Doger: una auténtica escoria social
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Hay personas que les encanta vivir al filo de la navaja y Enrique Doger es una de ellas. Saber que ahora es un indeseable para la BUAP confirma que no solo en el PRI lo aborrecemos, también la comunidad Universitaria- que le dio todo para vivir como gente decente ( hay que recordar su origen social)- ha decidió devolverlo a la cloaca de la que nunca debió haber salido.
Luego de su torpe y absurdo enfrentamiento con el Rector Enrique Agüera, queda claro que los epítetos que varios priístas le hemos dispensado, son más que fundados y no tienen nada que ver con una apreciación subjetiva como sus doce seguidores le hacen creer.
Ignoro de quien y donde aprendió a ser tan mala leche como lo ha demostrado ¡hasta parece que lo adoptaron! Porque conozco a otros Doger que distan brutalmente de actuar con el dolo y la perversidad que este tipo se desenvuelve.
Más allá de sus ligas consanguíneas, la realidad del truculento Enrique Doger, es saberse despreciado y ahora desterrado hasta de la Máxima Casa de estudios que alguna vez- y por un error universitario- llegó a dirigir.
Un error que la BUAP no merecía y que desgraciadamente los priístas les ayudamos a corregir desde el momento en el que estúpidamente lo postulamos para Presidente Municipal sin saber la clase de alacrán que nos estábamos aventando ¡Craso error!
Otro de las muchas fallidas propuestas del entonces gobernador Melquiades Morales con la que el priísmo poblano ha tenido que paliar en este sexenio, pero que además persiste como un estigma vergonzante en nuestro partido y hasta en su propia familia ¡Con la pena!
Qué bueno que el Rector Agüera decidió hacer del conocimiento de la comunidad universitaria- vía consejeros- así como de la opinión pública, la cantidad de amenazas y denuestos que este megalómano ha venido realizando con ánimo de generar descontrol interno en la BUAP , enlodando el nombre y prestigio del Rector por puro coraje, envidia y resentimiento- a menos que haya otro sentimiento herido en Doger (¿¿??)- evidencia la podredumbre y desesperación de quien creyéndose un ganador, se ha percatado de que no es más que un fracasado.
Un LOOSER en toda la extensión de la palabra. De nada le sirve su nuevo estatus social, ni su fuero. Nunca dejará de ser una escoria y rechazado social. Todos lo odian- salvo Nachito Mier, Oaxaquita y Rojas Cristerna y Alberto Guerrero- nadie lo quiere; mejor que se trague un bote de gusanos barrenadores.
De plano que su caso si está difícil. Tanto que ni las oraciones de su cristiano compinche Rojitas, lo pueden salvar del repudio general que ya se ganó. Ojala que los priístas que andan en campaña para suceder al beato Alejandro Armenta no se dejen engañar una vez más por las promesas ó acuerdos que este tipo les ofrezca.
Esperemos que hoy no vayan a desperdiciar su tiempo los ex presidentes de mi partido, compartiendo el bolillo y la sal con este fulano. Bastante ya nos ha arrebatado como para seguirle dando chance a ser parte de nuestra familia revolucionaria cuando sabemos perfectamente que nos traicionó en el pasado proceso electoral, tal como se comprobó con hechos y declaraciones públicas, exhibiendo su ignorancia estatutaria y el dolo con el que actuó violando flagrantemente nuestro código de ética. Algo que parece lógico en una persona que como él, no conoce el concepto de lealtad ni de responsabilidad institucional.
Que los consejeros universitarios de la BUAP tengan bien ubicado el tamaño de perjuicio que las acciones de este sujeto causan tanto al Rector Agüera como la comunidad universitaria y la propia sociedad poblana, demuestra que los priístas que acusamos a Doger Guerrero de traidor, mitómano, corrupto, mercenario y megalómano- entre otras tantas lindezas- no estamos equivocados al buscar con argumentos sustentados, la expulsión de este tipo de nuestras filas partidistas.
A pesar de ocupar una curul plurinominal con nuestra franquicia; a pesar de que se declare independiente. De todas formas nunca contamos con él y teniendo a Moreno Valle como gobernador en funciones, no tendría por qué ser diferente. Su proclividad a traicionar, es la causa que lo estigmatizará por el resto de su cínica vida.