Los misterios de Fidel
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El hecho de que el dictador cubano apoye, absolutamente y de manera irrestricta a Andrés Manuel López Obrador, es malo para éste.
Cree, Fidel Castro, ex Presidente de Cuba, que con sólo su palabra, va a convencer al pueblo mexicano de que voten, en la siguiente elección presidencial, por quien va a ser el candidato del Partido del Trabajo y del Partido Convergencia.
Ha perdido la brújula del tiempo.
En sus seniles actitudes, sigue creyendo que todavía está en la década de 1960 a 1970, cuando, al puro conjuro de su nombre, miles de jóvenes mexicanos, actuaban para tratar de cambiar las situaciones de injusticia que existían, entonces –muchas de las cuales siguen estando presentes- en nuestro país. Ya fuera por la vía revolucionaria, violenta, de tipo guerrillero, o por la vía democrática, con la formación de grupos de acción política.
Ya no es así.
El tiempo es otro, aunque los problemas sean los mismos. Su nombre y su figura senil, ya no son atractivos para casi nadie. Y menos para los jóvenes.
Y, para quienes fueron jóvenes en esa, su época de gloria, son, ya, como él, otros ancianos. Y, muchos de ellos, ya no creen, ni en el socialismo como una forma superior de vida, en sociedades distintas. Y, si siguen conservando esa ilusión, ya no creen en él.
Sus más fieles seguidores, son de otra generación y de otro tiempo. Son Hugo Chávez y Evo Morales, que tienen, ambos, menos de 50 años, 35 menos que él, y viven en otros países con realidades distintas a las que vivió, él, cuando bajó de la Sierra Maestra. Y no Chávez, ni Evo, son personajes favoritos de los mexicanos, en lo general. Al contrario.
Así que, para su propio bien político, debería de ser, el mismo Andrés Manuel López Obrador, quien, de dicho o de hecho, marcara su distancia con el dictador de Cuba, que tantos elogios le ha propiciado, dándole su apoyo.
Pero, Andrés Manuel López Obrador, ya está grandecito para determinar, por si mismo, qué es lo que conviene. Y si se deja apapachar por ese dictador, caduco como líder y obsoleto como dirigente. No voy, yo, ni a darle consejos, ni a influir en su pensamiento. El mío es un comentario personal sobre un suceso público, a lo cual tengo derecho.
Y lo hago, porque, me parece a mí, ¿Qué puede aportar Fidel Castro a las campañas políticas, mexicanas, del año 2012? Nada.
Ni nuevos videos de Carlos Ahumada, explicando “el complo” del que él formó parte y del cual, los ex Presidentes del país, Carlos Salinas, del PRI y Vicente Fox del PAN, fueron los organizadores. Eso, si se produce, no va a modificar, en nada, y ni a favor de nadie, las siguientes votaciones.
Será un puro escándalo. 2012 no es ni puede ser igual al 2006. Y además, a nadie le importa, ya, lo que pasó en ese año. Eso es puro pasado. Lo importante es el futuro. Y, en ese futuro, no cabe Fidel Castro. Es posible que muera antes de esa fecha. Simplemente porque se le pare el reloj biológico. Ni los médicos cubanos pueden evitar eso.
Así, que, si el Sr. Castro decide proporcionarnos el placer morboso de conocer nuevos actores en ese escándalo político, del pasado y sin vigencia actual, puede hacerlo con absoluta libertad. Nos vamos a divertir muchísimo con esos nuevos videos.
¡En qué pueden afectar al PRI? En nada, aún suponiendo que aparecieran, en ellos, nuevos personajes del PRI que pudieran estar involucrados.
Preparémonos, entonces, para divertirnos.
No todo debe ser serio en la vida. Debe haber, en la vida de los pueblos y de los individuos, momentos de regocijo y gozo. Ese va a ser uno de ellos, si Fidel Castro sigue apoyando, abiertamente a Andrés Manuel López Obrador.
Que feo es llegar a viejo senil sin que ya nadie le haga caso a quien se encuentre en esa situación. Toco madera.