Privacidad, red y Estado
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La semana pasada, los principales periódicos en los Estados Unidos centraron su atención en el suicidio de un joven de New Jersey, cuya vida privada había sido puesta al descubierto por sus compañeros de piso. El chico era gay, según parecen indicar los indicios, y sus compañeros de piso se burlaban de él en la red. Los responsables de exponer la vida privada del occiso son hoy acusados de invasión de la vida privada y se estudia acusarlos de homicidio.
El asunto es uno de tantos que podemos encontrar hoy en día de forma “natural”. La vida de las personas se ve expuesta públicamente en internet.
Si bien es cierto que este es un asunto que terminó trágicamente, también lo es que ésto afecta a muchísimas personas y los jóvenes resultan ser los más vulnerables.
Por ello, habrá que preguntarse: ¿Hasta dónde se puede exhibir la vida privada en internet?
Quienes piensen que éste es un aspecto en el que el Gobierno no debe entrometerse, se equivocan. El ejemplo del joven americano es un botón de muestra de que la regulación gubernamental es necesaria.
El código civil y el código penal dan ciertas soluciones al respecto, pero ambos códigos han permanecido pasivos ante el boom del internet.
La regulación del internet y las relaciones entre usuarios de internet se ha dejado a favor de la federación. Sin embargo, si es aceptado que el Estado debe regular las relaciones personales entre sus ciudadanos, el código civil del Estado de Puebla debe reformarse, porque gran parte de las relaciones entre individuos se da hoy en día a través de internet.
En materia procesal también hay que introducir cambios: es un martirio tratar de aportar en juicio, tal y como está el código, pruebas relacionadas con la vida de usuarios en internet. No estoy diciendo que sea imposible, sino que hace falta adecuarlas a la realidad social.
En contratación de servicios o de contratos entre personas, cuya regulación también es facultad del Estado, también se encuentra un silencio legislativo en las entidades federativas.
El internet y las redes sociales virtuales han cambiado la vida del mundo. Por ello, sería importante que los políticos locales den una respuesta a cómo piensan llenar los vacíos que existen en la regulación de la vida de los ciudadanos en internet.
Nadie quiere situaciones como la del joven americano. Para ello, gobiernos como el del Estado de Puebla debe tomar medidas para regular aspectos que hoy permanecen en el limbo. Evitar tragedias vale la pena. No hablo de censura, sino de un marco normativo moderno.
jm.mecinasm@gmail.com