PRD de Puebla cumple 7 meses en crisis interna
joomla.2009
Sin exagerar, el PRD poblano está atravesando la peor de sus crisis internas, la cual quizá es la más silenciosa que ha sufrido, pero es la más severa, ya que nunca en los 21 años de historia de este partido había tenido un periodo de siete meses de completa inactividad, no solamente porque no funcionan sus órganos internos de gobierno, sino porque nadie atiende en la sede perredista, no hay actividades de esta fuerza política y una parte importante de sus legisladores y presidentes resulta que llegaron al poder con las siglas del sol azteca, pero en realidad son priistas, panistas o simplemente arribistas.
El próximo fin de semana se decidirá la manera en que se hará el cambio de la dirección nacional del PRD, en lo que parece será un proceso complejo y tortuoso; sin embargo, para el caso de Puebla el panorama es todavía más sombrío, ya que no solamente se tiene que cambiar de dirigente, sino reactivar una fuerza política que de manera contradictoria cuando se supone que ha llegado al poder, luego de que triunfo del 4 de julio, ha entrado en un largo periodo de congelamiento.
Para sustentar lo anterior solamente hay que revisar los siguientes datos:
1. La última vez que sesionó el Consejo Estatal del PRD fue en febrero de 2010, en una reunión que se realizó en la ciudad de México –para que no fuera saboteada– en donde se acordó que el partido formara una alianza electoral con el PAN, lo que dio nacimiento a la coalición Compromiso por Puebla. Luego de esa fecha, el máximo órgano de gobierno del partido del sol azteca no se ha sido convocado una sola vez para tratar el más mínimo asunto del perredismo poblano.
2. El secretariado del PRD, que antes era el Comité Ejecutivo Estatal, pudo reunirse por última vez en agosto de 2010, que fue un mes después de que la coalición Compromiso por Puebla ganó la mayoría en el Congreso local, las alcaldías y la gubernatura.
Desde entonces, nadie en el PRD toma acuerdos, nadie atiende en la sede central del partido y simplemente no hay actividades partidistas. Dicho de otra manera, el partido se dejó de mover.
Los únicos que acuden todos los días al edificio del PRD, son los encargados del proceso de reafiliación, pero ellos son trabajadores ajenos a este instituto político, ya que pertenecen a una empresa que fue contratada para reelaborar el padrón del principal partido de izquierda en el estado.
Por cierto, Puebla es uno de los estados donde no se alcanzó la meta de reafiliación al PRD.
3. Aunque los tres diputados locales y los 23 alcaldes del PRD se han tomado fotos en grupo, junto con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, y el presidente del sol azteca, Miguel Ángel de la Rosa, en realidad nadie coordina ni a los legisladores ni a los ediles.
Lo peor es que a unas semanas de que se hizo el cambio de poderes públicos, se ha empezado a notar que una parte importante de presidentes municipales –se estima que más de 10– que ganaron la elección con las siglas del PRD, no tienen nada que ver con ese partido. En realidad son panistas o priistas que solamente usaron las siglas de la Revolución Democrática para contender en el pasado proceso electoral, pero ahora reniegan de ese instituto político “fantasma”.
Y que decir de los legisladores Eric Cotoñeto, José Antonio Gali López y Blas Jorge Garcilazo Alcántara, quienes formalmente son del PRD, pero en el Congreso actúan en contra de los principios ideológicos y doctrinales del Partido de la Revolución Democrática –véase temas como el aborto, las sociedades de convivencia, la muerte asistida, la libertad de expresión, la igualdad, el tema de las preferencias sexuales y un largo etcétera– y obedecen las órdenes que les dan en la fracción del PAN.
4. Miguel Ángel de la Rosa, el presidente del PRD, desde principios del año pasado ya no pone un pie en el partido.
Las pocas veces que ha ido a la sede perredista es para atender a la prensa.
Si alguien lo quiere ver para algún asunto del partido que encabeza, lo tiene que ir a buscarlo a su despacho privado –ubicado en la zona de la avenida Juárez–, en donde primero son atendidos los clientes de los negocios privados de Miguel Ángel de la Rosa.
Es decir, para el presidente del PRD hay ciudadanos de primera y de segunda. Los de segunda son los de su partido político.
De la Rosa se ha reunido más veces con el presidente del PAN, Juan Carlos Mondragón, que con varios integrantes de la dirigencia estatal del PRD.
Se dice que hay presidentes de comités municipales del PRD que nunca han tenido una reunión privada con su supuesto dirigente estatal.
5. Recientemente el presidente de Mitofsky, Roy Campos, daba a conocer que en la pasada contienda electoral el PRD solamente habría aportado 2 por ciento de los votos que llevaron al poder a Rafael Moreno Valle Rosas.
Mientras que los priistas, que rompieron con el tricolor o apoyaron a la coalición Compromiso por Puebla sin dejar el PRI, aportaron 7 por ciento de la votación que consiguió Moreno Valle.
Por esa razón se explica que el PRD haya quedado excluido de la conformación del gobierno del estado, que en el Congreso no haya fracción perredista y que los alcaldes emanados del sol azteca no tengan tanto peso como los del PAN o el PRI. Pues al final de cuentas, no hay quien reclame ese trato excluyente que sufre la principal fuerza de izquierda partidista.
Con todos estos datos solamente queda preguntarse: ¿está el Partido de la Revolución Democrática poblano pasando por una crisis más o es una crisis terminal?
Tal parece que el PRD poblano está en su peor momento y en mucho se debe a que su alianza con el PAN en el pasado proceso electoral, no solamente le quitó movilidad, vida interna e identidad, sino significó dar un salto al vacío sin una red de por medio.