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Alberto Amador deja la CNOP; hay 5 aspirantes para ocupar su cargo

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 1 de octubre de 2010

Alberto Amador Leal ayer presentó formalmente –tal como se había anticipado en este espacio– su renuncia al cargo de delegado estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y ahora, en unas semanas, el Comité Ejecutivo Nacional de ese sector del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a cargo de Emilio Gamboa Patrón, deberá convocar a la elección de un nuevo dirigente, para lo cual hasta ahora ya están identificados cinco aspirantes.

Alberto Amador Leal ayer presentó formalmente –tal como se había anticipado en este espacio– su renuncia al cargo de delegado estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y ahora, en unas semanas, el Comité Ejecutivo Nacional de ese sector del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a cargo de Emilio Gamboa Patrón, deberá convocar a la elección de un nuevo dirigente, para lo cual hasta ahora ya están identificados cinco aspirantes.

Esa cantidad inusual de priistas que quieren estar al frente del sector popular del PRI obedece a que aunque actualmente la CNOP es un cascarón que no tiene la capacidad de movilizar y representar a los grupos sociales y gremiales que supuestamente ahí están agrupados, se le está viendo como una plataforma para que algunos políticos puedan mantenerse vigentes una vez que el tricolor, en febrero de 2011, deje de ser el partido en el poder y entre en un proceso de descomposición.

Los priistas que están considerados en la lista de aspirantes son:

El ex legislador federal Jorge Estefan Chidiac, quien también estaría buscando la presidencia estatal del PRI, pero a raíz de que grupos del propio Partido Revolucionario Institucional filtraron que instancias federales lo estarían investigando por enriquecimiento inexplicable, su activismo se ha reducido drásticamente; pareciera que busca pasar desapercibido.

Otro aspirante es Fernando Morales, actual diputado federal e hijo del ex gobernador Melquiades Morales Flores, quien se caracteriza por ser un político arribista y ahora estaría buscando la CNOP para desde esa agrupación intentar conseguir un acercamiento con el próximo gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.

Una tercera opción es el también legislador federal Malcom Ramírez, el secretario general de los trabajadores de la Secretaría de Salud (Ssa), cuyo periodo ya concluyó y se le ve como un dirigente sólido, que pese a su militancia priista nunca se ha arrendado ante las  múltiples anomalías que han caracterizado a la Ssa a lo largo del sexenio. Es un hombre que goza de una buena reputación.

En esa lista se ha incluido a otro dirigente sindical, al doctor Reyes Hernández Rosas, el líder de los más de 12 mil trabajadores del Seguro Social en el estado, quien no pudo ganar la diputación local por el distrito de Atlixco. No obstante, se le considera uno de los dirigentes gremiales más serios, con liderazgo y que tiene un perfil conciliador.

Una quinta posibilidad es la de Cutberto Cantorán Espinosa, ex secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) 23 y uno de los pocos integrantes del gremio magisterial que se mantiene activo dentro del PRI.

El problema y la ventaja que habría con Cantorán Espinosa, es que es un hombre odiado por la presidente del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo Morales, lo que podría constituir una ventaja para atraer a la CNOP a los profesores disidentes del SNTE. Por el otro lado, el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas le cerraría las puertas ante la situación de que es alguien indeseado para “la maestra”.

Más allá de lo que representen o no los anteriores personajes, el dilema que enfrenta la CNOP es que si su próximo dirigente es electo por “dedazo”, y no por un proceso democrático, que está estipulado en los estatutos de la confederación, el sector popular del PRI se hundirá en el marasmo y difícilmente podrá recuperar el dinamismo que tenía hace algunos años y que lo hizo, en la época de Carlos Salinas de Gortari, ser considerado como el ala que permitiría la renovación del tricolor.

La CNOP se supone que es la vía que permite al PRI penetrar entre grupos de la sociedad que son ajenos a los sectores más tradicionales del partido, el obrero y el campesino. Dicho de otra manera, es la instancia que busca acercar a dicha fuerza política al voto urbano, de profesionistas, de agrupaciones de comerciantes y trabajadores de diversos servicios, industrias e instituciones públicas.

Si el PRI en los próximos años no cuenta con una CNOP activa, que agrupe a líderes sociales y gremiales, que sea una verdadera instancia de representación, difícilmente podrá avanzar en los próximos procesos electorales, y eso le podría costar al tricolor poder regresar al poder en un periodo superior a los 12 o 18 años, tal como ha pasado en Baja California o Guanajuato.

Ayer al mediodía, Alberto Amador Leal se presentó en las oficinas de Emilio Gamboa Patrón, en la sede nacional de la CNOP, en donde entregó su carta de renuncia, en la cual expuso:

Que se retira, entre otros motivos, para no entorpecer un proceso democrático de elección de dirigente en la Confederación Nacional de Organizaciones Populares.

También argumentó que su actividad profesional de consultor, que lo lleva a viajar por diferentes partes del país, le imposibilitaba dedicarle el tiempo suficiente al sector popular del PRI.

En su misiva, Amador hace un exhorto para que la renovación de la dirección de la confederación se dé en un ambiente de democracia y civilidad.

Y expuso que los retos del nuevo dirigente será renovar a la CNOP en los más de 120 municipios del estado en donde tiene presencia, además de que es necesario nombrar a nuevos representantes de los movimientos sociales y gremiales de la confederación, los cuales en los últimos años han permanecido intactos y eso les ha restado representatividad.

Más allá de los argumentos que haya esgrimido Alberto Amador Leal, queda claro que la CNOP pierde a un buen dirigente, a alguien que podía haber impulsado los cambios que requiere la agrupación en cuestión y su salida, debe verse como parte de la descomposición que ya está empezando a sufrir el PRI.

Y si además Javier López Zavala llega a la presidencia del PRI, la crisis en este partido se agudizará al tener un dirigente perdedor, sin carácter y que empieza a ser repudiado hasta por los propios priistas.

Staff Puebla On Line 2009
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