El reto del actual gobierno es: reconstruir el estado
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Son varios los retos que tiene frente a sí la actual administración, sin embargo el principal es reconstruir al estado. Ahora que están por cumplirse los cien días de gobierno, deben decirnos, hacia donde camina, cual es la ruta y el proyecto de largo plazo para Puebla y sus ciudadanos.
Las condiciones en que fue dejado no son las mejores, más aún cuando se simulo que los grandes problemas de fondo estaban resueltos y no fue así, el patrimonialismo que ejercieron unos cuantos sobre nuestra entidad, llevaron al fracaso muchos programas y acciones para el bien común.
Ayer un grupo de poder político proveniente del PRI logro su objetivo de hacerse del gobierno, no fue para resolver los graves desajustes sociales y el deterioro económico de la entidad, al contrario, se sintieron dueños del estado, se apoderaron de las propias instituciones y en empezaron a construir grandes fortunas económicas.
No reconocer el deterioro que se presenta en diferentes aéreas de la administración pública es un grave error, lo que hicieron fue mantener una base social clientelar, que sirviera electoralmente al PRI, sus políticas públicas fueron paternalistas y nunca atacaron de fondo los principales problemas de Puebla.
Recursos públicos y buenas asignaciones presupuestales año con año las hubo, pero los resultados fueron mínimos. Nuestra entidad debió ser una de las principales en el país, con mucho auge y desarrollo económico, las condiciones estaban dadas y todos fuimos responsables de no haberlo logrado.
La alternancia era necesaria, debía terminar el abuso y la ambición desmedida de un solo grupo gobernante que perdió el rumbo y cualquier compostura legal.
Se debilitaron las instituciones públicas del gobierno, se vulnero la esencia del servicio público, el Estado de Derecho dejo de funcionar y en la ilegalidad se cometieron grandes despropósitos que dañaron severamente a las y los poblanos
Tal vez por eso, el bono democrático de los ciudadanos depositado a favor del actual mandatario, siga pesando lo mismo, porque tienen esperanzas de que cambien de verdad las cosas en beneficio de Puebla.
Antes de los cien días de gobierno de Rafael Moreno Valle, poco a poco se han venido dibujando con nitidez por lo menos cuatro ejes fundamentales: seguridad, educación, combate a la pobreza y desarrollo económico.
Mismos que encuentran su sustento institucional en la gobernabilidad democrática, las grandes y graduales reformas políticas y legales, que se deben seguir haciendo.
Ningún plan de gobierno funcionará, si antes no se restablece el estado de Derecho en nuestro estado, la plena legalidad para impedir la impunidad pública y el fortalecimiento de las instituciones para garantizar el quehacer público en beneficio de la sociedad.
Solo así se podrá empezar a desmontar el viejo aparato autoritario, heredado por los pasados regímenes priistas, mismo que se niega a desaparecer.
Un gobierno que impulse el respeto a la legalidad perdida, fortalecerá la convivencia democrática y frenará cualquier acto autoritario y de corrupción.
Solo así podrán tener éxito cualquiera de las políticas públicas que se impulsen en beneficio de la colectividad. Mismas que deberán atacar los diferentes problemas sociales y económicos con una amplia cobertura de servicios y acciones, para que tenga resultados y se resuelvan los daños colaterales que las originaron.
Bajo esas acciones la sociedad deberá asumir un compromiso y debe participar, el tejido social en la entidad esta muy viciado, desgastado y requiere reconstruirlo también.
Quien en su sano juicio no quisiera ver a su estado en pleno crecimiento económico, con una gran oferta de empleos bien remunerados, con gran impulso social, dinámico y desarrollándose.
El reto es reconstruir Puebla, pero de igual forma tomar en cuenta la participación ciudadana, sin ella nada se podrá hacer.
Antes de que ganen terreno las grillas políticas del resentimiento social, de aquel pasado priista que se niega a desaparecer y repite lo mismo: “no hay nada”, “no saben gobernar”, “están haciendo lo mismo”, “todos son de fuera”, “no reciben a nadie”, “ahí esta su cambio” etc, etc…