el “nuevo código de ética”. Me sorprendió la “razón” porque en esos dieciocho años que publique en las páginas de Síntesis, jamás recibí ningún reclamo o réplica a mis escritos. Esperé. El enviado especial no apareció. Supuse que habían recapacitado y remití a la redacción la columna del lunes anterior (“Impresiones ciudadanas”), la cual fue censurada con el pretexto más absurdo que he escuchado en mi vida de periodista.

Por esta causa decidí no volver a publicar mi columna en Síntesis, ni siquiera para informar a los lectores qué fue lo que motivó mi retiro de ese periódico, cosa que lamento y que trataré de remediar valiéndome de las redes sociales y de las páginas web que acepten mi colaboración cotidiana. Y desde luego de Usted, amable lector, a quien solicito respetuosamente diga a sus amigos que Manjarrez ya no escribe en ese periódico porque lo censuraron. Sí, en efecto, fui censurado en Síntesis cuyo propietario esgrime la libertad de expresión como uno de los postulados de la Fundación que preside.

Paradójico ¿no?

acmanjarrez@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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