Allegados de Alejandro Montiel, detrás del proyecto cultural de Moreno Valle
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Faltan 15 días para que se cumplan los primeros 100 días del gobierno del estado y es la fecha que no está definido ni el programa ni el proyecto cultural del sexenio, pero lo que más resulta inentendible es que el recién creado Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) está operando con toda la plana mayor de funcionarios –formada por 10 servidores públicos– que se desempeñaron en la gestión de Alejandro Montiel, el titular de la extinta Secretaría de Cultura (SC).
Tal situación genera mucho desconcierto sobre el desempeño de Saúl Juárez, el titular del CECA, quien hasta ahora no ha podido formar un equipo mínimo de colaboradores y está echando mano de todos aquellos que, al inicio del sexenio, fueron señalados como los responsables de haber llevado a la SC al fracaso y que sirvió de argumento para que la Secretaría de Cultura fuera degradada en un organismo menor.
A ello se debe sumar que las pocas actividades hasta ahora generadas por el CECA no convencen a nadie, ni a los más férreos críticos de Alejandro Montiel. Una muestra de ello fue el desangelado aniversario 250 del Teatro Principal, el cual fue un acto improvisado, donde no se pudo resaltar la importancia de ese inmueble en la historia social y cultural de Puebla y del país; pero además se notó el pobre discurso de Saúl Juárez, quien tuvo una breve e intrascendente participación.
Cuando se cumplan los primeros 100 días de gobierno se instalará el Consejo Ciudadano del CECA y se nombrará al presidente del organismo Fomento Cultural Poblano, que será la instancia que se encargará de obtener fondos públicos y privados para financiar las actividades de dicho sector. Se supone que con esos actos se iniciará el proyecto cultural del sexenio que dicho por la alta burocracia local, será de categoría internacional.
Lo que no parece congruente es que ese proyecto se esté haciendo con los funcionarios que al inicio del sexenio fueron acusados de dispendiar el presupuesto de la SC y de ofrecer magros resultados. Es decir, por la gente de Alejandro Montiel.
Actualmente Saúl Juárez para operar el CECA se ha apoyado fundamentalmente en tres funcionarios, quienes tienen una característica fundamental, también eran el brazo derecho de Montiel. Ello son: Omar Lezama Tejeda, quien es director de Acción Cultural; Octavio Ferrer Burgos, quien era el operador de proyectos de la desaparecida SC, y Laura Arellano, quien coordina el área de Comunicación Social.
A su vez, siguen trabajando en el CECA: Óscar Alejo García, el director de Museos; María Teresa Cordeiro, directora de Proyectos Especiales; Rafael Durá Durá, quien es operador de programas; Jaime Meza, director de Ediciones, y Margarita Melo Díaz, quien es la directora de la Casa de la Cultura.
Hay dos casos que llaman mucho la atención. El primero de ellos es el de Luz María Huitzil, quien en la época de Montiel coordinó los festivales internacionales que fueron severamente cuestionados, pues se ha dicho que fueron onerosos y no tenían la suficiente calidad.
El caso es que ahora esta misma funcionaria se ha hecho cargo del recién inventado Festival Palafoxiano, que es hasta ahora es el principal proyecto desarrollado por el CECA y ha resultado ser una copia, pero de menor calidad del anterior Festival Internacional de Puebla.
El otro es el de Roberto Martínez Garcilazo, el director de la Casa del Escritor, quien hace unas semanas generó una serie de intrigas que llevaron al fracaso del noveno aniversario de ese recinto, pues provocó la molestia del escritor y ganador del Premio Cervantes, Sergio Pitol, quien canceló su visita a Puebla, pese a que en el inmueble se colocó una placa en su honor.
Pero además, la Casa del Escritor desde hace muchos años dejó de cumplir con su cometido, que era dar asilo a los escritores extranjeros que fueran objeto de algún tipo de persecución por la difusión de sus ideas.
Cuando se dio la pifia del aniversario de la Casa del Escritor, acto al que nadie llegó, mucha gente supuso que eran los últimos días de Roberto Martínez Garcilazo. El caso es que solamente le llamaron la atención y fuera de eso sigue laborando como si nada en el CECA.
Frente a estas incongruencias sólo queda suponer dos cosas:
1. Que al actual gobierno, pero en particular a Saúl Juárez y Luis Maldondo Venegas, el secretario de Educación y encargado del CECA, se han acabado dando cuenta de que lo que hacía Alejandro Montiel no era tan malo y por eso han decidido que lo mejor es seguir trabajando con su gente.
2. Que en este gobierno se prometió un proyecto cultural sin precedentes, que rebasaría lo que había hecho la SC, pero al final de cuentas los encargados de esa área no saben cómo cumplir lo ofrecido. Y que la realidad es que las políticas públicas en este sector no tienen rumbo y tampoco nada fuera de lo convencional.
Yo me inclino a que está ocurriendo lo segundo.
Si me equivoco, en 15 días podremos conocer un proyecto innovador de cultura.