En Vialidad estatal persisten las mismas prácticas corruptas
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¡Qué le cuento!, que esto de la moralización en las filas de la Dirección de Seguridad Vial del estado resultó ser sólo una broma de mal gusto, pues los abusos, lejos de disminuir, incrementaron.
Para empezar con la maraña de corrupción, primero le comentó de un personaje sacado de aquellas revistas cómicas antiguas como El Tranzas, se llama Víctor Placeres y es el asistente del subdirector de Delegaciones, Jesús Mejía. Este “buen hombre” es quien recibe la mitad de los vales de gasolina entregados a las delegaciones del interior del estado; claro, no todas las ganancias de esos vales le corresponden, pero este servidor público se los guarda todos a su jefe directo.
Placeres tiene otras ganancias, él se encarga de “ubicar” a jefes de grupo, elementos y hasta comandantes en “lugares estratégicos”, o mejor dicho, donde abunda “la mordida”; su quehacer laboral es “tan importante” que quienes aspiran un mejor puesto, de entrada tienen que cooperarle con el crédito para su teléfono celular, para que les pueda contestar a cualquier hora y en cualquier lugar y decirles: “de a cómo salen los cambios”; aunque es obvio, quien se beneficia de todas estas triquiñuelas es el mismo subdirector, ¿quién más?
UN ASESOR CON COLA QUE LE PISEN
La verdad, nada está bien en la Dirección de Seguridad Vial. Otro ejemplo, don Maximino Lezama Arellano, asesor de asesores del subdirector Operativo, Florencio Vázquez.
Lezama Arellano, de acuerdo a la copia de un documento que el reportero tiene, no debería de estar trabajando, ya que reprobó el examen de confianza que el Consejo Estatal de Seguridad Pública le aplicó a los servidores públicos a cargo de la seguridad en el estado, el martes 26 de agosto del 2008.
Las preguntas en las que falló fueron la 5 y la 9, donde fue utilizado el Poligrafo:
“¿Has probado o experimentado con drogas ilegales en los últimos 5 años? “
“¿Recibes beneficios económicos o de cualquier tipo por hacer o dejar de hacer tus labores oficiales?”
En las dos respuestas Maximino Lezama dijo “No”, pero resultó que estaba mintiendo.
En ese entonces nuestro personaje era jefe del Departamento Operativo, estaba a cargo de la programación y supervisión de los servicios asignados a los elementos de patrullas y de motocicletas, así como también contestaba oficios girados por el departamento de circulación, además de supervisar operativos conjuntos.
El documento del Consejo Estatal de Seguridad Pública falló “No apto para el puesto”.
Además, a nuestro personaje tampoco se le debe de olvidar que durante la administración del general Mario Ayón como secretario de Seguridad fue separado de sus labores, tras una grabación donde aparecía en hechos que en su momento no fueron revelados pero que no tardan en salir a la “luz pública”.