Darío Carmona, intocable en SEP por vínculo con yerno de Elba Esther
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Se dice que Darío Carmona García se acabó vinculando tanto a Fernando González Sánchez, el subsecretario de Educación Superior de la SEP federal y yerno de Elba Esther Gordillo Morales, que eso le permitió ganar impunidad –entre otros beneficios– y volverse intocable por el nuevo gobierno del estado de Puebla. Esa versión podría constatarse o desmentirse por el proceder que tenga la SEP local respecto a una serie de vicios y el próximo cambio de director de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).
Resulta que el actual director de la UPN, Pedro Valdez Martínez, es un político que llegó a ese cargo por ser incondicional de Darío Carmona y operador electoral del ex candidato priista a la gubernatura, Javier López Zavala.
Eso le permitió a este personaje cometer una larga lista de atropellos, que van desde mostrarse racista con profesores de origen indígena hasta haber despedido a docentes por tener formación universitaria, algo que raya en lo absurdo en una institución de educación superior; incrementar las cuotas de manera arbitraria; hacer pagos de servicios y adquisiciones sin que mediaran licitaciones; y otorgar plazas de tiempo completo a personas cercanas a funcionarios de la SEP o la sección 23 del SNTE, sin importar que no tuvieran méritos académicos.
Pese a estos antecedentes, se sabe que Pedro Valdez Martínez ya estaría negociando con el actual titular de la SEP, Luis Maldonado Venegas, su probable incorporación como funcionario de esa dependencia en el área de la Subsecretaría de Educación Superior, una vez que concluya su mandato en la UPN, y al mismo tiempo, dejar en su lugar al actual secretario Administrativo de la universidad, Eliu Rodolfo Fernández Argüelles.
Lo peor es que se sabe que Eliu Fernández Argüelles en la década de los años 90 habría sido inhabilitado del servicio público por supuestas anomalías cometidas en la SEP.
Tal situación he generado una serie de preguntas y suspicacias entre maestros de la UPN, las cuales son: ¿por qué en la SEP se le da esas canonjías a Pedro Valdez Martínez?, ¿no se supone que se iban a combatir los vicios como los que ocurre en esa universidad?, ¿por qué se le está dando juego a un político claramente identificado al marinismo?
Queda claro que si en la SEP se dejan pasar las anomalías de Valdez Martínez, quedará demostrado con hechos de que Darío Carmona es intocable –junto con quienes fueron sus incondicionales en la SEP– y goza de impunidad; además, de que se constatará la sospecha que tienen muchos marinistas en contra del ex secretario de Educación, de que acabó traicionando al PRI en el pasado proceso electoral.
Una muestra de las anomalías cometidas durante el periodo de Valdez Martínez son las siguientes:
A lo largo del último trienio, Carlos Cazares Vargas sin tener antecedentes en educación superior o dentro de la UPN, le dieron tres plazas, categoría 95, que es prácticamente una base definitiva. El único mérito de este contador, es que es una persona cercana a Reynaldo Gil Vélez, quien fue el director de Formación y Desarrollo Profesional de la SEP en la época de Darío Carmona.
Gil Vélez era el encargado de otorgar los controvertidos Registros de Validez Oficial, que no es otra cosa que las autorizaciones de apertura de programas de estudio por parte de las instituciones de educación superior.
Otro caso es el de Justino Morales Soler, a quien le dieron una plaza de 20 horas, categoría 95, está cargo del área administrativa en el centro de cómputo y su nivel de preparación es de bachillerato. ¿Por qué se no reúne los requisitos le dieron ese cargo?
La respuesta es que Justino Morales es hijo de Justino Morales, quien es el delegado sindical del SNTE 23 en la UPN.
Un tercer ejemplo es el de Rafael Zenteno Zenteno, quien es arquitecto pero le dieron dos plazas, categoría 95, para que de clase en la licenciatura de Psicología Educativa. ¿Qué relación tienen la formación de este personaje y el sitio en donde imparte cátedra? Obviamente que ninguna, pero ese puesto se lo dieron por el hecho de ser hijo de Luis Zenteno, el secretario de Trabajo y Conflictos en Normales por parte de la sección 23 del SNTE.
Como los anteriores casos hay varios en la UPN, en detrimento de docenas de estudiantes y profesores que tiene estudios de posgrado, han hecho publicaciones en revistas académicas, tienen años de experiencia en docentes, se han sometido a evaluaciones y pese a que cumplen con las normas, tienen años esperando la oportunidad de tener una plaza de medio tiempo. En cambio, abundan las personas que del ámbito administrativo han saltado al académico, por el hecho de ser cercanos al
¡CÁLLENSE, INDIOS!
Si Luis Maldonado Venegas acaba dando un espaldarazo a la gestión de Pedro Valdez Martínez, se pondrá en tela de duda el discurso oficial de la SEP y en general del gobierno del estado de que en este sexenio, una prioridad, será elevar la calidad de la educación superior en Puebla. Sobre todo cuando la UPN es el principal centro de formación pública de docentes de dicho nivel.
A lo largo de los tres últimos años Pedro Valdez devaluó la calidad académica de la UPN, ya que de manera poco lógica mandó a cerrar dos de las principales maestrías de la universidad, una de ellas en Educación, y en cambio, incrementó los cursos por internet. Tal situación se reflejó en que cuando él entró al cargo en la institución había 4 mil 500 alumnos y ahora apenas se llega a los 3 mil 800.
Su gestión desde un inicio se ha caracterizado por su carácter racista. Resulta que al llegar al puesto incrementó las cuotas de la UPN y ello, repercutió negativamente principalmente en estudiantes de origen indígena que cursan las licenciaturas en Educación Preescolar y Primaria para el Medio Indígena, quienes decidieron manifestar su inconformidad el día en que Pedro Valdez tomó posesión como director general.
La respuesta que dio el funcionario, en presencia de Reynaldo Gil Vélez, el director de Formación y Desarrollo Profesional de la SEP, fue encarar a los estudiantes, y al grito de “¡Cállense indios!” los intentó intimidar, para después ignorarlos.
Esa agresión verbal fue hecha del conocimiento de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla que emitió una recomendación, misma que fue ignorada en la UPN y la Secretaría de Educación Pública.