Puebla está dejando de ser zona cero del narco
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En la ciudad de Tepeaca existe una alerta general por parte de los habitantes que han denunciado la presencia del narcotráfico a través de un sujeto identificado como “El Colorado”, de nombre Carlos, quien es dueño de un centro de distribución de alcaloides provenientes de Chiapas y que se reparten por lo menos en tres estados, en entre estos Puebla, Morelos y Tlaxcala.
En la ciudad de Tepeaca existe una alerta general por parte de los habitantes que han denunciado la presencia del narcotráfico a través de un sujeto identificado como “El Colorado”, de nombre Carlos, quien es dueño de un centro de distribución de alcaloides provenientes de Chiapas y que se reparten por lo menos en tres estados, en entre estos Puebla, Morelos y Tlaxcala.
La alerta ocurre porque, pese a que desde hace algunos meses los vecinos denunciaron por todas las vías posibles —incluso la del Ejercito mexicano— la presencia del narcotráfico en la zona de Tepeaca, no sólo no hubo respuesta, sino que nuestro personaje para “curarse el miedo” adquirió de contado vehículos de modelo reciente y de colección y, aún más, incrementó la seguridad para su personal a cargo de la distribución de alcaloides y anunció que la “narconómina”, donde se encuentran enlistados miembros de corporaciones policiacas —tanto federales como del estado— se iba a incrementar con tal de que le permitan seguir enriqueciéndose con la venta de drogas.
Pero al final esto no es lo más grave, lo que de verdad está preocupando a quienes envían este tipo de denuncias es que en la ciudad de Tepeaca ya se resiente la presencia del crimen organizado procedente de Veracruz y de Tamaulipas, crimen al que “El Colorado” le abrió las puertas, aunque otros dicen que fue secuestrado por estos maleantes y lo obligaron a pactar con ellos.
Como sean las cosas, ahora “El Colorado” juega en las “grandes ligas”, cuenta con la protección de la delincuencia organizada y tiene bajo control a las corporaciones policiacas, ¿qué le queda?, pues enriquecerse a manos llenas, al final de cuentas estamos en el “año de Hidalgo” y la seguridad de los poblanos puede tranquilamente irse al caño.
MEJOR PÓNGANSE A TRABAJAR
De seguro amigo lector ya se habrá enterado de un correo electrónico que circula por las redes de columnistas, servidores públicos y hasta uno que otro curioso.
Este correo tiene que ver con lo que ocurre bajo los escritorios del CERI (Centro de Emergencias y Respuesta Inmediata) y que trata de desnudar las actividades de uno que otro doctor, además de un ingeniero y de algunas secretarias “muy intensas”.
El que envía el mensaje deja entre ver que entre “regalitos” como zapatitos, una que otra joya y muchos ramos de flores, los jefes y sus secretarias se la pasan muy “amarteladitos”, al grado de que dejaron de trabajar para dar rienda suelta a la pasión.
Lo malo del mensaje es que quien lo envía se le olvidó ponerle nombre a cada uno de estos personajes, dejando entre ver que el “quejoso” está tan cerca de ellos que tiene envidia de que “nadie lo pele”.
Cualquiera de las dos formas lo recomendable sería que el personal del CERI dejara sus relaciones personales para la “hora del recreo” y que se pongan a trabajar, porque de todos los asaltos que se han registrado en Puebla, el moderno equipo de espionaje no ha podido encontrar a un solo sospechoso y la colocación de las cámaras es obsoleta.
Pero también es importante para quien nos hizo el favor de traer el mail, pedirle que “también se ponga a trabajar”, porque no está en duda que se puede tratar de uno de los empleados de este departamento, que está en todo menos en su trabajo.
Si no le hacen caso las compañeras del CERI sería bueno que alguien le presentara “una hermana”.
LOS TIRO MORANCHEL ANUNCIAN GRANDES OFERTAS
Ni hablar, los buenos comerciantes no nacen, se hacen.
¿Quién dijo que los hermanos Tiro Moranchel estaban acabados?, todo lo contrario, los dos archifamosos defraudadores, que deben hasta la playera que traen puesta, se apoderaron de todo lo relacionado con negocios al interior del penal de San Miguel, donde deberían de estar sujetos a proceso, pero en realidad están ganando dinero.
Desde las artesanías, las tiendas, las fábricas, todos los negocios que funcionan en auxilio a internos —que están sujetos a proceso o que purgan condenas—, los hermanitos las controlan, a través de prestanombres y de escandalosas corruptelas donde están metidos desde el director del penal, su jefe de Seguridad y Custodia, hasta altos mandos de la Dirección de Centros de Readaptación.
No cabe duda, en este año todo se vende al mejor postor, hasta la dignidad.
Todavía falta que nuestros personajes, diestros en el arte de la estafa, se les ocurra construirse una casa en el interior del Cereso, como lo hizo otro “maestro” en el fraude, que en la próxima entrega le voy a comentar.