Duarte será el “líder moral” del PRI en Puebla
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Por órdenes directas de Humberto Moreira, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte tendrá que convertirse en el líder de facto del priismo poblano.
Así como lo lee.
Desorientados por la falta de la tradicional línea oficial, la que sin duda normaba su actividad política y entregados sumisamente a los dictados del gobierno de Rafael Moreno Valle, desde lo más alto del priismo nacional se ha conformado un plan para evitar que el tricolor local muera de inanición a poco más de un año de que se lleve a cabo la elección más importante para el PRI en toda su historia.
Los focos rojos se encendieron por lo que significa Puebla en términos del potencial de votos que pudieran sumarle al proyecto de Enrique Peña Nieto, en el contexto de una elección cerrada como pudiera ser la presidencial del próximo año.
De ahí la necesidad de un priista fuerte, con la autoridad moral y la capacidad de operación electoral y de recursos como para evitar una catástrofe, no sólo para el candidato presidencial, sino para el resto de quienes aspiren a uno de los cargos de elección popular que estarán en juego en el 2012.
Por todo esto, no es casual que priistas poblanos acudan con una frecuencia inusual al vecino estado de Veracruz para encontrarse, ya sea con el propio Duarte, o con personajes de toda su confianza que tendrán un papel fundamental en la misión de rescate.
Por increíble que suene, uno de ellos será el panista resentido, Gerardo Buganza, actualmente Secretario General de Gobierno de la administración priista de Javier Duarte.
El tejido fino en lo político será su responsabilidad, consciente de que su rompimiento con los grupos de poder que controlan a Acción Nacional es ya irreversible.
Otra pieza importante en el éxito de esta estrategia será el propio Secretario de Finanzas veracruzano, Tomás Ruiz González, quien tendrá que echar mano de sus más sofisticados dotes de alquimista financiero, para que lleguen los recursos necesarios para mantener en Puebla una estructura de operación electoral priista que tradicionalmente dependía de los recursos que llegaban desde diversas instancias del servicio público, estatal y municipal y que será imposible mantener con los 400 mil pesos mensuales que recibe el tricolor local por concepto de prerrogativas.
El puente entre priistas poblanos y veracruzanos será, lógicamente, el nuevo delegado del CEN, Ranulfo Márquez Hernández, un hombre de amplísima experiencia política y que se encargó, ni más ni menos, de llevar a buen puerto la elección de estado que llevó a Javier Duarte a la gubernatura de ese estado.
Márquez, desde la Secretaría de Desarrollo Social y Medio Ambiente veracruzana se encargó de la operación electoral de los programas sociales del gobierno de Fidel Herrera a favor del candidato del PRI, como medida efectiva ante el embate de Elba Esther Gordillo y su ejército magisterial que se la jugaron a favor de Miguel Ángel Yunes, candidato de la alianza opositora.
Poco después de la elección, en agosto de 2010, fue nombrado presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Veracruz para desde ahí, operar la estrategia legal y mediática del triunfo de Javier Duarte, una vez que la oposición impugnó la elección ante cada una de las instancias legales a las que tenía derecho de acudir.
Además, Ranulfo es conocido en la política jarocha como un auténtico “fajador”, un polemista profesional que ante la ausente oposición priista poblana, será quien intente llevar en el discurso la voz crítica del gobierno de Rafael Moreno Valle.
Lo anterior, claro está, manteniendo una comunicación constante con Humberto Moreira y con Javier Duarte, en los hechos nuevo primer priista del estado de Puebla.