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Así vivió Barack Obama el operativo contra Osama Bin Laden

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 3 de mayo de 2011

Fueron 40 minutos  interminables, de tensa espera.

Barack Obama y su círculo de colaboradores de alto nivel seguían a detalle, en una pantalla en la Casa Blanca, la quirúrgica operación que acabaría el domingo en la madrugada con la peor pesadilla en la historia reciente de Estados Unidos.

El nombre en clave de Osama Bin Laden era ‘Gerónimo’, como el histórico jefe de los apaches indios de Norteamérica.

El comando de seals de la Marina de Estados Unidos tenía ese nombre tatuado en la mente cuando irrumpió en el búnker que hacía las veces de escondite al líder de Al Qaeda y máximo responsable de los atentados del 11-S, situado a 60 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán.

A miles de kilómetros de ese lugar, Obama y su equipo de seguridad seguían en directo desde una pequeña sala de la Casa Blanca todos los detalles de la operación.

“Los minutos pasaban como si fueran días”, explicó a The New York Times John O. Brenna, máximo responsable de la lucha contra el terrorismo.

La mayor parte de esa tensa espera se pasó en silencio. Obama tenía el “rostro de piedra” mientras su vicepresidente, Joseph R. Biden, pasaba entre sus dedos las cuentas de un rosario, rememora para el diario neoyorquino un ayudante del presidente que prefirió no dar a conocer su identidad.

Ni el presidente ni ninguno de sus asesores se atrevía a comentar lo que el jefe de la CIA, Leon E. Panetta, les iba narrando por pantalla desde la sede de la agencia de inteligencia, también en Washington. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, se llevaba las manos al rostro en los momentos de mayor nerviosismo.

“Han alcanzado el objetivo”, comunicó Panetta a sus jefes en la Casa Blanca.

Poco después, Panetta informaba de nuevo: “Tenemos contacto visual con Gerónimo”. Minutos más tarde llegaba la frase más esperada por todos: “Gerónimo EKIA (abreviatura en inglés de enemigo muerto en combate)”.

Una sensación de alivio recorrió el gabinete de crisis en la Casa Blanca. Finalmente, el presidente tomó la palabra: “Lo tenemos”.

Uno de los agentes del comando de élite de la Armada sacó una foto del cadáver de Bin Landen y la envío a Estados Unidos para su rápido análisis a través de un programa de reconocimiento facial.

No había espacio para la duda. Era él. Además, el ADN del cadáver coincidía con los registros genéticos de familiares del terrorista saudí en poder de Estados Unidos.

Y para que no hubiera lugar a dudas, una de las mujeres presente en el complejo residencial, y que podría ser una de las esposas de Bin Laden, identificó en el acto el cadáver.

SU MENSAJERO KUWAITÍ FUE LA CLAVE

Un mensajero de confianza de Osama Bin Laden fue quien permitió a la CIA dar con el terrorista más buscado de la tierra. Su identidad fue revelada hoy por la cadena de televisión CNN, que cita fuentes diplomáticas, aunque el gobierno de Estados Unidos no ha confirmado esta información.

Este hombre del círculo más cercano de Bin Laden se llamaría Abu Ahmad y tendría nacionalidad kuwaití.

Los servicios de inteligencia estadunidense seguían su pista desde 2007. Pero no fue hasta julio de 2010 cuando las investigaciones dieron un giro radical.

Paquistaníes a las órdenes de la CIA apuntaron una matrícula de un todoterreno que les llamó la atención en medio del tráfico de la bulliciosa ciudad de Peshawar. El hombre que conducía el Suzuki de color blanco iba a ser el hilo para deshacer la madeja.

Agentes de la CIA comenzaron a hacerle un estrecho seguimiento que los llevó hasta el complejo fortificado donde enseguida sospecharon que podía esconderse Bin Laden.

Ocho meses después de ese valioso hallazgo, y tras un concienzudo trabajo de la inteligencia paquistaní y de duros interrogatorios a detenidos en cárceles secretas de la CIA en Europa del Este, la caza del enemigo público número uno iba a materializarse tras diez años jalonados de frustraciones y operaciones fallidas.

En una noche sin luna, los agentes de la fuerza especial estadunidense de la Marina, que habían entrado horas antes en territorio paquistaní sin el conocimiento de sus autoridades, pudieron dar con el líder de Al-Qaeda y acertar con al menos una bala en su cabeza.

La operación, de acuerdo con el relato hecho por un vecino en Twitter, empezó el lunes a la una de la madrugada hora local con dos helicópteros sobrevolando la residencia de Bin Laden.

Tardaron 40 minutos en finalizarla. Junto al príncipe del terror, el emir, como le llamaban muchos de sus acólitos, fallecieron al menos otros dos hombres, uno de sus hijos y una de sus esposas.

