Un IFE empequeñecido
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Lo que ha hecho la Cámara de Diputados desde el año 2003, ha sido empequeñecer a una institución que era la joya de la transición a la democracia mexicana.
Si alguien se preguntara qué institución era la que representaba el paso del México priísta al México democrático, esa institución era el IFE.
En 2003 nombraron un IFE en cuya selección sólo participó el PAN y el PRI; en 2007 decidieron renovarlo (la peor decisión) y hoy, una vez más, la designación de los consejeros está más politizada que ciudadanizada.
Cualquiera recordará el IFE de Woldenberg y compañía como un IFE en el que los intereses de los partidos se dejaban para mejor ocasión. Las sanciones por el PEMEX-Gate y los Amigos de Fox son la prueba de ello.
Ayer los Diputados discutían (3 días después de vencido el plazo) quiénes ocuparían las tres posiciones que están vacantes en el Instituto y no llegaban a acuerdo alguno. Los holgazanes ganan millones de pesos al año y no pueden siquiera cumplir a tiempo una tarea que conocían desde hace 2 años. Es para reír; es para llorar.
A nadie sorprende que las decisiones sean políticas: el marco constitucional pensado para que se eligiera a los consejeros otorga a los partidos una gran influencia.
Pero una cosa es tener influencia y otra, muy distinta, querer títeres. Y eso es lo que los partidos buscan. Títeres y que, los contrarios, les causen los menores dolores de cabeza posibles.
¿Por qué? Porque cada consejero significa poder, control y dinero. poder porque sus decisiones permitirán ejecutar el marco electoral, control porque a ellos se les responsabiliza de la marcha de las elecciones y dinero porque pueden contratar, permitir o vetar propaganda y publicidad en las campañas.
Lo que está pasando en la designación de los consejeros del IFE, no demuestra más que una realidad: las instituciones, por más perfección que tengan en su diseño, sucumbirán ante esta clase política que gobierna el país (panista, priísta, perredista et al).
Lo peor es que los ciudadanos nos quedamos sin el IFE ciudadano y conservamos esta clase política de “poca monta”.
El IFE ha pasado de ser una institución ejemplar, a ser una institución empequeñecida.
La culpa es de unos pocos y la pagamos todos.
Esa es la realidad de este país y de su clase política.