¿Por qué Moreno Valle apoya a Ernesto Cordero?
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Que el corazoncito sucesorio de Rafael Moreno Valle late fuerte por el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, no es una novedad. Los analistas locales lo atribuyen a una concesión a Felipe Calderón Hinojosa, pues existe una percepción de que se trata de su favorito en la carrera panista para hacerse con la candidatura presidencial. Una carrera en la que los adelantados en la encuestas son Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota, pero en la que en realidad no hay gallo, puesto que ninguno de los aspirantes panistas es capaz de reunir ni la mitad de las simpatías que convoca Enrique Peña Nieto. Los militantes del partido en el poder se consuelan pensando que hace seis años vivían una situación semejante, y Felipe Calderón, de la nada, protagonizó el milagro de rebasar por unos cuantos votos al favorito de años. Sin embargo, el secretario de Hacienda va francamente retrasado pese a contar con la supuesta bendición oficial. El delfinazgo de Cordero, sin embargo, parece un borregazo generado desde el gobierno federal, pues al presidente se le ve desanimado y poco contento con su caballada. Tanto, que hace unas cuantas semanas sugirió que debía ser candidato el mejor posicionado para enfrentar al PRI, aunque fuera de otro partido. Si Calderón en verdad no tiene como favorito a Ernesto Cordero, ¿qué llevó a mojarse a Moreno Valle el sábado pasado señalando implícitamente al secretario de Hacienda como su favorito ante la cúpula de los panistas poblanos reunidos en Las Bodegas del Molino?
La expresión pública del gobernador Moreno Valle es bastante comprometedora al interior de Acción Nacional, porque excluye a dos favoritos en la entidad: Josefina Vázquez Mota, la señalada por el Yunque como carta fuerte, y el senador Santiago Creel, quien tiene una base fuerte de apoyo gracias al compadrazgo que ostenta desde hace años con Humberto Aguilar Coronado. También es comprometedora porque excluye a dos personajes importantes del gobierno federal: los secretarios de Educación, Alonso Lujambio, y de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra. No lo es en el caso de Javier Lozano Alarcón, pues el titular del Trabajo tiene el compromiso expreso del gobernador para empujar fuerte en el panismo local para darle la primera fórmula de la candidatura al Senado y dejar la segunda plaza a Myriam Arabian. Otra vez se repite la pregunta: ¿qué llevó a Moreno Valle a abrir su juego por Ernesto Cordero, cuando todavía había tiempo para operar por debajo del agua?
Algo queda claro: en la sucesión panista Moreno Valle tiene alto margen para elegir a su favorito, en virtud de que a Elba Esther Gordillo no le interesa en lo absoluto quién sea el abanderado albiazul a la Presidencia. Con Josefina Vázquez Mota son conocidos los encontronazos que mantuvieron al principio del sexenio cuando la hoy diputada federal fungió como titular de Educación. De Santiago Creel se dice decepcionada, pues si cuando tuvo el apoyo del gobierno foxista no logró cimentar su carrera, menos lo hará ahora. Y ni Cordero ni Lujambio despiertan interés en ella dado su bajo posicionamiento electoral. Los dados fueron tirados, y en la carrera panista ningún caballo le llena el ojo a “la maestra”.
Dos son las razones que llevaron a Moreno Valle a abrir su juego por Ernesto Cordero. La primera es que se trata de una afinidad del grupo en el que se insertan personajes como José Antonio Meade, titular de Energía; Fernando Manzanilla, quien fue alumno del titular de Hacienda cuando estudiaba en el ITAM y, por supuesto, Roberto Moya Clemente, un nexo clave entre todos ellos. Desde hace meses, aun antes de la toma de protesta, los contactos entre ambos se intensificaron a partir de la incorporación de Moya Clemente, primero como candidato a Desarrollo Rural, y más tarde como titular de Finanzas. Gracias a esa comunión de grupos, Cordero no ha regateado ningún apoyo al gobernador poblano para tener la suficiente disposición presupuestal para iniciar el sexenio. Tanta disposición que ni siquiera fue necesario utilizar el crédito de 2 mil 500 millones de pesos que la anterior Legislatura dejó aprobado. Cordero fue el primer secretario en recibir a Moreno Valle en su calidad de gobernador electo, y comprometer 3 mil millones para el inicio de los megaproyectos sexenales. Y ya se sabe el dicho de la burocracia, cualquiera que sea el origen partidista: “Amistad que no se refleja en la nómina, es pura demagogia”.
La disposición presupuestal y afectuosa de Cordero a Moreno Valle merece reciprocidad. Y la única posible es apoyar sus aspiraciones presidenciales pese a las pocas oportunidades que tiene de ganar una interna. Nobleza obliga, y pragmatismo también. Un análisis realista indica que el secretario de Hacienda no llegará a la final por más que cuente con un supuesto apoyo presidencial. Y en ese sentido, el gobernador poblano podrá volver a elegir un favorito sin lastimar su amistad con Cordero. Lo mejor de todo es que no renunciará al cargo, y el gobernador poblano podrá seguir contando con el favor del titular de Hacienda. Un amigo vital para el presupuesto de la entidad.