UN TRABAJO DE AÑOS

Todo empezó hace cuatro años. Según The New York Times, detenidos en la prisión de Guantánamo facilitaron el seudónimo del mensajero a los interrogadores norteamericanos y dijeron que el hombre era un protegido de Sheikh Mohammed, el cerebro de los ataques del 11-S, preso en la cárcel de Guantánamo.

Los agentes tardaron dos años en conocer la región donde operaba. A partir de ahí, la CIA halló la localización donde el mensajero de Bin Laden y su hermano vivían en Pakistán.

SEIS MESES TRAS EL MENSAJERO

El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Brennan, detalló ayer en una rueda de prensa en Washington que durante seis meses siguieron la pista al mensajero de Bin Laden identificado, hasta toparse con el complejo en el que residía el terrorista saudí.

La sorpresa fue mayúscula. El lugar era un área próspera que se hallaba a unos 55 kilómetros al norte de Islabamad, la capital paquistaní. Durante una década, la inteligencia y el Ejército norteamericanos habían seguido diversas pistas de Bin Laden, pensando que se encontraba en alguna cueva, entre Pakistán y Afganistán, donde incluso en una ocasión se llevó a cabo una agonizante batalla de persecución en las montañas de Tora Bora, donde estuvo acorralado.

Pero se encontraba en la localidad de Abottabad, cerca de Islamabad y en el norte de Pakistán.

Fuentes oficiales estadunidenses aseguran que los espías norteamericanos se dieron cuenta de que no era una residencia normal.

Se trataba de un complejo de lujo fortificado en su totalidad, con muros de más de tres metros, con alambres de espino, sin ventanas y con el acceso muy restringido.

Sólo tenía dos puertas de entrada. La residencia fue construida en 2005 y está valuada en un millón de dólares; no tenía ni acceso telefónico ni conexión a Internet.

La CIA dedicó semanas a examinar con fotos vía satélite e informes de sus espías la mansión y determinar quién estaba viviendo entre sus grandes paredes.

Según el diario británico The Guardian, los agentes conocieron que el mensajero y su hermano vivían junto con una familia. En septiembre, según un alto funcionario, la inteligencia estadunidense determinó que había “una gran posibilidad” de que Bin Laden se hallase escondido dentro, describe el diario español El País, en su versión digital.

En febrero, los agentes supieron que esa familia era nada más y nada menos que la familia Bin Laden.

El asesor estadunidense John Brennan señaló ante los periodistas que la situación fue evaluada por aire y por tierra, trataron de diseñar una operación que minimizara las bajas estadunidenses, al tiempo que maximizara el “éxito” de la campaña.

Ante la posibilidad de que el líder terrorista escapara en un bombardeo, Washington decidió poner el pie en tierra.

En marzo, Obama conoció de primera mano la situación de la investigación. Ese mes tuvo su primera reunión de las cinco que mantuvo en seis semanas en la Casa Blanca para conocer todos los detalles de la operación contra Osama Bin Laden.

Finalmente, el presidente estadunidense dio la orden de atacar el pasado viernes, 29 de abril. Washington no compartió los datos de inteligencia sobre el paradero de Bin Laden con ningún otro país, ni siquiera con Pakistán, que supo de la operación una vez que ésta ya había terminado.

LAS FUERZAS ESPECIALES SEALS

La operación, según un alto funcionario, fue desarrollada con “precisión quirúrgica” por un puñado de operativos norteamericanos en dos helicópteros.

Apenas duró algo más de media hora, desde la llegada de los efectivos estadunidenses a la residencia hasta su partida.

La misión fue ejecutada por los Navy seals, responsables de operaciones antiterroristas y de guerra no convencional.

Al entrar las fuerzas especiales en el complejo se produjo un tiroteo con los hombres que trataban de proteger al líder de Al-Qaeda. El asesor Brennan declinó ofrecer detalles concretos del asalto al inmueble, pero sí señaló que Bin Laden, antes de recibir un balazo en la cabeza, se sirvió de una de sus esposas como escudo para protegerse.

Tras la operación, los estadunidenses abandonaron el lugar nuevamente en helicóptero y sepultaron a la víctima “en el mar”.

El Departamento de Defensa informó ayer que antes de lanzar el cuerpo al mar envuelto en una bolsa pesada, se procedió con el ritual islámico.

Uno de los dos helicópteros fue destruido por las propias fuerzas estadunidenses al comprobar que tenía problemas técnicos.

La Casa Blanca informó que aún no han decidido si publicará las fotos de la operación, aunque sí ofrecerá las pruebas de ADN que han permitido confirmar que el cuerpo lanzado al mar era el de Osama Bin Laden.

 

 

Staff Puebla On Line 2009
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