Marinistas dan la espalda a Zavala para la sucesión en el PRI
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Desde hace ocho días, a una parte importante de los miembros del Consejo Político del PRI les han empezado a llamar telefónicamente para darles “línea” a favor de que se sumen al proyecto de convertir a Javier López Zavala en el próximo presidente del partido. Con tal convocatoria, se estima que el ex candidato a gobernador podría tener asegurado el respaldo de entre 40 y 50 por ciento de los integrantes de ese órgano.
Desde hace ocho días, a una parte importante de los miembros del Consejo Político del PRI les han empezado a llamar telefónicamente para darles “línea” a favor de que se sumen al proyecto de convertir a Javier López Zavala en el próximo presidente del partido. Con tal convocatoria, se estima que el ex candidato a gobernador podría tener asegurado el respaldo de entre 40 y 50 por ciento de los integrantes de ese órgano.
Sin embargo, López Zavala enfrenta el siguiente dilema: nada impide que se convierta en el próximo presidente del PRI, pero no tiene las suficientes condiciones para convertirse en un verdadero líder de este partido.
En las últimas semanas, la capacidad de liderazgo de Javier López Zavala en el PRI se ha venido desvaneciendo, y se ha evidenciado de la siguiente manera:
1. En el gabinete, a excepción del titular de la SEP, Darío Carmona García, la opinión de la mayoría de los integrantes del equipo de primer nivel del Poder Ejecutivo es que no es el momento para que López Zavala se convierta en presidente del PRI. Algunos tienen dicha posición por considerar que el ex candidato enfrenta un desgaste por la derrota del 4 de julio. Otros se cobran viejas facturas por pugnas con el “Señor Z”.
Un caso que destaca es el de Javier García Ramírez, el titular de la Secretaría de Obras Públicas, quien no ha perdido la amistad que le ha unido con Javier López Zavala, pero en esta ocasión forma parte del grupo de priistas que están empujando el proyecto de que el próximo presidente del partido sea el ex diputado federal Jorge Estefan Chidiac.
Aunque es cuidadoso con las formas, para nadie es un secreto que el secretario de Gobernación, Valentín Meneses Rojas, ha estado recordando a propios y extraños, en privado, que él en su momento advirtió que no había condiciones para que Javier López Zavala fuera el candidato a gobernador.
Y por supuesto, Meneses no forma parte de los priistas que están a favor de que López Zavala se haga cargo del PRI.
Tal vez a muchos secretarios se les vea votando en el Consejo Político del PRI a favor de López Zavala –en caso de que este sea el método de designación–, pero será más por disciplina que por convicción de que sea lo mejor para el tricolor.
Ahí no termina todo. El “Señor Z” ha querido reunir a los diputados federales del PRI, y nunca ha conseguido un encuentro al que lleguen todos.
A nivel de la dirigencia estatal del PRI, se sabe que las opiniones están divididas. Algunos integrantes de la cúpula priista opinan que el próximo presidente del partido debe ser alguien que dialogue e integre a todas las expresiones del tricolor, y al hacer esas observaciones descartan al ex aspirante a jefe del Poder Ejecutivo.
Y por supuesto, aunque se mantengan callados, los grupos del ex gobernador Melquiades Morales Flores; de Alberto Amador Leal; del ex alcalde de Puebla Enrique Doger Guerrero, y de la actual presidente municipal de la capital, Blanca Alcalá Ruiz, no han hecho pronunciamientos a favor de López Zavala, como una muestra de que no están de acuerdo en su arribo al PRI.
El silencio también es una forma de sancionar.
2. Uno de los argumentos que está utilizando López Zavala para intentar convencer de que él es la mejor opción para el PRI es que su capital político son los 895 mil votos que obtuvo en la elección del 4 de julio, y que es necesario defender ese respaldo ciudadano.
Las palabras del candidato se diluyen cuando éstas se estrellan con la realidad. Luego de que López Zavala asumió su derrota en la elección constitucional, emprendió una serie de giras por el estado buscando agradecer el apoyo recibido el 4 de julio e impulsar su camino a la presidencia estatal del PRI, pero la respuesta a sus reuniones resultó desconcertante.
Se dice que en algunos municipios, en especial de la Sierra Norte, la asistencia a las reuniones con Zavala no rebasó los 100 priistas, en el mejor de los casos, y en otros apenas se congregaron unos 50 miembros del otrora partido oficial. Es decir, el ex aspirante ni remotamente logró juntar a un tercio de la población que llegó a sus actos de campaña.
Eso es una muestra de que esos 895 mil votos en realidad son producto de la fuerza política del PRI, pero no exactamente es el capital político propio de quien fue su candidato a la gubernatura.
Y que muchos de los asistentes a los actos de campaña de López Zavala, también acudían a los de su contrincante en la campaña, Rafael Moreno Valle Rosas. Tal fue el caso de grupos del magisterio, de Antorcha Campesina, de la CNC y de otras organizaciones.
3. Aunque López Zavala haya aparecido entre los invitados al quinto informe de gobierno del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, de sobra es conocido que el ex candidato del PRI no cuenta –por ahora– con el respaldo de los santones nacionales del tricolor, como son los casos de Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón y Beatriz Paredes Rangel.
En cambio, su antiguo aliado y ahora contrincante por la presidencia del PRI, Jorge Estefan Chidiac, parece tener la venía de Peña Nieto y de la propia Beatriz Paredes, además de figuras del gabinete estatal.
4. Si la elección del sucesor de Alejandro Armenta Mier en la presidencia del PRI no se pospone al próximo año, Javier López Zavala tiene “la línea” a su favor para convertirse en el dirigente de dicho instituto político. Pero no podrá llegar al cargo con la fuerza suficiente para cohesionar y fortalecer al partido. O por lo menos eso parece por ahora.
Para que el “Señor Z” pueda ejercer un liderazgo real y no se debilite cuando el marinismo deje el poder en febrero de 2011 –en caso de que consiga el cargo partidista– tendría que estar buscando llegar a acuerdos políticos con todas las expresiones del PRI. Pero sobre todo, haciendo público su proyecto político y uniendo a las facciones del tricolor para evitar que su llegada a la dirigencia no se sienta como una imposición.
Hasta ahora López Zavala no está siguiendo la ruta de la conciliación y la búsqueda de consensos. Los promotores de su llegada al PRI son algunos priistas que fueron delegados de la Secretaría de Desarrollo Social cuando él fue titular de esa dependencia, y éstos militantes del tricolor tienen el antecedente de que no entregaron buenos resultados en las votaciones del 4 de julio, lo cual parece complicar los escenarios del “Señor Z”.