Cacería de brujas
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Pedro Ángel Palou escribía el sábado en el New York Times que, en su opinión, en Puebla ya pasó todo lo que podría haber pasado. El desencanto del escritor es el botón de muestra de un hartazgo ciudadano.
Por eso, llama la atención la declaración de Fernando Manzanilla, aclarando que en el próximo gobierno no habrá cacería de brujas. Nadie ha pedido que el gobierno que encabezará Moreno Valle inicie una cacería de brujas en contra de los marinistas. Lo que la ciudadanía pide, casi con desesperación, es una señal de que en nuestro Estado existe el Estado de Derecho.
Y es que -según la percepción ciudadana- es escandalosa la forma en que algunos funcionarios del actual gobierno se han enriquecido. Las cuentas no le salen a los políticos y, por supuesto, tampoco a la ciudadanía. Si un funcionario gana 100 mil pesos (cantidad, ya de por sí, reprochable), es bochornoso que tenga millones y millones de dólares de fortuna -construida, por cierto, a partir de que (su amigo, compadre, padrino) Mario Marín es gobernador del Estado-.
La ciudadanía percibe y Moreno Valle y compañía lo saben. Y la percepción es que, en este sexenio, algunos se han pasado de la raya. Antes no podían sostener una tienda de abarrotes y ahora son los grandes empresarios. Antes vivían como cualquier hijo de vecina y ahora tienen grandes mansiones y fortunas impensables en cualquier funcionario que quiera vivir de su salario.
Por eso, el gobierno de Moreno Valle debe emprender no una cacería de brujas, sino una aplicación firme de la ley. La declaración de Manzanilla tiene dos destinatarios: de cara a los políticos, puede entenderse en un buen sentido el hecho de que no habrá revanchas políticas; sin embargo, de cara a la ciudadanía, Manzanilla corre el riesgo de que sus palabras se interpreten como la existencia de un pacto entre el gobierno entrante y el gobierno saliente, o como una disculpa anticipada. No son las únicas lecturas, pero la incertidumbre encierra lo ambiguo de la declaración.
Ahora, habremos de esperar que Moreno Valle esté dispuesto a utilizar el poder que a muchos políticos les cuesta trabajo ejercer. Ese será el gran reto del próximo sexenio: que aplique la ley. No es una cacería de brujas; es el Estado de Derecho.
Apuntes
Corre el rumor de que las baterías apuntan a Javier García Ramírez y a Enrique Agüera. Y, también, de que es con el aval de su propio jefe, el gobernador.