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Cereso de Puebla, punto de venta de drogas

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 25 de abril de 2011

En el área varonil del centro penitenciario de Puebla, conocido como San Miguel, de los tres mil 488 reos existentes casi la mitad consumen alguna droga ilegal: mariguana, cocaína, heroína, ácidos y/o cemento, que adquieren dentro del reclusorio.

En la actualidad sólo 17 presidiarios, es decir 1% de los adictos encarcelados, se someten a un tratamiento contra las adicciones. El resto, aunque recibe atención psicológica, continúa con el consumo y recurren al tráfico, con ayuda de externos, para obtener la dosis que les permita cumplir con su condena o esperar la sentencia, según reconoció personal a este rotativo.

Alejandro Ojeda Mendoza, responsable del área de psicología, tiene 19 años trabajando en el penal y sostiene que 45% de la población en general dentro del penal consume alguna “droga prohibida”; y peor, señala que la cifra va en aumento.

“Desafortunadamente el número de personas que consumen droga va aumentando cada día. Hace 10 años, en una plática en un Centro de Integración Juvenil nos decían que el promedio de edad para iniciar el consumo eran los 15 años. Después, en un curso reciente el promedio de edad disminuyó a los 10-12 años.

“Es alarmante en términos generales cómo la gente ha empezado a consumir droga, aquí adentro y afuera. Es un reflejo de lo que está pasando en el país.”

El psicólogo de profesión precisa que se incrementaron los casos de drogadicción en el penal paralelamente al aumento de la sobrepoblación y al aumento de personas encarceladas por posesión de drogas en su modalidad de narcomenudeo.

“De hecho, de unos 6 años a la fecha, el delito que se incrementó de manera importante fue por daños a la salud. Gente que detectaron por posesión de sustancias para narcotraficar o narcomenudeo.

“El delito (narcomenudeo) se ha venido incrementando. Mucha gente de la que ingresa por ese delito también es consumidora, porque muchas veces venden droga para tener una ganancia: consumirla”

¿La venta y consumo también se reproducen adentro?

Pues llega a suceder igual que allá afuera. Allá afuera la gente se las ingenia para traficar sustancias. La gente usa diferentes medios para traficar; no obstante, aquí en la institución se hace todo lo posible por detectar a las personas que trafican.

San Miguel es el penal más grande e importante del estado de Puebla. Su capacidad es de sólo mil 800 varones. Actualmente registra una sobrepoblación de 93.7 por ciento.

Debido al problema de las adicciones el 4 de noviembre de 2002, es decir hace 8 años, se inauguró una nueva área en el penal conocido como dormitorio ATRA.

En este lugar son confinados por un año los reos que “voluntariamente” acceden a integrarse a un programa de desintoxicación y ayuda psicológica contra la adicción, que en muchos casos fue la causa para cometer otros ilícitos.

En ocho años el Programa ATRA ha sido aplicado en 391 reos; es decir, que fueron atendidos 48 reos en promedio anualmente, a través de un régimen de apoyo psicológico y de talleres distintos al que se le aplica a la población en general.

Manuela Estrada Hernández es responsable del dormitorio ATRA; explica que los reos –sea cual sea el delito cometido– y que ya traen una adicción, llegan con un sentimiento de derrota y devastación. “Desde el momento que llegan son atendidos por psicólogos; se les hace un estudio para determinar el área del penal o el dormitorio al que se van a asignar, y en ese momento se les platica sobre el programa ATRA, para que dejen la adicción.”

No obstante reconoce que es difícil que los reclusos reconozcan, primero, que tienen una adicción; y segundo, que está necesita ser tratada.

A finales del 2010, la Secretaría de Salud (SSA) federal estimó que en el sistema penitenciario del país 80 por ciento de los reos es adicto a alguna droga ilegal, además del alcohol.

En esa ocasión se afirmó que estas personas no deberían estar privadas de su libertad, sino bajo un tratamiento integral que les permita romper con las conductas delictivas y ser tratados como enfermos mentales.

Por lo anterior Mauricio Hernández, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud propuso, bajo el consejo de 32 países, crear tribunales especiales para adictos, con el propósito de atenderlos y no sólo encerrarlos por padecer un problema de salud ajeno a su voluntad.

Pero hay quienes creen que las autoridades y los custodios en los penales aceptan informalmente el consumo de drogas para mantener en tranquilidad a los internos y evitar motines en aquellos lugares sobrepoblados, según se expone en un documento publicado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), titulado “Cárceles en México: un estado de situación”, informe presentado para el proyecto Prisons in crisis: understanding Latin America’s most explosive problem.

A finales del mes de febrero, con la entrada del nuevo gobierno en Puebla, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Ardelio Vargas Fosado, ordenó nuevos mecanismos de revisión para acceder al penal, con la finalidad de evitar la introducción de drogas.

La reportera entrevistó a mujeres que acudieron a visita con sus familiares recluidos. De 10 ninguna reportó alguna modificación a la rutina, como revisar a fondo la comida que introducen o a ellas mismas.

En el sexenio pasado se habló de instalar detectores de este tipo de sustancias ilegales, ante la presunción de que es introducida por vía vaginal; no obstante, los equipos nunca llegaron.

 

 

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009