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Pese a derrota del 4 de julio, Marín sigue con sus planes políticos

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 11 de octubre de 2010

¿Qué tanto impactó en el ánimo del gobernador Mario Marín el resultado de la elección local del pasado 4 de julio?

¿Qué tanto impactó en el ánimo del gobernador Mario Marín el resultado de la elección local del pasado 4 de julio?

La derrota histórica del priismo poblano ¿sirvió para modificar en algo la visión del mandatario en términos de la realidad política poblana?

Una sacudida de tal magnitud ¿puede detonar un proceso de autoanálisis en donde se analicen con realismo los aciertos y los errores que se han cometido en el ejercicio del poder?

Si bien resulta imposible saber con certeza lo anterior, existen elementos concretos que nos permiten delinear con un buen grado de exactitud los asuntos que más le ocupan al todavía gobernador en la recta final de su mandato.

Se trata de temas recurrentes que toca con amplitud en reuniones con amigos cercanos y colaboradores de confianza y que analiza y defiende con una intensidad tal que resulta lógico concluir que forman parte de sus principales pendientes a resolver antes de dejar Casa Puebla.

En primer lugar, por un asunto de inmediatez, está el relevo en el PRI poblano.

Efectivamente, como ha resultado evidente, existe una intención real del gobernador de imponer contra viento y marea a su eterno ahijado político y ex candidato a la gubernatura, Javier López Zavala.

Más allá de que se busca convertir al tricolor local en el último reducto importante del marinismo, el mandatario asegura estar convencido de que, fríamente, más allá de la lógica ambigüedad que supone el lazo de cariño incondicional que los une, Zavala es la mejor carta para llevar las riendas del primer PRI poblano de oposición en la historia del estado.

Así como lo lee.

Para el gobernador, independientemente del resultado final del proceso interno de su partido, no existe un priista de mayor capacidad, preparación y tamaños para desempeñar semejante responsabilidad.

Además del asunto de la renovación de los liderazgos en el PRI, Marín habla recurrentemente de los inevitables balances que surgen al final de cada sexenio.

A pesar de que el resultado de la pasada elección puede sin duda interpretarse como un referendo ciudadano a su gobierno, el ejecutivo no tiene empacho en sostener que la suya ha sido la administración más exitosa de la historia de Puebla.

No recurre a cifras, números o acciones como ejemplos para afirmar lo anterior, sino al factor humano que supo integrar a su gabinete.

Según él, jamás se había conjuntado un equipo de hombres y mujeres con tanto talento al servicio de la administración pública estatal y que no se arrepiente de ni uno sólo de los nombramientos que hizo en estos seis años.

Con esa contundencia reitera que no tiene miedo de que el próximo gobernador pudiera caer en la tentación de echar a andar una inmisericorde cacería de brujas en contra de influyentes personajes de su administración, para saciar la sed de sangre detonada a partir de la clara victoria opositora en las urnas.

“Meto las manos al fuego por todos” -afirma retador a la menor provocación-.

Por supuesto, faltaba más, un tema del que habla con inusual insistencia Mario Marín es el de su futuro.

El gobernador asegura que, a pesar de lo que digan sus detractores, su vida política no termina el próximo 1 de febrero.

Reitera que cuenta con el apoyo incondicional de su partido, que lo considera un importante activo rumbo a la elección federal del 2012 y prácticamente da por hecho su inclusión en el primer lugar de la fórmula poblana que intentará llegar al Senado de la República.

Marín basa su análisis en el contexto del número de votos que consiguió su candidato en el más reciente proceso electoral y argumenta que, en un escenario de elección competida, como lo será seguramente la del 2012, no pueden desdeñarse más de 800 mil votos potenciales a favor de quien resulta el candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Este es, a final de cuentas, un esbozo de la visión del gobernador antes de abandonar el poder.

La subjetividad es inevitable, ya que el análisis parte de encuentros privados que ha sostenido en semanas recientes con personajes de toda su confianza.

Sólo él sabe hasta qué punto el 4 de julio le cambió la vida.

Ríos de tinta y toneladas de papel se utilizarán próximamente para publicar puntos de vista de lo más diversos en torno a lo que significó realmente para Puebla el sexenio de Mario Marín, un período que la historia se encargará de ubicar en su justa dimensión.

Staff Puebla On Line 2009
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