El juez Ruperto Leonardo Treviño pide licencia por investigación en su contra
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Desde el viernes pasado el juez Noveno de lo Civil, Ruperto Leonardo Treviño Musalem, dejó de asistir a su trabajo; ni su grupo más cercano de colaboradores estaba enterado de lo que ocurría, por lo que lo fueron a ver a su casa para preguntarle si estaba enfermo —no contestaba su celular—, enterándose que el juez había solicitado licencia para atender un asunto legal que está a punto de estallarle.
Desde el viernes pasado el juez Noveno de lo Civil, Ruperto Leonardo Treviño Musalem, dejó de asistir a su trabajo; ni su grupo más cercano de colaboradores estaba enterado de lo que ocurría, por lo que lo fueron a ver a su casa para preguntarle si estaba enfermo —no contestaba su celular—, enterándose que el juez había solicitado licencia para atender un asunto legal que está a punto de estallarle.
Trascendió también que el mismo viernes la Procuraduría General de Justicia (PGJ), sacó de la “congeladora” un expediente en contra del servidor público, en el que se le vincula con un soborno al empresario Francisco Bernat Cid por un millón 200 mil pesos, supuestamente para que le regresara la administración del equipo de futbol Puebla, durante los primeros días de marzo.
De hecho el mismo juez, tras el escándalo que surgió al ser expuesto en el periodico El Columnista, había solicitado a la PGJ que se investigara a fondo para que “su imagen se limpiara”, y entonces las investigaciones iniciaron, siendo el juez acusado de diversos delitos contra servidores públicos.
Y la boñiga comenzó a salir. Fue presentada la copia del cheque de la empresa de futbol que le fue pagado al Juez, lo mismo que otra copia de Bancomer, donde fue depositado el dinero a una cuenta de este funcionario.
Tras la entrega de todos estos documentos, la presentación de testigos, la presión de los mismos abogados de la parte contraria a Bernat Cid, y la poca defensa y resistencia por parte del juez Ruperto Leonardo Treviño Musalem, el expediente fue integrado, pero por alguna razón el juez no había sido consignado a un juzgado penal para que se siguieran las actuaciones legales, como el mismo Treviño Musalem lo había sugerido.
El viernes fue el día de enderezar entuertos, ya que trascendió que el expediente en cuestión va a ser consignado en las próximas horas y por lo mismo el juez deberá enfrentar a la justicia de los hombres, sólo que alguien se le adelantó y le avisó lo que le iba a pasar, por lo que decidió pedir licencia para iniciar su defensa, sólo que esta defensa la va a hacer desde “la Patagonia”, porque muchos afirman que ya se fue.
¿Todos son inocentes?
Usted debe de recordar el operativo implementado por la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en dos vecindades de la 8 Oriente —entre la 2, 4 y 6 Norte— la noche del jueves 20 de octubre; en este operativo donde fueron aseguradas armas de fuego, dinero en efectivo —algo así como 15 millones de pesos en efectivo— tres camionetas blindadas, además de siete hombres y una mujer detenidas, también que se insistió en el rescate de un hombre procedente de Tula, Hidalgo, privado de su libertad.
Las investigaciones de estos hechos quedaron a cargo de la dirección que investiga delitos de alto impacto, y hasta ese momento, la noche del jueves e incluso la tarde del viernes, aún no tenían etiqueta los delitos; unos aseguraban que se trataba de Zetas, otros del cartel de los Beltrán Leyva, y otros más les daban el calificativo de La Familia, pero nadie decía nada en concreto.
Le comento que “desde lo oscurito” la PGJ puso en libertad a ocho de los nueve detenidos y a uno sólo lo consignó a la Delegación Estatal Puebla de la Procuraduría General de la República (PGR), como presunto responsable de violación a las leyes federales de armas de fuego y explosivos, y eso porque únicamente a éste le encontraron en su poder una granada de mano.
Los demás, como no tenían la granada, los dejaron libres y todavía se atrevieron a decir que todo se trataba de “una confusión”.
Un reporte, que vuela de oficina en oficina, indicaba que en Ciudad Serdán un comerciante fue “levantado” por un grupo armado y que podría estar oculto en Puebla; fue entonces que alguien dijo que esta persona se encontraba en alguna de las dos casas de seguridad ubicadas en el Primer Cuadro de la ciudad, entonces vino el operativo y se dieron las detenciones y el aseguramiento.
Al día siguiente del operativo se dijo que los detenidos eran “lenones”, que tras su detención habían rescatado a seis mujeres; luego ya no se dijo nada, hasta que trascendió la liberación de casi todos los sospechosos.
Ni modo, la secrecía en este tipo de investigaciones obligará que el caso no sea más comentado y se vaya al archivo; los únicos que saben la historia saben dónde quedaron los detenidos y el dinero que les aseguraron.