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Las reformas a las Leyes III

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Las reformas a las Leyes III
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 1 de marzo de 2011
“En el mundo hay sólo dos maneras de triunfar:Por la capacidad de uno o por la imbecilidad ajena”
Jean LaBruyère
 

A las personas, como a las organizaciones, a las instituciones y naturalmente a los que gobiernan se les califica por los resultados que obtienen.

Al médico como a los profesionales de otras disciplinas, le es indispensable contar con la información y con el diagnóstico correspondiente del asunto respectivo. Así, la cura o la resolución se producen correctamente. Sin esta primera parte del proceso no es posible que exista plan y menos estrategia.

El 1 de febrero de 1941, asumió el cargo de gobernador Gonzálo Bautista Castillo, quien gobernó hasta el último día de enero de 1945. Fue el último que ejerció el cargo de 4 años.

Él era un político muy experimentado, venía de las filas de la revolución. Había militado en las diversas expresiones políticas de las últimas tres décadas.

Fue destacado obregonista, luego acérrimo callista, siendo gobernador entrañable avilacamachista.

Fue diputado por el segundo distrito de Puebla en 1922, precisamente con Álvaro Obregón, fue diputado federal por Xochiapulco en 1924, por tercera ocasión fue diputado federal por Tetela de Ocampo y por cuarta vez fue diputado federal por Izúcar de Matamoros en 1928 y así perteneció como senador de la república a las legislaturas XXXVI y XXXVII, durante el sexenio del presidente general Lázaro Cárdenas del Río.

Tuvo una gran habilidad política. Quiso ser gobernador en lugar de Maximino y no pudo, pero supo esperar y le llegó su turno.

Como legislador de carrera estaba convencido de que no se gobernaba haciendo leyes sino con actos de gobierno, con la estructura jurídica existente.

Como candidato a gobernador del PRM, hizo una campaña intensa, y por el conocimiento que tenía de la entidad y por su preparación produjo un libro titulado “Los problemas de 1,300,000 mexicanos”, en el cual hizo un diagnóstico económico, social y político, que le permitió claridad en las -diríamos hoy- políticas públicas que debía aplicar como gobernador.

El 70% de la población de la entidad vivía en el medio rural, no en las ciudades.

El libro contiene trece capítulos: Los factores condicionantes; Las condiciones medias de vida; La alimentación popular e infantil; La habitación en general y la urbana en el estado; La atención médica, la privada y la oficial; El capítulo quinto lo dedica a las endemias de origen hídrico, las parasitosis intestinales, Tifo, Bocio y Pinto; Los problemas económicos, la base agrícola de la economía del estado y el problema ganadero. El atraso de los cultivos, la enseñanza agrícola, la gran irrigación, la irrigación del Valsequillo Bajo, la irrigación en las regiones de Atlixco y Matamoros, la irrigación en el Valle de Puebla y la pequeña irrigación; el capítulo noveno, lo dedicó al mejoramiento de las comunicaciones; el décimo a los problemas políticos; el décimo primero a la absorción federal; el penúltimo a la pobreza municipal; y el último a la transformación universitaria.

Por cierto la presentación del libro la hace el licenciado y senador Ezequiel Padilla, quien escribió:

“Naturalmente nuestra adhesión a estos planes nos hace pensar en que su éxito depende cardinalmente del gran manantial nacional, representado por una gran prosperidad económica. Sin este requisito, el cual puede sólo alcanzarse con una política federal de disciplina, de empeño patriótico, de inteligencia; nos remonta a consideraciones de política nacional. Un Estado en nuestro sistema constitucional tiene que reflejar la política general del país. Afortunadamente para el Estado de Puebla y para su Gobernador electo, la administración de Don Gonzálo Bautista va a coincidir con la actuación del gobierno nacional del Presidente electo general Ávila Camacho.

Estas consideraciones nos hacen contemplar el porvenir del Estado de Puebla como una perspectiva de fortuna, de bellas oportunidades en las que se han coordinado con una sincronía de privilegios todas las fuerzas del éxito: técnica, hombres, fortuna, al servicio de ese gran Estado.

Y al concluir estas páginas decimos: ¡He aquí un hombre verdaderamente preparado para gobernar con acierto!”     
 
Fue titular del poder ejecutivo, durante el periodo del presidente Manuel Ávila Camacho, periodo en el cual se publicó el segundo plan sexenal.

Gonzálo se ocupó primordialmente en la promoción de la industria como medio para promover el empleo y desarrollo de la entidad y la consolidación de la reforma agraria.

Con ese motivo, se expidió un decreto para estimular la instalación de industrias nuevas, a las cuales se les otorgaban cinco años de subsidio de todos los impuestos tanto estatales como municipales.

En el orden de la seguridad social, se establecieron los seguros obligatorios por accidentes de trabajo y por enfermedades profesionales y no profesionales.

En este último cuatrienio, los recursos de la hacienda pública estatal eran mucho muy escasos. El impuesto predial lo cobraba el estado, no los ayuntamientos; el impuesto sobre la renta y los impuestos por ingresos mercantiles los cobraba la Federación.

Gonzálo, reitero, habiendo sido legislador de carrera, entendió que más que implementar reformas a las leyes, había que dar cumplimiento a las existentes, por eso se ocupó más en crear infraestructura: escuelas, carreteras, algunos hospitales, energía eléctrica, agua potable, drenaje y algo más.

A Gonzálo lo sucedió en el cargo Carlos I. Betancourt, quien era diputado por Zacatlán y en su calidad de coordinador de la diputación federal poblana pertenecía a la Gran Comisión de la Cámara de Diputados.

Estimado lector tengo dos correos electrónicos a través de los cuales recibiré sus comentarios:

alarconpuebla@yahoo.com.mx y alarconpuebla@hotmail.com
                            
    
 

Staff Puebla On Line 2009
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