Alex
joomla.2009
El mundo no es digno de ti.
El país tampoco te merece.
Has tenido suerte. Otros niños no sobreviven lo que tú has vivido, por falta de amor o de recursos, más de lo segundo que de lo primero.
Eres un símbolo de esperanza, una victoria de tu madre y una razón para cambiar este mundo y este país.
Espero que aprendas lo que Machado definió de forma brillante: que no es lo mismo el valor y el precio, aunque la mayoría lo confunda.
Espero que aprendas que la coherencia tiene su precio y su valor. Que Sócrates murió por coherente y le legó a la humanidad la coherencia y la legalidad, aunque la mayoría sólo tomó nota de lo segundo.
Espero que aprendas que los títulos sólo dan grados. Que aprendas que el hombre más sabio de nuestra familia sólo sabía leer y escribir.
Espero que aprendas que la vida no es una casa, un coche y el dinero necesario para la diversión (ese modelo de vida implantado en la mente de los jóvenes de hoy).
Espero que aprendas que la lucha es mucho más importante y placentera cuando peleas por un ideal, aunque el resultado económico no sea el mejor.
Espero que entiendas que este mundo abunda la libertad en detrimento de la igualdad y que eso causa pobreza. No lo olvides: el mayor problema se llama desigualdad.
Espero que aprendas que un loco casi acaba con el mundo hace 70 años porque se sentía frustrado. Y que entiendas que sólo la esperanza hizo que una generación no muriera en la Guerra. Auschwitz te aclarará las cosas.
Espero que entiendas que la religión es fuente de inspiración, pero que tu Dios puede no ser el de los demás y que el hombre se ha empeñado en no entender ese respeto.
Espero que entiendas que la tolerancia es vital. Que respetes el pensamiento del otro y no lo trates de cambiar porque, como dijo Saramago, tratar de convencer es, hasta cierto punto, una colonización del otro.
Espero que un día no ames este país y cometas “alta traición”, como dijera José Emilio. Que odies a sus políticos, a su economía, y a sus expresiones de intolerancia. Pero que des la vida por “tres o cuatro” de sus ríos.
Este mundo no es digno de ti. Este país tampoco. No ahora.
Pero estás aquí y debes vivir para alegría de todos.
Sólo un único consejo importante:
Que vivas, que vivas siempre.