Los espejos de Casa Puebla
joomla.2009
Tiene razón Fernando Manzanilla, secretario general del gobierno morenovallista: hay que garantizar la gobernabilidad. Esta digamos que tutela, que por cierto tiene un montón de aristas, funciona siempre y cuando el ejercicio del poder no se manche con las pasiones, rencillas, venganzas y sobre todo la soberbia que suele acompañar a quienes de repente se sienten paridos por los dioses del Olimpo.
Cualquiera que tenga un adarme de inteligencia, entenderá a don Fernando (no confundir con aquel Gutiérrez Barrios del mismo nombre y con el don de por medio), tiene la preocupación de mantener la paz y el orden constitucionales en el estado de Puebla. Y también comprenderá que es un error mayúsculo el que se suponga que gobierno o gobernabilidad es un acto exclusivo de la función ejecutiva, lo cual dejaría de lado a los otros dos poderes; bueno para no ser tan maniqueo, los mantendría controlados por medio de los hilos del poder.
Basándome en la responsable y republicana actitud vertida por el funcionario citado, quien también dijo que para Moreno Valle el respeto a la libertad de expresión es uno de los valores fundamentales que hay que promover y acatar, me atrevo a sugerir a don Fernando que marque copia ciega de su criterio a varios de los colaboradores del gobierno y, de paso, a los propietarios de medios de comunicación que después del 4 de julio pasado se volvieron más morenovallistas que el propio Rafael Moreno Valle Rosas. Quizá entiendan la importancia de respetar ese postulado, precisamente constitucional. Y con una disculpa de por medio por hablar en primera persona, en seguida pongo dos ejemplos recientes que, aclaro, no deben considerarse como queja personal y menos aún como señalamiento en contra del gobierno estatal o de individuo alguno:
En Síntesis fui censurado porque mis columnas se tomaron como si fuesen una campaña en contra del gobernador. Quien las leyó antes de pasárselas a Armando Prida Huerta, no pudo entender que se trataba de un análisis político obligado por la ola de comentarios que produjo el nuevo estilo de gobernar. Intuyo que se fue con la finta, transmitió su interpretación y puso nervioso al propietario del periódico, amigo personal del mandatario poblano. Se me dijo que mejor escribiera temas de chile de dulce y de manteca no así de Moreno Valle, sugerencia que ocurrió después de haber rechazado mi colaboración “Impresiones ciudadanas”, misma que fue publicada en dos portales web. Por ello de inmediato renuncié a seguir colaborando en el periódico.
A la censura le siguió un comentario que, lo confieso, me sorprendió ya que la persona que me lo dijo es uno de los hombres de confianza de Rafael Moreno Valle Rosas. Me refiero a Marcelo García Almaguer. “Chelo”, como le dicen en el círculo del poder, soltó la siguiente frase intolerante, digna de la época de la Inquisición: “Estabas en el Paraíso y hoy te has ubicado en el infierno”. Supongo que acababa de pedir al censor informes sobre el motivo de la renuncia que publiqué en la “carretera de la información”. Discutimos y acabó diciéndome lo de mi “ubicación” celestial agregando que el gobernador tenía una lectura diferente a mi argumento periodístico. Todo esto ocurrió un domingo en la tarde (frase taurina) vía radio-teléfono Nextel.
Los servidores públicos miembros del gabinete, son sin duda el espejo de Casa Puebla. Lo que dicen, callan, hacen o dejan de hacer, responde a la directriz de su jefe y paradigma. Aquel que se sale del huacal se expone a un sombrerazo primero (nótese que ya no se dice “coscorrón”), y después a la pérdida del cargo. Por ello, insisto, como si fuese su guía de comportamiento público, los colaboradores compañeros de Manzanilla deben tener enmarcada copia ciega del comunicado de marras, documento que se reprodujo y comentó en la columna del colega Alejandro Mondragón. Cito el párrafo que debería grabarse en letras doradas:
“Para el gobierno de Puebla y para el gobernador Rafael Moreno Valle, la cultura de la legalidad, el respeto a la libertad de expresión y la tolerancia, son valores fundamentales que promovemos y acatamos”.
De vivir, seguramente hubieran firmado la tesis expuesta por el Secretario, tanto Jean-Jacques Rousseau como John Locke, uno defensor del liberalismo como teoría y práctica de la limitación del poder, y el otro de la democracia como la forma de distribuir ese poder.
¿Y entonces?
Horas antes de este venturoso y alentador comunicado, leí con sorpresa el criterio de Pablo Rodríguez Regordosa sobre su relación con la prensa. Dijo que sólo hablaba y hacía declaraciones a periodistas serios.
No aclaró quiénes, para él, merecían su aquiescencia burocrática (le habían pedido informes o aclaraciones sobre las concesiones feriales). Tampoco mencionó nombres de personas o empresas que podrían estar en su lista para integrarse a la Feria de Puebla. Dejó, pues, una falsa impresión, contradictoria a la que él siempre ha mostrado con los periodistas sin importar que unos u otros hayan sido pro o anti morenovallistas.
Concluyo esta entrega con una invitación a reflexionar sobre el famoso operativo de Ardelio Vargas Fosado y el rescate de Valle Fantástico, casos que, supongo, merecerán algo así como el juicio de la historia, ya que uno fracasó mientras que el otro se sustentó en un procedimiento jurídico fast track cuya validez dependerá de los amparos y recursos interpuestos por el afectado.
Todo esto me recuerda y le comparto al lector lo que le escuché a un familiar cercano que por su trabajo y méritos, no obstante ser médico militar, gracias a su participación como revolucionario, llegó al máximo grado: general de división: Orden y contraorden causan desorden.
Nota: a partir del lunes 21 de marzo mi columna Réplica y contrarréplica, además de otros medios, también se publicará en el diario El Popular, diario imparcial de Puebla.
acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex