Marín pide bajo perfil a ex colaboradores en reunión en Atlixco
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El ex gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, se reunió el pasado viernes con quienes fueron sus colaboradores más cercanos.
El encuentro tuvo lugar en el palacete propiedad de quien fuera su Secretario de Finanzas, Gerardo Pérez Salazar, ubicado en el fraccionamiento La Alfonsina, en Atlixco.
Asistieron, además del anfitrión, Valentín Meneses, Darío Carmona, Alfredo Arango, José Antonio López Malo, Rodolfo Igor Archundia, Víctor Manuel Sánchez Ruiz, Alejandro Montiel Bonilla, José Guadalupe Castillo, Javier García Ramírez, Martín Fuentes Morales, Juan Manuel Vega Rayet, Adolfo Karam Beltrán y David Villa Issa.
Destacaron las ausencias del General Mario Ayón Rodríguez y de los candidatos perdedores Javier López Zavala y Mario Montero Serrano, quienes en su momento fueron parte importante del gabinete estatal.
Si bien el evento intentó disfrazarse de una reunión “entre amigos” con el único fin de convivir y pasarla bien, en realidad lo que cada uno de los asistentes esperaba con ansia era que el ex gobernador dictara la consabida línea disfrazada de plática informal.
¿Qué hacer?
¿Cómo comportarse?
¿Aguantar vara o enfrentar la crítica?
¿Cómo asimilar la metamorfosis que supone volver a ser simples mortales?
¿Se puede volver a vivir como ciudadanos comunes y corrientes después de estar en la cima del mundo?
Después de padecer los desafinados cantos de Darío Carmona y la mala copa de más de dos de los asistentes, lo más granado del marinismo se dispuso a escuchar el mensaje de su líder.
Este fue breve, mucho más de lo que todos esperaban, además de concreto y conciso.
Por cerca de cinco minutos, Mario Marín dejó muy claro que es lo que espera de quienes gobernaron con é, ahora que se vive una coyuntura inédita en la historia política poblana.
Una coyuntura en donde los tradicionales pactos entre autoridades emanadas de un mismo partido político han quedado sin efecto, lo mismo que aquellos postulados básicos de la siempre ambigua civilidad política.
En pocas palabras, el ex gobernador les pidió silencio y privilegiar el bajo perfil.
Hablar muy poco, declarar públicamente mucho menos y evitar a toda costa asistir a lugares públicos de alta concentración de gente.
En su opinión, no son tiempos de enfrentar, sino de hacerse un lado y no convertirse en un obstáculo para que el actual gobierno inicie con el pie derecho y cumpla con lo que prometió hacer en sus primeros 100 días.
Sin embargo, Marín resaltó la importancia que tendrá su grupo político en la coyuntura electoral del 2012, como fuente potencial de votos para la campaña de Enrique Peña Nieto.
Entonces, prometió, el bajo perfil se convertirá en activismo político abierto en aras de que el PRI recupere la presidencia de la República.
Pidió que se mantengan unidos entre ellos a pesar de que vienen meses complicados para algunos, seguramente para aquellos que fueron moneda de negociación con las actuales autoridades durante el larguísimo período de transición de poderes.
“El próximo año seremos protagonistas y más de uno nos tendrá que pedir perdón”-profetizó.
¿Será?