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Las sonrisas políticas

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Las sonrisas políticas

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 13 de octubre de 2010

Ningún politólogo se ha atrevido a contravenir aquella conseja popular que asegura que un buen político debe saber sonreír a pesar de que tenga que comer caca. Es la “cualidad” primigenia para llegar y conservarse en el poder.

Los manejadores de imagen lo saben y por ello sugieren a sus asesorados que aprendan a usar esa expresión facial. Aquel que no sabe sonreír –suponen estos especialistas– está más que frito porque nadie lo tomará en serio. Y aunque parezca una contradicción lo de la sonrisa y seriedad combinadas, así es como funciona la política mexicana, actitud que Octavio Paz traza magistralmente en su ensayo El laberinto de la soledad: dijo el literato que el mexicano se encierra y se preserva poniéndose la máscara de la sonrisa.

Con las mujeres pasa lo mismo porque la política no tiene género a pesar de que algunos servidores públicos chambones cometan la incorrección de decir “mexicanos y mexicanas”, tontería semántica-ortográfica que les heredó Vicente Fox. Ellas también sonríen y no gesticulan cuando se les aparece lo feo y apestoso, si es que esta presencia proviene de algún servidor público con poder. Hacen como que se les ilumina el rostro y, a veces, hasta festejan las estupideces del poderoso en funciones.

La única sonrisa que no se les da, digamos que natural, es cuando empiezan a quitarse la piel del poder; es decir, en el momento en que se inicia su cuenta regresiva. E incluso llegan a mostrar uno que otro puchero si alguien les obliga a comentar sobre su futuro; peor aun si argumentan que ya tendrán tiempo de sobra para atender sus obligaciones de cónyuge y padre o madre de familia. La excepción en ese “peeling” ocurre cuando el político se encuentra ante la oportunidad de insertarse en otra actividad también alentadora. Y aquí me permito poner el ejemplo de la nunca bien ponderada Blanca Alcalá Ruiz:

La presidente municipal de Puebla Capital tuvo el acierto de vislumbrar lo que le deparaba el futuro. Supo que con Mario Marín Torres, práctica y políticamente estaba muerta. Con un gobierno panista en la República y la posibilidad de que su partido perdiera las elecciones (lo que finalmente ocurrió) tuvo la genial idea de contratar a un profesional de la comunicación. Necesitaba trascender manejando su imagen en los niveles donde el político más jodido la lleva bien con los titulares de los tres poderes de la Unión. Y de paso posicionarse para figurar como aspirante a cualquier cargo público, circunstancia que al final del día pudo consolidar.

Sin tener que ponerse la máscara política que describió Paz, Blanca muestra una sonrisa que proyecta seguridad ante un futuro para otros harto complicado. Esto porque la lleva muy bien con Rafa Moreno Valle y debido a que la prensa nacional la observa con simpatía y agrado gracias al trabajo de Emilio Trinidad Ferreira, su comunicador de lujo: éste la ha sentado con los grandes de la comunicación, reuniones y encuentros amistosos de los que Alcalá ha logrado salir airosa. De ahí que se le note tranquila ante lo que viene. Y por ello su ostensible expresión de Mona Lisa innovada.

¿Y entonces qué pasará con Blanca cuando se domicilie en el Distrito Federal? ¿Y qué ocurrirá si los azares de la vida la obligan a permanecer en Puebla y necesite del “apoyo” de los medios locales? Se me ocurren dos respuestas, a saber:

Nada si sus amigos nacionales le brinda la oportunidad de formar parte del poder Legislativo o la campaña peñanietista. Y todo lo que usted imagine si permanece o depende de esta tierra que la adoptó, la impulsó, le dio calor político y la hizo importante. ¿Por qué? Tal vez porque la prensa local estaría entusiasmada ante la oportunidad de corresponderle poniéndola también en un segundo plano. Entonces sí su sonrisa sería como las muecas de sus correligionarios detractores.

acmanjarrez@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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