lunes, 15 junio 2026
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Elena Poniatowska Amor

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Elena Poniatowska Amor
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 31 de agosto de 2010

La princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowski Amor, mejor conocida como Elena Poniatowska, nació en París, Francia, el 19 de mayo de 1933. Es hija de María de los Dolores Amor Escandón y del heredero de la corona polaca Jean Evremont Poniatowski Sperry. Su familia cuenta entre sus antepasados, a la inolvidable Pita, Guadalupe Amor, “hermana torva del temible demonio”.

 

La princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowski Amor, mejor conocida como Elena Poniatowska, nació en París, Francia, el 19 de mayo de 1933. Es hija de María de los Dolores Amor Escandón y del heredero de la corona polaca Jean Evremont Poniatowski Sperry. Su familia cuenta entre sus antepasados, a la inolvidable Pita, Guadalupe Amor, “hermana torva del temible demonio”.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial hizo que su madre tomara la decisión de regresar a México, mientas, su padre luchaba con el ejército francés en el desembarco de Normandía. La guerra los separó durante cinco años.

En México, su padre fundó los laboratorios Linsa, donde Elenita trabajó como secretaria por un corto tiempo, los laboratorios quebraron y su padre abrió un restaurante, en el que tampoco tuvo éxito.

Su nana Magdalena Castillo, dedicó toda su vida a cuidarla y fue también su maestra de español. En 1949, la enviaron a estudiar a la Universidad Femenina norteamericana “Adela Formoso” de la que regresaría en 1952.

Destinada en principio, al matrimonio con un príncipe europeo, Elenita decidió dedicarse al periodismo. En 1953, empezó a trabajar en el periódico Excélsior escribiendo crónicas de sociales que firmaba como “Hélène”; ahí, también, conoció a sus grandes amigos: Carlos Monsiváis, Sergio Pitol,  José Emilio Pacheco, Fernando Benítez y Octavio Paz.

Sin temor alguno y sin la menor técnica periodística, pero con una enorme curiosidad de establecer un diálogo con el entrevistado, Elenita visita frecuentemente el “Palacio Negro de Lecumberri” para entrevistar a Demetrio Vallejo, José Revueltas, David Alfaro Siqueiros y muchos más.

Un año permaneció en Excélsior, y de ahí pasó a Novedades, donde se ganó un público que la seguía gracias a sus textos impredecibles. En 1955, publicó su primera novela, “Lilus Kikus”. También nació Emmanuel, su primer hijo.

Elenita siempre creyó que había que hacer libros útiles, lo cual hacía exclamar a Carlos Fuentes: “Mira la pobrecita de la Poni, ya se va en su vochito a entrevistar al director del rastro”. Por lo visto, el precio de las cebollas y el jitomate, los desalojos y las invasiones de tierra resultaron para Ella mucho más importantes que los estados de ánimo o las vanguardias literarias del momento.

En 1965, recorrió Polonia en compañía de su madre. En ese viaje se inició un cambio determinante en Ella. Envió a Novedades una serie de crónicas en las que cuestionaba el sentido de la moral, el de justicia y, en general, el absurdo de la vida. Su relación con el dibujante Alberto Beltrán, socialista férreo, vino a afianzar este modo nuevo de pensar y de sentir. Elenita adquirió un compromiso con los olvidados de México.

La publicación de su segunda novela “Hasta no verte Jesús mío”, marcó el inicio del estilo llamado “neo-realismo” latinoamericano, es decir, el libro de testimonio.

En 1968, contrajo matrimonio con el astrofísico Guillermo Haro, con el que tuvo dos hijos: Felipe y Paula. En esa época decidió legalizar su nacionalidad mexicana. Elenita escribió ese mismo año, un reportaje sobre la matanza de Tlatelolco que Novedades no quiso publicar, ni tampoco su entrevista con Oriana Fallaci.

