lunes, 15 junio 2026
Posted inPuebla

Zavala quiere ser gobernador en el 2016

joomla.2009

STAFF PUEBLA ON LINE 2009 8 de septiembre de 2010

Entiendo que después de leer las siguientes líneas me de usted por tocado o concluya que al momento de escribir esta columna me encontraba bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia prohibida.

Entiendo que después de leer las siguientes líneas me de usted por tocado o concluya que al momento de escribir esta columna me encontraba bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia prohibida.

Me adelanto a ello.

Según la opinión de mi terapeuta, a la que acudo de manera ocasional por meros accidentes existencialistas, no estoy ni medio loco ni perturbado; las bebidas embriagantes no me gustan, y hasta el día de hoy no me he metido ninguna de esas sustancias prohibidas en la sangre.

Así que descarte cualquier especulación de esta índole.

Ayer que leí el título de la columna que Roberto Desachy publica en Cambio se me aclararon las cosas. Como dice el periodista Arturo Luna, miré el bosque, no el árbol, de aquella inacabable película autobiográfica llamada “Javier López Zavala”.

“Zavala no sabe que no será gobernador”, leí en el encabezado elegido por Desachy, y ¡zas!, en cascada vinieron a mi mente las acciones emprendidas por el ex candidato del PRI tras la elección del 4 de julio para concluir una cosa, una sola: que en efecto, Zavala no sabe que no será gobernador, pero no porque sea un hombre desinformado o se encuentre, él sí, en estado de confusión mental, sino porque en su perspectiva, en sus planes y en su proyecto de vida sigue figurando -aunque usted hoy no lo crea-Casa Puebla.

Está clarísimo.

El ex abanderado de la Alianza Puebla Avanza quiere apoderarse del PRI para luego saltar a la senaduría en el 2012, y más adelante, en el 2016, volver a competir por el gobierno del estado para cumplir así su anhelada meta.

En los momentos cumbre del zavalismo existieron voces que advirtieron acerca de la incapacidad del depositario de esta corriente para aceptar una derrota en las urnas en caso de que la hubiera, como al final la hubo.

Cuando Zavala aún no tenía la candidatura formalizada pero ya se comportaba como (casi)mandatario en funciones, algunos inteligentes analistas (muy pocos) se preguntaban si el entonces “delfín” de Mario Marín estaba preparado para perder la elección, para no ser gobernador pese al torbellino de circunstancias que, aparentemente, jugaban a su favor.

Nadie dentro del equipo zavalista se atrevió entonces a responder tan “inapropiada” cuestión.

Preguntarle a Javier López Zavala si estaba listo para perder, de la misma manera que lo estaba para ganar, representaba una ofensa imperdonable.

Sin embargo, el que nadie lo manifestara de manera pública (salvo algunos casos excepcionales) no significaba que la interrogante, con posibilidades de materializarse en una dura y cruel realidad, no existiera.

Varios meses, y quizá años después, puedo asegurarle que no, que el ex secretario de Gobernación y ex secretario de Desarrollo Social no estaba preparado para el descalabro que sufrió en las urnas.

Su actuación lo delata.

Desde aquella noche del 4 de julio, después de concretarse el triunfo de la coalición Compromiso por Puebla que llevó como candidato a Rafael Moreno Valle Rosas, Zavala no ha dejado de hacer política.

Todavía quiere ser gobernador.

Me atrevo a afirmar, y que conste que me encuentro en mis cinco sentidos, que asumió la derrota ante Moreno Valle como una ampliación del camino a seguir, como una extensión en el tiempo de aquella carrera que inició en febrero de 2005 y que podría continuarse, sin ningún problema para él, hasta julio de 2016, en una nueva contienda electoral.

Ejemplos de regresos exitosos tiene varios.

Uno incluso muy cercano a Puebla, y al PRI.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009