Con harina y huevos, gobernador
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Vemos que Rafael Moreno Valle Rosas y Fernando Manzanilla Prieto, han podido recuperar parte del patrimonio de la sociedad. Está bien. Es una actitud loable o, para hablar en términos de valentía, una decisión saturada de testosterona.
Gracias a su determinación han logrado rescatar algo de la riqueza inmobiliaria del Gobierno, tema éste harto conocido por ambos personajes, ya que entre sus variables financieras declaradas a la Contraloría, aparece el comercio de bienes raíces.
Ya están en poder del poder Ejecutivo varias de las casas que hace años habían sido entregadas en comodato. Faltan otras, obvio. Pero lo más importante de esa riqueza, es el predio atorado en el juicio interpuesto por Ricardo Henaine quien, hay que decirlo, compite con los mencionados en aquello de exhibir hormonas androgénicas.
Al proceso de recuperaciones y reclamos judiciales, habría que agregar la tozuda decisión de cobrar los 800 millones de pesos que, según dictamen del Segundo Tribunal Colegiado en materia administrativa (expediente 79/2011), tendrá que pagar la empresa Unión Presforzadora S.A, constructora que inició la obra del Centro Expositor y de Convenciones de Puebla, quizás el más grande y más caro del país.
Mucha lana, ¿no le parece? Y aún hay más.
Si sumaran los avalúos catastrales de casas, terrenos y edificios en manos, digamos que muertas, llegarían a cantidades de dinero tan importantes que con ese gran caudal financiero podrían resolverse muchos de los problemas que padece la entidad. Y si a esos números le aumentáramos lo que el gobierno morenovallista debiera recuperar de la súper bolsa de algunos de los políticos marinistas que se llevaron hasta el mecate, lo de Televisa, por ejemplo, sería pecata minuta. Sólo hay que revisar las cuentas bancarias o fiducuentas, fideicomisos, valores en acciones, propiedades inmobiliarias, tarjetas de crédito (las Centurión) e inversiones en bancos o casa de bolsa extranjeros, así como el patrimonio de socios (testaferros) y empresas que de la noche a la mañana crecieron para acumular millones de dólares. ¿Difícil? No, si la Secretaría de Hacienda les ayuda.
Ahora bien, si en sus intenciones está sacar provecho al dinero que administran, tendrían que dejar de pagar las rentas que heredaron y las nuevas que asignaron como prestación laboral. En el primer caso, por falta espacio, sólo citaré lo del edificio donde se encuentra la Secretaría de Sustentabilidad Ambiental y Ordenamiento Territorial. Creo que pagan 300 mil pesos mensuales, dinero que cobra un destacado político poblano y además priista con cargo en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido. Y en el segundo caso se me ocurre que podrían habilitar las casas recuperadas para que, si los espacios alcanzan, allí habiten los nuevos funcionarios venidos de otros lares. Incluso, en algunas de ellas, como la que tenía El Heraldo de Puebla, hacer divisiones aceptables y, dicho sea lo siguiente con exceso de optimismo o candidez, crear espacios donde moren los servidores públicos fuereños decididos a imitar a Benito Juárez, viviendo en la honesta medianía republicana.
En otra variable de recuperación, el Gobernador y su Secretario General de Gobierno, están más que obligados a ordenar auditorías a la obra pública del régimen marinista. Leerle la cartilla a José Antonio Galy Fayad, convocándolo a mostrarse tan honesto como ellos. Sólo así encontrarían que los ajustes de costos, desviaciones de trazos originales, movimientos de tierra, pagos de predios expropiados, estimaciones escalatorias y el aplazamiento de obras iniciadas, tienen la huella de la maña que hace ricos a los corruptos.
Por acá un fraccionamiento que se construyó sobre reservas boscosas. Y por allá otro que frenó la construcción del Periférico con el propósito de ocultar a los poblanos cómo fue perpetrándose el crimen ecológico. En fin, hay mucha tela de dónde cortar para hacer trajes a la medida de la honestidad que busca el Gobierno poblano.
¡Ah!, y el sector salud que paradójicamente sufre la terrible enfermedad de la corrupción burocrática: ya está hecho el diagnóstico para que Jorge Fouad Aguilar Chedraui y su equipo procedan a operar y extirpar el mal pasándoles la factura a los anteriores titulares. En esto sí que tiene experiencia don Jorge.
Por el dicho del mandatario Moreno Valle y el compromiso que se echó a cuestas el secretario Manzanilla Prieto, salta a la vista que los dos están más que obligados a demostrar a los poblanos que son buenos cocineros políticos y que saben hacer torrejas, tal y como lo dictan las abuelas: con harina y huevos.
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