En 1971, el presidente Luis Echeverría, le otorgó el premio literario Xavier Villaurrutia por “La noche de Tlatelolco”; empero, Ella lo rechazó, porque: “quién le entrega un premio a los muertos”. En 1979, obtiene el Premio Nacional de Periodismo, siendo la primera mujer en recibirlo.

Cronista del terremoto del 85 y del conflicto de Chiapas, sigue compaginando su labor periodística con la literaria y la política.

Aún cuando sufre continuas depresiones, Elenita dedica buena parte de su vida a escribir novelas, cuentos, artículos, entrevistas, prólogos, pero sobre todo, a ser mujer.

Elenita habla a diario con su madre. Vive en Chimalistac, con sus dos hijos, los gatos “Silvana” y “Gazpacho” y su perra “Loba”.

Ha recibido los doctorados Honoris Causa de las Universidades: Autónoma de Sinaloa en 1979, Autónoma de México en 1980, de la New School of Social Research de Nueva York en 1994, de la Florida Atlantic University en 1995, de la Autónoma Metropolitana en 2000, de la Nacional Autónoma de México en 2001, de Manhattanville College en Nueva York en ese mismo año y de la BUAP en 2002. Pero del “título” del que se siente más orgullosa es el de abuela. En 2007, el Gobierno de la ciudad de México, instauró el Premio Iberoamericano de Novela “Elena Poniatowska”.

Ha sido galardonada con premios de gran prestigio, entre los que destacan: Mazatlán, en 1970; Xavier Villaurrutia, en 1970; Nacional de Periodismo de México, en 1978; Manuel Buendía, en 1987; Coatlicue, en 1990; Mazatlán de Literatura, en 1992; Juchimán de Plata, en 1993; Alfaguara de Novela, en 2001; Nacional de Lingüística y Literatura, en 2002; María Moors Cabot, en 2004; Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en 2007; Internacional Strachit de Martin, en 2008; Nacional de la Asociación de Radio Difusores Polonia, en 2008; Internacional Fray Domínico Weinzierl, en 2009; Agustín Delgado, en 2009; y la Presea Rosario Castellanos, en 2010

Su obra es basta y muy variada, va de la novela, a la crónica, pasando por el testimonio oral y el periodismo, pero siempre con ese enfoque social, dotándole de voz a los sin voz: “Lilus Kikus”, “Los Presentes”, “Todo empezó el domingo”, “Palabras cruzadas”, “Hasta no verte Jesús mío”, “La Noche de Tlatelolco”, “Querido Diego, te abraza Quiela”, “De noche vienes”, “Gaby Brimmer”, “Fuerte es el silencio”, “Domingo 7”, “El último guajolote”, “¡Ay vida, no me mereces!”, “La Flor de Lis”, “Nada, nadie. Las voces del temblor”, “Todo México I-VII”, “Tinísima”, “Luz y luna, las lunitas”, “Paseo de la reforma”, “Las soldaderas”, “Octavio Paz, las palabras del árbol”, “Las mil y una… La herida de Paulina”, “Juan Soriano. Niño de mil años”, “Las siete cabritas”, “Mariana Yampolsky y la buganvilia”, “La piel del cielo”, “Tlapalería”, “Obras reunidas”, “El tren pasa primero”, “La Adelita”, “Amanecer en el Zócalo. Los 50 días que confrontaron a México”, “La herida de Paulina: crónica del embarazo de una niña violada”, “El burro que metió la pata”, “Rondas de la niña mala”, “Jardín de Francia”, “Boda en Chimalistac”, “No den las gracias. La colonia Rubén Jaramillo y el Güero Medrano” y “La vendedora de nubes”

Si le interesa saber más sobre la “princesa del tepalcate y reina soberana de la intelectualidad mexicana”, como la llaman sus amigas Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe, le recomiendo la lectura de: Elenísima. Ingenio y figura de Elena Poniatowska, de Michel K. Shuessler.

Estimado lector tengo dos correos electrónicos a través del cual recibiré sus comentarios: alarconpuebla@yahoo.com.mx y alarconpuebla@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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