Políticas para las mujeres
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En Puebla, hacia el año 2005, las mujeres mayores de 15 años tenían en promedio 2.86 hijos, siendo preocupante en la Sierra y en las localidades más pobres se alcanzaran tasas de más de 4 y 5 hijos, tasa que es menor en las zonas urbanas.
Una de las tareas pendientes en este Estado es lograr un avance significativo en la igualdad de las mujeres en relación con los hombres. Las cifras no mienten: más hombres estudian, trabajan, ganan un mejor salario, y viven una mejor vida que las mujeres.
Por eso, y sólo como ejemplo, habrá que pensar cuáles son los planes de control de la natalidad del próximo gobierno. La tasa de natalidad es sólo una muestra que seguimos viviendo en un Estado en el que el papel de la mujer sigue siendo -de cierta manera- visto como meramente reproductivo.
Ciertamente, la Iglesia -católica, pero en realidad casi todas- juega un papel importante al inculcar la idea de que las mujeres deben tener los hijos que “Dios le dé”.
El gobierno debe crear una política en la que los médicos, hospitales públicos, y los hospitales privados que puedan participar, lleven a cabo una verdadera orientación hacia las mujeres respecto de: a) la forma de prevenir embarazos; b) los medios anticonceptivos de emergencia y; 3) en general, de la planeación familiar.
Habrá quien sostenga que la decisión de cuántos hijos tener corresponde sólo a la pareja, pero: a) las madres solteras pululan y; b) el hecho de que se tenga la libertad, no es obstáculo para advertir a las parejas las consecuencias positivas y negativas de tener más o menos hijos, así como los medios para disminuir el número de hijos, sin afectar su vida sexual
Es también una cuestión de salud pública, economía, vivienda y demás aspectos. Para los (utilitaristas) encargados de hacer análisis económicos, sólo tendrán que revisar los costos por atención de embarazos, de partos, de complicaciones en partos (en las poblaciones pobres de la entidad es donde existen mayores enfermedades infantiles y donde existe más mortandad infantil), la diferencia en el ingreso familiar entre familias de 1 hijo y familias de 3 hijos y su impacto en la economía del Estado, y un significativo etcétera.
Las bases están dadas para que el gobierno intervenga en políticas que hagan reducir la tasa de natalidad, porque eso conviene a todos y, por encima de cualquiera, a las mujeres poblanas.
La función de simple sujeto de reproducción debe ser superada, para que la mujer tenga mayores y mejores oportunidades. Otras políticas deben ser emprendidas para lograr una mayor igualdad. Mayores y mejores guarderías, ayudas para mujeres emprendedoras, prevención de discriminación en el empleo, son sólo algunos ejemplos.
Habría que escuchar cuál es el papel que el nuevo gobierno pretende darle a las mujeres del Estado. No hablamos de igualdad genérica, sino de los programas que pretende emprender, cómo los pretende ejecutar y el efecto que se espera de ellos. Hablemos de políticas concretas. Políticas para las mujeres.