Las transas de dirigente sindical de El Sol de Puebla
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Esta historia se podría titular “Cómo robar a tus compañeros de trabajo con cinismo y salir airoso”.
O “De malandrín y corrector de salario mínimo, a pillo de cuello blanco”.
O “Cómo lograr un botín de más de medio millón de pesos y contar con un sindicato que defienda tus fechorías”.
O bien “Cómo ampliar y remodelar tu casa en 6 meses y sin pedir crédito al banco”.
Pero mejor titule esta historia como usted crea conveniente:
Érase una vez un líder sindical de un periódico.
Pero no de cualquiera.
De uno de los más poderosos del estado: El Sol de Puebla.
Por fin, Silverio Cruz María, de oficio corrector, como secretario de Trabajo y Conflictos del Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de la Compañía Periodística El Sol de Puebla, encontraba el reconocimiento de sus compañeros y hasta de los directivos de la empresa.
Claro, tratar bien a los integrantes del sindicato siempre previene conflictos, paros, huelgas y cualquier otra inconformidad futura de los trabajadores.
Pues bien, Silverio Cruz, ingenioso como siempre ha sido, convenció al secretario general del sindicato, Joel Árcega Escalante, para promover la creación de una caja de ahorro.
La idea sonaba atractiva: durante todo un año (o sea 2010) el sindicato recaudaría aportaciones voluntarias semanalmente con cantidades fijas, de acuerdo a la elección individual de cada trabajador, con la posibilidad de invitar a participar a amigos y familiares, con la ventaja de sumar aportaciones de un 2 por ciento de intereses.
Con el aval del director de El Sol de Puebla, Serafín Salazar Arellano se creó la caja de ahorros (oficio SG023/2010, con fecha del 19 de enero) con el compromiso de que la empresa retendría la parte proporcional del sueldo de 41 empleados y la cantidad sería puesta a disposición del sindicato, a través de una cuenta bancaria (Santander, bajo la constitución de persona moral “Sindicato Único de Trabajadores y Empleados de El Sol de Puebla SA de CV” (Sutespsa).
Todo iba bien: los trabajadores ahorraban para disfrutar de un fin de año con solvencia: pagar adeudos, regalos de Navidad, vacaciones, liquidar hipotecas, en fin.
Pero llegó el 28 de diciembre y el pago de estos ahorros jamás llegó.
Y es que a Silverio Cruz se le ocurrido una idea: agilizar la construcción de su casa, que por años permaneció en obra negra. ¿La causa?, falta de liquidez, claro.
Un sueldo de corrector no puede sufragar tal dispendio.
Sin embargo, ahora contaba con el poder de manejar dinero: medio millón de pesos a su entera disposición.
Fue así como la tentación ahogó a Silverio Cruz, quien en menos de 6 meses reconstruyó su casa con los ahorros de sus compañeros.
Sus cómplices, la secretaria de Organización, Elizabeth Cruz Aguilar; y el secretario de Actas y Estadísticas, Norberto Collar Flores avalaron este movimiento porque, según ellos, “era por el bien de sus ahorradores”, ya que el plan original era invertir este dinero en la ampliación y remodelación de la propiedad de Silverio Cruz ubicada en la 143 Poniente y 3 Sur (sin número), para jinetear el dinero y obtener ganancias.
El problema es que esta acción la promovieron sin el consentimiento de los ahorradores y en total secreto.
La coartada fue descubierta cuando intentaron vender la casa.
Pero es la fecha en que no han podido hacerlo.
Y llegó el fin de año, junto con la exigencia de los ahorradores.
Finalmente, el 28 de enero, de manera verbal, los líderes sindicales reconocieron la deuda, los 509 mil 461 pesos con 60 centavos.
Pero con total desenvoltura admitieron que no tenían el dinero.
Fue por eso que los trabajadores procedieron legalmente y levantaron su demanda penal por el delito de abuso de confianza.
Lo peor del caso es que estos tres ladrones, reconocidos oficialmente como líderes sindicales del Sol de Puebla, están utilizando de escudo al Sutespsa así como el poder que les confiere su posición, al grado de amedrentar a los empleados sindicalizados de despedirlos en caso de que continúen con sus demandas, además de que ya pidieron el auxilio de la UNT (Unión Nacional de Trabajadores) para solicitar un abogado que los defienda.
¿Así o más cínicos?
Esto, aunado al silencio cómplice de los directivos.
Mientras, las 41 demandas penales de los trabajadores se siguen empolvando en la Procuraduría.
Y por cierto, en medio de todo esto, ¿alguien sabe en dónde está el procurador de justicia, Víctor Carrancá?
Si este nuevo gobierno prometió ‘hacer las cosas diferentes’, a que ‘nadie está por encima de la ley’ y a desaparecer la herencia de las canonjías viciadas, pues ya es momento de que empiece a cumplir sus promesas, ¿no?