El sector salud y el daño moral
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La autoestima de los médicos poblanos quedó en el suelo cuando se enteraron que Jorge Aguilar Chedraui sería secretario de Salud. “¿Qué acaso no hay doctores en Puebla?”, protestó el menos agresivo del grupo de galenos que discutían el asunto.
“Es que debido al trabajo burocrático de varios colegas, el nuevo gobernador supone que somos tan corruptos como los políticos”, respondió el más pragmático de los asistentes a la reunión.
“El hecho de que los dos últimos secretarios de Salud se hayan hecho ricos, no quiere decir que su dinero se lo deban a la corrupción”, opinó el más inocente de ellos. La carcajada general funcionó como la buena dosis de ipecacuana que permitió a los médicos expectorar la molestia que traían atorada entre el pecho y espalda.
“Miren compañeros: en este caso la ignorancia se resuelve con el vicio de la televisión”, dijo el más serio de aquellos galenos.
“¡Qué te pasa güey! –protestó el intelectual del grupo– ¡La caja idiota te perjudica más de lo que te beneficia! ¡Eso está comprobado!”
“Espérense. No coman ansias y déjenme explicarles –insistió el médico sarcástico y culto–: lo que sé es que Jorge ya se chutó todas las temporadas de la serie del doctor Gregory House, incluida la número 7. Así que no duden de su capacidad y estén atentos porque un día de estos la Secretaría implantará las terapias alternativas y la racionalidad como método para curar males endémicos”.
Todos le dieron pamba al defensor de la cultura televisiva y determinaron que como castigo a su talante irónico tenía que pagar la cuenta. “Ajá –espetó– Estoy de acuerdo, pero ¿y quién diablos nos pagará el desprestigio que nos endilgarán por ser orientados y conducidos por un caballero metrosexual?
Con estos diálogos casi imaginarios (el casi es porque han sido adaptados para la columna), intentó exponer al lector las dificultades a las que se enfrenta Jorge Aguilar Chedraui. Vea usted:
La primera: Jorge es titular de una Secretaría hasta hace poco del exclusivo manejo de facultativos, si el lector quiere algunos de ellos especializados en administración pública-hospitalaria y “negocios alternos”.
Otra: la comunicación entre secretario y cuerpo médico, complicaciones que me llevan a ejemplificar imaginando lo que podría ser el diagnóstico del epidemiólogo en jefe, especialista que le informa al titular de Salud: “Mire usted, hay que tomar providencias porque tenemos varios casos de molestias respiratorias causadas por triquinosis diafragmática”. Ante la cara de what del poderoso interlocutor, el médico se ve precisado a hacer una pertinente y necesaria aclaración: “Se trata de los cerdos, de la carne de cochino, de las marraneras infectadas, de los puercos sin control sanitario, señor Secretario”. Jorge da un timbrazo estratégico y entra al despacho el asesor trinchón que se la sabe de todas-todas, mismo que ipso facto promete estudiar el tema para presentar el proyecto respectivo con el soporte técnico del caso.
En fin, podríamos hacer un largo catálogo de frases y conceptos que resultan extraños y de difícil comprensión para quienes ignoran las particularidades de la ciencia médica. Sobran porque es bien sabido que por primera vez en la historia, la medicina en Puebla está siendo manejada por alguien ajeno al gremio médico. El fundamento de esa decisión del poder, podría girar en torno a las capacidades administrativas de Aguilar, lo cual nos lleva al encuentro con otra duda cuya contestación también es de equívoca receta política. Pregunta: ¿Los médicos no saben administrar? Respuesta: los dos últimos secretarios, médicos por cierto, demostraron que el gremio no es apto para hacerse cargo de esos menesteres.
Ahora veamos el expediente público de Jorge, la parte alentadora de su currículo:
Es licenciado en economía la Udlap. Obtuvo el grado de máster en mercados financieros por parte de la Universidad Autónoma de Madrid. En el sector público se desempeñó como director general de Programación y Presupuesto, director general de Deuda Pública y Tesorería, secretario particular de Rafael Moreno Valle, entonces secretario de Finanzas. Ocupó el cargo de director de CEO Gobierno en CEO Consulting Group. Fue coordinador delegacional de Abastecimiento y Equipamiento de la Delegación Puebla en el Instituto Mexicano del Seguro Social. También se desempeñó como delegado estatal en Puebla del ISSSTE.
La otra parte, la desalentadora, habrá que manejarla con cuidado, no vaya a ser que se encorajine el Secretario y acuda a las cartas aclaratorias y/o demandas por daño moral. Para esto último fue que se modificó el Código Civil, ¡faltaba más!
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