Darío Carmona pretende crear sindicato para sabotear a Moreno Valle
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El repentino interés del titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Darío Carmona García, en algunos conflictos laborales, se debe a que el funcionario está preparando un proyecto para que en el próximo sexenio se forme un mega–sindicato o una especie de central de trabajadores del sector educativo, que se convierta en la “piedra en el zapato” en el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.
El repentino interés del titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Darío Carmona García, en algunos conflictos laborales, se debe a que el funcionario está preparando un proyecto para que en el próximo sexenio se forme un mega–sindicato o una especie de central de trabajadores del sector educativo, que se convierta en la “piedra en el zapato” en el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.
Hasta donde se sabe, aún no se ha decidido si Carmona podría convertirse en una especie de líder sindical –o mejor dicho en “charro sindical”– o si estará atrás de la organización, sin aparecer como responsable de la misma. Todo hace suponer que optará por lo segundo.
El objetivo es agrupar a unos 10 mil trabajadores de la educación de los niveles básico, medio superior y superior que actualmente no están controlados por las secciones 23 y 51 del SNTE, y que no tienen sindicato o están representados por alguna organización laboral disidente al movimiento magisterial que encabeza la profesora Elba Esther Gordillo Morales.
Como una parte fundamental de ese proyecto se ha desatado una purga contra aquellos trabajadores que podrían encabezar movimientos de resistencia contra la imposición de un nuevo modelo sindical. A eso se debe a que después de las elecciones del 4 de julio, con la complicidad de la SEP, han sido despedidos por lo menos 103 docentes y docenas más están en posibilidad de que también sean rescindidos.
En números redondos, del Conalep fueron echados 20 profesores y otros 14 están amenazados con ser despedidos, mientras que en el Colegio de Bachilleres sumarían más de 80 los afectados, y se sabe que existe una larga lista de trabajadores que podrían ser no recontratados o los van a correr con argumentos nada convincentes.
La institución que menos afectados tiene es la Universidad Tecnológica de Puebla, en donde han sido despedidos tres trabajadores.
Los criterios para seleccionar a las victimas de estas purgas son que, en el plano individual, no institucional, apoyaron en el pasado proceso electoral al entonces candidato de la coalición Compromiso por Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas.
O en el peor de los casos, trascendió que algunos docentes perdieron su puesto laboral por el simple hecho de no haberse sumado a las actividades proselitistas a favor de Javier López Zavala, el ex aspirante priista, sin que necesariamente eso hubiera significado que hayan estado del lado de Rafael Moreno Valle. Es decir, pagaron cara su postura neutral, lo que convierte en una peor canallada la que están sufriendo.
La base política de trabajadores que quiere formar Darío Carmona para buscar desestabilizar al siguiente gobierno, o por lo menos a la SEP –que al parecer estará a cargo del senador y dirigente del Partido Convergencia, Luis Maldonado–, estaría formada con los siguientes trabajadores:
Con los docentes y administrativos de los siete planteles de universidades tecnológicas del estado, que en el caso del campus de la ciudad de Puebla, ya cuenta con un sindicato controlado por el “líder charro” de la CROC, René Sánchez Juárez.
También se está buscando agrupar a los trabajadores de los tecnológicos estatales, que no tienen representación sindical, pero junto con los miembros de las universidades tecnológicas se les buscaría afiliar a una agrupación laboral que les imponga contratos colectivos de protección, los cuales se caracterizan por ofrecer prestaciones, generar pago de cuotas sindicales, permitir la elección de representantes gremiales y otros asuntos sin tomar en cuenta la opinión de las bases trabajadoras.
Una tercera institución que se quiere concentrar es al Colegio de Bachilleres, para lo cual se busca que en este mes se adelante la elección del nuevo Comité Ejecutivo del sindicato que encabeza Refugio Rivas, cuando ello tenía que ocurrir hasta julio del año entrante. El cambio de fechas obedece a la necesidad de tener una dirigencia a modo antes de que inicie el gobierno de Moreno Valle.
Se tiene programado sumar a la organización laboral del Conalep, así como a los sindicatos disidentes de la sección 51 del SNTE, que son el SETEP y el SETEPID.
Llama la atención el caso del SETEPID, el cual enfrenta un conflicto interno que es protagonizado por las corrientes del actual dirigente, José Uver Romero, y la ex secretaria general, Laura Artemisa García Chávez, que se disputan el control del mismo.
De acuerdo con los alegatos que han presentado ambas partes, a quien le asiste la razón en sus argumentos es al grupo de Laura Artemisa García Chávez, que ha presentado una serie de pruebas de que el actual dirigente presuntamente violó las normas internas del sindicato y habría incurrido en actitudes ilícitas.
Hasta hace unas semanas todo hacía suponer que García Chávez tenía el respaldo del grupo político que controla el Poder Ejecutivo, luego de que fue cercana a Javier López Zavala y Darío Carmona García, además de que en los dos últimos procesos electorales fungió como funcionaria del PRI, entregando resultados positivos para ese partido.
Sin embargo, Carmona ha dado su respaldo a José Uver Romero y ha traicionado a Laura Artemisa García Chávez.
Tal parece que esa situación se deriva a que al titular de la SEP poco le interesa respetar lealtades y su interés es armar en el menor tiempo posible la agrupación sindical que la haga la guerra a la próxima administración estatal.
A lo largo del sexenio que está por concluir, si algo caracterizó a Darío Carmona es que fue un represor de los movimientos magisteriales disidentes, ya que siempre actuó del lado del SNTE contra los profesores que se rebelaron contra la Alianza por la Calidad de la Educación y los líderes locales del sindicato de la profesora Elba Esther Gordillo. Y ahora, resulta contradictorio, poco congruente, que a unos meses de concluir la actual administración, esté permitiendo la formación de una agrupación sindical para oponerse a las políticas públicas de la SEP.
No cabe duda que esa actitud contradictoria de Darío Carmona lo exhibe en su verdadero talante, que es el de ser un profesor que no supo cómo mejorar la calidad de la educación en Puebla y demostró que solamente sabe ser un “grillo electoral”, un represor, un golpeador.