Los remanentes de unos y los faltantes de otros
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Una ciudad que se precie de ser competitiva tiene en los indicadores de pobreza a su principal reto a vencer para alcanzar niveles de crecimiento reales. Para hacerse atractiva a la inversión y generar condiciones de empleo, salud y educación como satisfactores básicos que demandan elementalmente los ciudadanos.
En el caso de los Ayuntamientos, éstos se convierten en la ventanilla inmediata de la demanda de servicios, infraestructura y programas de asistencia social, que tienen su principal origen en los rezagos existentes y el crecimiento de la población.
En el municipio de Puebla, de acuerdo con datos oficiales se tienen contabilizados más de 50 polígonos de pobreza, en donde las principales necesidades tienen que ver con servicios de agua potable, drenaje, pavimentaciones de calles y atención médica.
La mayor incidencia de las personas que viven en condiciones de pobreza se encuentra en colonias de juntas auxiliares y en los cinturones de la periferia de la ciudad; en particular, en la zona sur del municipio.
De acuerdo con estadísticas del Consejo Nacional de Población (Conapo), entre las comunidades que se encuentran consideradas como de alta y muy alta marginación destacan: San Miguel Canoa, San Andrés Azumiatla, Xaxamayo y San José Zetina, entre otras.
El aumento demográfico, la conurbación y la escasez de recursos se han convertido en lastres para un crecimiento ordenado y equilibrado en la mancha urbana que demanda una estrategia integral para abatir las carencias y, sobre todo, abatir la marginación.
Cuando uno recorre los centros comerciales y las zonas de mayor plusvalía en la angelópolis pareciera que esta realidad no existe, pero basta recorrer colonias del sur de la ciudad y juntas auxiliares alejadas del centro capitalino para darnos cuenta de que, como en toda urbe, hay desequilibrios sociales evidentes.
El primer punto para atacar estas carencias es reconocer que existen los problemas, que estamos muy lejos de alcanzar niveles óptimos y que falta mucho esfuerzo de muchos actores, por supuesto el gobierno que es su tarea primaria, pero también organizaciones sociales y la iniciativa privada.
El gran reto es transferir mediante una estrategia adecuada los remanentes de unos para los que menos tienen.