Refugio Rivas se reelegirá como líder sindical del Colegio de Bachilleres
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Refugio Rivas Corona ya venció todos los obstáculos, y este jueves aseguró su reelección al frente del gremio del Colegio de Bachilleres del estado de Puebla, situación que lo coloca como uno de los líderes sindicales de mayor poder en el estado, no sólo por el control que tiene de su organización, sino porque ha logrado vencer a los aparatos del PRI y del PAN que, en su momento, le intentaron impedir que siguiera al frente de los trabajadores de la institución de educación me-dia superior más grande de la entidad.
Ayer a las 16 horas venció el plazo para que se registraran las planillas en el proceso de renovación del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla (SUTCOBP), y al final únicamente se anotó la fórmula de Rivas Corona, luego de que Moisés Guerrero Gutiérrez, hermano del ex hombre fuerte de la institución, Alberto Guerrero, no logró reunir a los 20 miembros que debía tener su propuesta de dirigente.
Incluso se sabe que la Comisión Estatal Electoral del SUTCOBP dio facilidades a Moisés Guerrero para que reuniera los requisitos y no se cuestionara la legitimidad del proceso de selección, pero la oposición de Refugio Rivas mostró que enfrenta el momento de mayor debilidad, pese a que en el pasado proceso electoral del estado se vinculó al PAN y la campaña de Rafael Moreno.
Se sabe que el subsecretario de Participación Ciudadana de la Secretaría General de Gobierno, Mario Rincón, estuvo moviendo cielo, mar y tierra para buscar crear un frente opositor contra Rivas y ese esfuerzo fracasó.
Hasta ahora no hay ningún dirigente sindical en el estado de Puebla con las características de Rivas Corona, que son: ser electo por el voto directo y secreto de los trabajadores; que tenga un alto grado de popularidad que le permita asegurar su tercera reelección, y que sin contar con grandes recursos económicos, sin respaldos oficiales o de algún partido político haya podido hacerle frente a opositores que cuentan con poder monetario y político; y que en una ocasión tenía en su contra hasta los propios directivos del Colegio de Bachilleres (Cobaep)
Un recuento de esta trayectoria se puede resumir en tres hechos:
1. Durante 2006 el hombre fuerte del SUTCOBP era Alberto Guerrero, quien ya había sido dirigente sindical y director del Cobaep, y el segundo de abordo en la organización era Refugio Rivas, quien ya era formalmente el dirigente de la agrupación gremial, pero quien mandaba era Guerrero.
Luego de la derrota de Guerrero como candidato del PRI a diputado federal por el distrito de Teziutlán se generó una ruptura entre este personaje y Refugio Rivas. Esa lucha parecía desigual, ya que el primero manejaba el aparato oficial del Cobaep. Al fi-nal Rivas Corona se impuso y se quedó con el control del sindicato, el cual tiene la peculiaridad de que contrata a todo el personal del Colegio de Bachilleres, incluidos a los directores de planteles.
2. La prueba de fuego para Rivas Corona fue hace cuatro años. Era un personaje que no era querido de René Marín Torres, hermano del entonces gobernador Mario Marín, y quien desde la coordinación de planteles del Cobaep controlaba los recursos eco-nómicos del colegio. En esa época no estar de acuerdo con el consanguíneo del mandatario era como darle “el beso al diablo”.
Tal situación llevó a que los entonces secretario de Educación, Darío Carmona; sub-secretario de Gobernación, Armando Toxqui; René Marín, y la dirección del Cobaep, a unirse para apoyar al candidato opositor Abner Castelán e impidieran la re-elección de Refugio Rivas. Dicho de otra manera, la cargada priista estaba en su contra.
Pese a esa la asimetría de fuerza, Refu-gio Rivas derrotó a Abner Castelán por mil votos de diferencia.
3. Ahora que ganó el PAN la titularidad del Poder Ejecutivo, Rivas ha vuelto a enfrentar obstáculos para su reelección. Desde la Secretaría General de Gobierno, por presiones de Mario Rincón, se ordenó al Co-baep que Abner Castelán, el ex opositor a Refugio Rivas, fuera recontratado –luego de que injustificadamente renunció el pasado 31 de enero– para que pudiera ser nuevamente contrincante en la renovación del SUTCOBP. Esa operación fracasó, ya que la dirección del colegio no se prestó a esa maniobra.
Después pusieron a la magistrada presidente del Tribunal de Arbitraje del Estado de Puebla, Angélica María León Díaz, a que declarara que legalmente era improcedente la reelección de Rivas. Cuando un grupo de 300 trabajadores la encararon, esta servidora pública, haciendo un penoso papel, tuvo que admitir su erróneo comportamiento y por escrito aceptó su yerro al indicar que el SUTCOBP no se rige por la Ley Burocrática del estado de Puebla, sino la relación laboral la regula la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Dicho de otra manera, que ella no tenía que meter ahí las narices.
Se sabe que de los mil 930 trabajadores del Cobaep que están sindicalizados, unos mil 500 son parte de la corriente política de Rivas y éstos, a mediados de abril, lo van a ratificar como dirigente.
Si no ocurre algo extraordinario, Refugio Rivas será dirigente los próximos seis años; es decir, primero dejará el puesto de gobernador Rafael Moreno Valle y luego el actual dirigente del SUTCOBP.