Henaine deja en evidencia incapacidad jurídica de Juan Pablo Piña Kurczyn
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La respuesta jurídica que Ricardo Henaine Mezher ha dado al tema de Valle Fantástico ha sido un duro golpe al gobierno del estado, y en particular al titular de la Secretaría de Servicios Legales y Defensoría Pública, Juan Pablo Piña Kurczyn, quien estaría empezando a dar muestras de no tener la suficiente capacidad para recuperar las 18 hectáreas de la reserva territorial Atlixcáyotl–Quetzalcóatl que se le entregó al empresario en el sexenio de Melquiades Morales Flores bajo la figura de donación onerosa.
Tal parece que el equipo defensor de Henaine Mezher se ha percatado de que el secretario Juan Pablo Piña y el procurador general de Justicia, Víctor Antonio Carrancá Bourget, son destacados teóricos del Derecho, pero no son hábiles litigantes, lo cual puede ser un factor decisivo para que el empresario consentido del marinismo pueda dar una pelea jurídica que se prolongue por años o que acabe ganando.
Se sabe que miembros del actual gabinete han pugnado para que el asunto del predio de Valle Fantástico se asigne a los abogados que en el sexenio de Manuel Bartlett Díaz recuperaron el control de la reserva territorial, que estaba en manos privadas de manera indebida, pero al parecer esa idea no ha sido del agrado ni de Piña Kurczyn ni de Carrancá Bourget.
En el gobierno del estado se creyó que sería una tarea fácil quitarle el predio a Henaine y que, sobre todo, el tema le daría una importante proyección mediática al Poder Ejecutivo para generar la idea ante la opinión pública de que se están combatiendo los vicios cometidos en el sexenio marinista y que no habrá impunidad. Sin embargo, dicha estrategia empieza a tropezarse. Veamos por qué:
Hace tres sexenios, cuando el gobierno de Manuel Bartlett Díaz recuperó los predios de la reserva territorial, que de manera indebida en la gestión del entonces gobernador Mariano Piña Olaya –padre del ahora secretario Juan Pablo Piña– se vendieron a empresarios, la administración estatal tuvo el cuidado de manejar ese asunto con sigilo, y de hecho nunca se reconocieron oficialmente los métodos de presión que se ejercieron para que algunos hombres de negocios, entre ellos Kamel Nacif, se vieran obligados a devolver las tierras.
Ahora se han cometido errores básicos. Uno de ellos es que el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, en su toma de posesión, anunció la recuperación del predio de Valle Fantástico, tras indicar que “nadie está por encima de la ley”, lo que se interpreta como una acusación directa de que Henaine Mezher violó los lineamientos legales a los que se debió sujetar con el manejo del predio de la reserva que le otorgó la administración de Melquiades Morales, pero sin que se hayan presentado pruebas al respecto ante las instancias correspondientes.
Es decir, primero se le acusó públicamente y luego se le ha querido probar ese señalamiento.
Dicho detalle lo tendría que haber cuidado Juan Pablo Piña, quien es el vocero mediático en la campaña contra Henaine, ya que fue quien apareció en los dos reportajes que presentó Televisa sobre dicho asunto.
Un segundo error es que mientras se ha generado una imagen de empresario abusador a Henaine –que quizá pudiera ser una imagen apegada a la realidad–, a otros actores que supuestamente no cumplieron las obligaciones contraídas en la donación de predios de la reserva, como es el Consejo Coordinador Empresarial y algunas instituciones de educación superior, se les ha dado un trato más cuidadoso y sin llegar al extremo de señalarlos como abusadores o violadores de la ley.
Ese trato diferenciado le ha servido a Henaine para argumentar que se han cometido abusos de autoridad en su contra, sobre todo al revelar en su demanda penal que habría sufrido amenazas de Juan Pablo Piña.
Un tercer aspecto es que en el gobierno del estado no se esperaba que Henaine contratara los servicios de Xavier Olea, el litigante que defendió a la periodista Lydia Cacho Ribeiro y tuvo contra la pared al gobierno de Mario Marín la mayor parte del sexenio pasado, debido a las influencias que este litigante tiene ante el Poder Judicial federal.
Eso sin contar con el argumento que ha salido de última hora con el que se pretende demostrar que la administración de Mario Marín sí intentó obligar a Henaine a cumplir con las cargas que le impuso el gobierno para recibir en donación el predio de Valle Fantástico, lo cual es una versión diferente a la que manejó Piña Kurczyn de que se le había dado un trato privilegiado al empresario.
Un cuarto aspecto es que no se cuidó que Henaine va a jugar políticamente y de manera mediática con el equipo de futbol Puebla, y si el conflicto se agranda y el empresario saca a esa escuadra del estado, al venderlo o trasladarlo a otra plaza, entonces dejaría a la afición sin un conjunto de primera división, y ese sería un duro golpe a la popularidad del gobierno del estado.
¿Qué necesidad había de quererle quitar todo de tajo a Henaine Mezher?
¿No se podía primero haber agotado el tema de Valle Fantástico y luego proceder al tema del equipo de futbol?
¿No se podía haber controlado a los empresarios –llamados la “chiquillada”– que demandaron a Henaine por el control del equipo?
Nadie duda que se cometieron abusos con el predio de Valle Fantástico, pero tal parece que la estrategia que está siguiendo el gobierno no es del todo correcta.
Y queda claro que Ricardo Henaine Mezher y sus abogados serán un hueso duro de roer.