¡”Ya basta”! ¿Para quién?
joomla.2009
La mayoría de los mexicanos quisiéramos amanecer el día escuchando, viendo o leyendo noticias buenas para nuestro país, pero en las últimas semanas y días nos hemos levantado con información trágica, sobre hechos violentos llevados a cabo por el crimen organizado en algunos estados del norte del país.
A veces cuesta mucho entender y razonar nuestra cruda realidad, por momentos se torna difícil y la tentación de que todo esta mal y el único responsable es el “mal gobierno” parece ganarnos la partida.
Sobretodo cuando en un mismo día suceden dos hechos totalmente diferentes, en Puebla me toca ver, observar y escuchar en el municipio de ciudad Serdán, como el gobierno, la UAP y la UNAM, ponen en marcha un programa para alfabetizar a más de 400 mil poblanos que no saben leer y escribir.
En donde un gobernador y dos rectores (José Narro y Enrique Agüera) de importantes universidades públicas nacionales, ofrecen servicios de salud a la gente en el zócalo de dicho municipio, los tres coinciden en sacar adelante al estado, hablan del gran reto que tienen y piensan en el beneficio social para todos. Ahí en la plaza pública hay cientos de jóvenes alfabetizadores, listos para comenzar su función social.
Mientras en Sinaloa y en el municipio de San Fernando, del estado de Tamaulipas van 145 muertos, los cadáveres fueron localizados en otras 12 fosas. Según la Procuraduría General de Justicia del estado encontraron 23 cuerpos más en fosas clandestinas.
Algunas familias de otros estados con el dolor a cuestas han llegado hasta San Fernando para buscar a sus familiares, un asunto no de números, sino de humanidad, en donde las bandas del crimen organizado de manera brutal mataron a muchos jóvenes que iban hacia el norte con el fin de encontrar algún trabajo.
Cuanto pudiéramos dar, para que en todas las entidades, sus diferentes gobiernos estuvieran trabajando por sus ciudadanos y encontrando salidas a cada uno de los problemas que enfrentan.
Pero a todos nos duele y llena de dolor que muchos jóvenes estén siendo asesinados por las bandas de la delincuencia organizada. La misma rabia, coraje, desesperación, llanto, sufrimiento, incomprensión y angustia sienten los familiares de los desaparecidos en Tamaulipas, que el poeta católico Javier Sicila, al que le fue muerto su hijo en la ciudad de Cuernavaca.
Pactar con el narcotráfico o la delincuencia organizada sería fatal, grave y peligroso para las instituciones de la República, es concederle a las bandas delincuenciales un estatus de legalidad, es darles vida, es legalizar la muerte y sus actos cobardes.
Eso es lo que buscan estos grupos de maleantes: la desesperación social, meternos miedo y temor, para volcarnos en contra de las instituciones y destruir el tejido social en México.
Los cárteles y las bandas de malandrines no tienen moral alguna, no tienen conciencia, no les importa el país, mucho menos la sociedad y la situación en la que nos encontramos.
Matan a sangre fría, no se tientan el corazón, están mentalizados para matar y les vale gorro que piensen de ellos.
Los delincuentes hoy no tienen ningún código que respeten, menos aún le harán caso a las exigencias de la sociedad.
La delincuencia se ha desdoblado, expandido, hoy se dedican a delinquir en varios frentes y sus acciones son diversas.
Ayer vivieron bajo el cobijo legal, tenían y gozaron del manto gubernamental para delinquir profesionalmente.
El Estado de Derecho no existió para ellos y tuvieron todas las garantías para la impunidad de sus actos.
El enfrentamiento con los cárteles y la delincuencia a muchos no les gusta, lo cuestionan con fuerza, otros de manera simulada condenan la ola violenta que se presenta en México, pero no detenerlos ahora, solo provocara que las nuevas generaciones paguen las consecuencias y eso será muy lamentable.
Nadie cuestiona las protestas y movilizaciones sociales en contra de la violencia, sobretodo ahora cuando fue muerto el hijo de un poeta reconocido.
El país no necesita de más héroes sociales, lo hemos visto, no queremos que un comando de sicarios jale el gatillo en contra de actores sociales.
A veces se es muy cómodo estar en el bando de la llamada sociedad civil, pensamos que saliendo a las calles nos reivindicamos con la sociedad, no nos damos cuenta que le hacemos el caldo gordo a los criminales profesionales, ninguna consigan en contra de ellos lanzamos, solo nos llena de orgullo gritar de todo en contra del régimen actual.
El ¡ya basta! como consigna es buena, pero beneficia a quienes hoy ejercen la violencia irracional, cruenta e inhumana, mismos que se esconden bajo las sombras de la ilegalidad.
La violencia que se vive en el país es grave y dolorosa para todos los mexicanos, claro que nos preocupa, por supuesto que duele y mete miedo, es un asunto muy sensible para los diferentes sectores de la sociedad y sus efectos son incuantificables.
No se trata de demandar ¡”no más sangre en México”!, tampoco se vale confundir, pensando que los delincuentes se detendrán solo cuando se pacte con ellos. Tenemos que evitar que sigan matando jóvenes, eso duele y lastima al país.