El tufo de las transiciones
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Vibraron los Blackberry más poderosos de nuestra entidad. La llamada provenía de Casa Puebla: “Dice el señor gobernador que lo espera hoy a las veinte horas”.
Los convocados fueron varios de los titulares del gabinete marinista.
Horas antes hubo otras llamadas pero ya no de la residencia oficial sino del teléfono de Javier López Zavala: “Hermano, ya no voy para el PRI. Te lo informo antes de que te enteres por la prensa. Ahora el apoyo será para Lastiri”. Los destinatarios de este aviso fueron, obvio, los amigos íntimos del ex candidato a la gubernatura, entre ellos Jorge Estefan (él así lo declaró).
¿Sorpresa? ¿Michoacanazo?
NI una ni lo otro porque lo que hace quince días debió haber causado desazón, el domingo anterior resultó la confirmación del rumor que inició con la presencia oficial de Armando Ballinas, el nuevo delegado en Puebla del CEN del PRI. El michoacano llegó a la entidad a cumplir las instrucciones precisas de Beatriz Paredes, mismas que habían sido consesuadas con el gobernador Mario Marín Torres. “Díle a Zavala que ya no exponga su capital político.
Pero prométele de mi parte que podría ser candidato al Senado siempre y cuando se porte bien”, pudo haber dicho doña Bety al interlocutor designado pensando en la oportunidad de jugar con esa candidatura tan anhelada por la clase política poblana (lo que queda de ella), y en quién o quiénes probablemente serán sus compañeros de legislatura.
Horas más tarde los miembros del equipo del poder se sentaron frente a su jefe para escuchar lo que tendrían qué hacer: “Denle todo el apoyo a Juan Carlos; él debe encabezar a nuestro partido”, supongo que dijo el gobernador.
Al salir de Casa Puebla dos que tres de los emplazados llamaron a sus cuates, algunos de ellos periodistas y otros aspirantes: fueron enterados de la noticia o primicia. E intuyo que uno de los destinatarios de esa información “aquientrenos” fue Alberto Jiménez Merino. ¿Qué le pudieron haber dicho al ingeniero? Déjeme imaginarmelo: “Beto, ya te chingaron. Lastiri será el ungido. El gobernador lo ordenó”.
Ayer lunes empezaron a lloverle llamadas de adhesión al todavía secretario de Desarrollo Social: “Estamos contigo, hermano. Qué bueno que el gober recapacitó”. Igual ocurrió con los socios del “Tucoz” (Todos unidos contra Zavala) que no quedaron muy tranquilos que digamos, aunque sí satisfechos:
“Ganamos pero vamos por más” debe haber dicho alguno de ellos. Nacho Mier y Enrique Doger, por ejemplo, seguramente echaron las campanas a vuelo ya que una vez más han demostrado que el escándalo mediático es lo único que puede influir en las decisiones del poder.
A la publicación de la Convocatoria que hzo el PRI se le atravesó otro tema también importante: la intención de vender dos lotes de la Reserva Territorial Atlixcáyotl.
Los Blackberry volvieron a vibrar pero en esta ocasión para poner en estado de alerta a la clase política del PRI (o lo que queda de ella, insisto). Dicen, a nivel de chisme, que la más noble de las expresiones fue en el sentido de que Rafael Moreno Valle Huitrón la había regado. Otro comentario de ese estilo, quizá el más alarmista y por ende políticamente terrible, tuvo un tono de alerta para quienes forman parte de la administración marinista: “El gobernador electo se encabronó y dijo que si venden esos predios denunciará a quienes han organizado la patraña, no importa si por ello su primo para en la cárcel”. Esto último fue corroborado con el mensaje cifrado que se percibió de las declaraciones de quienes ayer sacaron la cara para protestar contra lo que parece un negocio inmobiliario.
Sobra decir que los diálogos que he incluido son imaginarios; sin embargo, aclaro que todos ellos son producto de lo que se dijo en los programas de radio y se escribió en las columnas políticas, material que me sirvió para deducir lo que acaba usted de leer: las transiciones el PRI y del gobierno se empiezan a descomponer.
acmanjarrez@hotmail.com